Viaje y Aventuras

La escalada en roca: de práctica antigua a deporte olímpico

El deporte de la escalada en roca es toda una lección de cómo los humanos han adoptado y transformado una actividad antigua. Viernes, 15 Marzo

Por Freddie Wilkinson

Desde los comienzos de la escalada recreativa moderna a finales del siglo XIX, los avances derivados de nuevas tecnologías y tácticas la han llevado en una miríada de direcciones.

Hoy, mientras los competidores internacionales de las altas esferas del deporte anhelan el debut de la escalada en las Olimpiadas de Tokio 2020, miles de nuevos aficionados se han iniciado en el deporte gracias a la pujante industria de gimnasios de escalada cubiertos. Por su parte, la creciente cantidad de exploradores y escaladores de élite sigue viajando hasta los confines de la Tierra en busca de una «piedra intacta».

Para entender a qué se dedica cada uno, sirve de mucho comprender la historia de la escalada y la jerga que ha surgido con ella.

Una actividad antigua

Existen numerosas pruebas de que las culturas antiguas y premodernas de todo el mundo encontraron motivos para aventurarse en lo que hoy consideraríamos «terreno técnico». En Mustang, Nepal, se ha descubierto una compleja serie de cuevas sepulturales a las que solo se puede llegar escalando las paredes de imponentes precipicios verticales. El Sudoeste estadounidense está plagado de pruebas de que las tribus nativas vivían entre los barrancos de las mesas de la región. Es probable que los pueblos más antiguos escalaran en busca de un lugar seguro.

Hay tres sitios conocidos como los lugares de nacimiento de la escalada recreativa moderna: los distritos de Peak y Lake de Inglaterra, la región de las montañas de arenisca del Elba en Alemania sudoriental y las Dolomitas del norte de Italia. Para la primera década del siglo XX, los pioneros experimentaban con inventos de escalada de primera generación como mosquetones de acero y clavijas de hierro forjado.

Libre y artificial

Escalada libre no significa escalar si cuerda. Eso sería escalada en solo integral, la actividad de alto riesgo que se ha hecho famosa gracias al oscarizado documental Free Solo, que sigue los pasos de Alex Honnold durante su ascenso en solo integral en la pared de El Capitán, en Yosemite.

La escalada libre significa que el escalador intenta llegar a la cima de su objetivo empleando solo su cuerpo. Pueden usarse sistemas de seguridad como una cuerda o una colchoneta de búlder en caso de caída, pero no para progresar en el ascenso. Por el contrario, la escalada artificial significa que el escalador emplea equipo técnico como ayuda para ascender por la pared.

Desde el nacimiento de la escalada, los escaladores han debatido las complejidades del estilo respecto a esta distinción. En 1911, el famoso escalador alemán Paul Preuss publicó un ensayo en el German Alpine Journal en el que criticaba a los grandes escaladores de la época por usar clavijas como ayuda en secciones de la escalada que eran incapaces de ascender utilizando solo sus capacidades físicas. «La clavija es una ayuda de emergencia y no la base de un sistema de alpinismo», escribió, dando pie a uno de los primeros grandes debates de la comunidad acerca del estilo.

Durante las primeras décadas del siglo XX, las técnicas y conocimientos desarrollados en los primeros centros de escalada viajaron poco a poco por Norteamérica, Europa y otras partes. Esta era primitiva culminó en la década de 1930, cuando se llevaron a cabo muchas escaladas técnicas decisivas en Europa y Norteamérica, como el primer ascenso de Ship Rock, en Nuevo México, Devils Tower en Wyoming, y el espolón Walker de las Grandes Jorasses, en los Alpes franceses.

La escalada en bloque: el arte del movimiento

Aunque la mayor parte de los escaladores en roca prefieren los retos más obvios y grandes, un subconjunto de escaladores libres se han dedicado a dominar su potencial atlético con objetivos más pequeños.

La escalada en bloque, que consiste en escalar sin cuerda en pequeños barrancos y bloques de rocas donde sea posible aterrizar de forma relativamente segura, se desarrolló en los bloques de Fontainebleau, a las afueras de París, a mediados de siglo. Como este tipo de escalada permite practicar movimientos difíciles sin las trabas de una cuerda y sin preocupaciones de seguridad, se trata de un ámbito perfecto para sobrepasar los límites de la escalada libre.

En las décadas de 1950 y 1960, un excéntrico soldado y matemático de la Fuerza Aérea llamado John Gill, que vivía en Colorado Springs, Colorado, empezó a utilizar los ejercicios básicos y principios de entrenamiento de la gimnasia en la escalada en bloque. También empleó el carbonato de magnesio que utilizaban los gimnastas para que no les sudaran las manos mientras escalaba, innovaciones que se han adoptado hoy en día a nivel universal.

El nacimiento de las grandes paredes

Las inmensas paredes de granito del valle de Yosemite, California, se convirtieron en el campo de pruebas más importante en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial. A finales de la década de 1940, el inmigrante suizo y maestro herrero John Salathé empezó a experimentar con un nuevo tipo de clavijas hechas con un acero durísimo que podían clavarse en las finas grietas de Yosemite y quitarse para utilizarlas después sin que se doblaran. Los nuevos diseños de Salathé, así como otros inventos como los ascensores mecánicos y las hamacas especializadas que podían anclarse a la pared, marcaron el comienzo de la edad dorada de la escalada en Yosemite, en la que muchos de los barrancos más icónicos de la zona, como Half Dome y El Capitán, se ascendieron por primera vez mediante técnicas de escalada artificial.

La revolución de la escalada limpia

Durante los 70 años de escalada técnica, la clavija —un clavo metálico que se introduce con un martillo en una grieta en la roca— fue la forma principal de protección. En la edición de 1972 del catálogo de Chouinard Equipment, Yvon Chouinard, Tom Frost y Doug Robinson explicaron que clavar constantemente clavijas en rutas de escalada preestablecidas estaba destruyéndolas. Defendían el uso de técnicas de protección menos invasivas en escaladas libres y artificiales, como empotradores y hexéntricos, formas de aluminio que pueden introducirse en las fisuras naturales de las grietas.

Los splits y la escalada en roca

Hasta los años 70, la mayoría de los escaladores libres creían que colgar de una cuerda para practicar movimientos difíciles, como se haría en la escalada en bloque, era hacer trampa. Pero durante esta influyente década, los escaladores libres empezaron a experimentar con lo que entonces se denominaba hangdogging, es decir, ensayar una secuencia de movimientos difíciles una y otra vez mientras se descansa sobre la cuerda entre los intensos para poder dominarlos.

A finales de los 70, los escaladores cerca de las gargantas del Verdon, en Francia, una formación espectacular que a veces se compara con el Gran Cañón, empezaron a practicar rápel desde la cima de precipicios inescalables para explorar las rutas y colocar splits permanentes antes de intentar escalarlas en modalidad libre desde el pie. A principios de los años 80, en Smith Rocks, Oregón, un lugareño llamado Alan Watts empezó a escalar utilizando esa misma táctica de primero arriba y luego abajo.

Se combinaron los splits y el hangdogging para crear la disciplina de la escalada deportiva: escalar por el reto físico que supone en rutas que han sido dotadas de protección in situ. Por su parte, la escalada tradicional se refiere a escaladores que primero colocan y luego quitan su propia protección sobre la marcha.

Los grados de dificultad

Los escaladores empelan un sistema técnico de grados para llevar un registro de la dificultad relativa y aumentar los estándares de la escalada deportiva, la escalada en bloque, la escalada tradicional y la escalada artificial.

En Norteamérica, los grados de la escalada en bloque comienzan con el prefijo V- y actualmente van desde V0 a V16. Los grados de escalada deportiva y tradicional comienzan con un prefijo 5 y abarcan de 5.0 a 5.15, y a dichos grados pueden añadirse las letras a, b, c o d, que implican más dificultad. Finalmente, los grados de la escalada artificial comienzan con el prefijo A- y oscilan de A0 a A5. Además, la escalada tradicional tiene grados de riesgo, PG, R o X, para denotar la gravedad de una posible caída.

El auge de los gimnasios

Ya en 1939, los escaladores encontraban de vez en cuando fachadas arquitectónicas adecuadas para practicar, siendo las más famosas las de dos universidades, la de Leeds, en Inglaterra, y la de Washington, donde las paredes de piedra que formaban parte de los edificios del campus hacían las veces de puntos de reunión para los escaladores. En los 80 se introdujeron las primeras paredes construidas a medida y se generalizaron por Europa y Norteamérica a mediados de los 90. La escalada en estos gimnasios de primera generación solía ser tosca, con paredes y agarres caseros, una atmósfera polvorienta por los malos sistemas de filtración de aire, y la ubicua cinta de colores que se usaba para marcar las rutas.

Más recientemente, las paredes comerciales interiores han progresado gracias a una industria pujante de fabricantes de paredes y agarres, y creadores de rutas profesionales, entre otras cosas.

Hacia las Olimpiadas

Desde eventos informales locales hasta una serie de Copas Mundiales, los gimnasios de escalada han impulsado el crecimiento de la escalada de competición como deporte legítimo organizado. Eventos como el Campeonato Internacional de Escalada Deportiva de 1988, celebrada en una pared exterior de 33,5 metros junto a un hotel en Snowbird, Utah, han ayudado a allanar el camino para la Copa del Mundo de Escalada de la Federación Internacional de Escalada Deportiva, reconocida a nivel mundial, y para la inclusión de la escalada en las Olimpiadas de Tokio 2020.

Para el debut olímpico de la escalada, los participantes competirán por una medalla en tres disciplinas: la escalada en bloque, la escalada deportiva y la escalada de velocidad. En las futuras Olimpiadas, muchos atletas esperan que cada disciplina obtenga su propia medalla.

La revolución de las grandes paredes

Aunque la escalada de competición representa la evolución de la escalada especializada, el reciente auge de la escalada libre de grandes paredes evidencia que es posible combinar varias disciplinas.

El valle de Yosemite fue el escenario de una edad dorada a principios de siglo, liderada por el estadounidense Tommy Caldwell y los hermanos alemanes Alex y Thomas Huber. Aplicando aptitudes y tácticas obtenidas en la escalada deportiva de élite en rutas de escalada artificial tradicional en El Capitán y otras paredes, Caldwell, los Huber y otros escaladores marcaron el comienzo de una nueva ola de rutas libres de grandes paredes 5.13 y 5.14 que inspiraron a nuevas generaciones de escaladores libres a atreverse a intentar objetivos superiores a la escalada deportiva media.

Y lo más destacable es lo rápido que muchas de estas rutas se han convertido en ascensos regulares. Según Caldwell, «gran parte de la escalada cubierta de la nueva escuela —con movimientos grandes y dinámicos— se traduce muy bien en las grandes paredes de granito, donde los crux suelen ser tramos cortos entre agarres o sistemas de fisuras».

Piedras intactas

Con casi 450 gimnasios de escalada comerciales en Estados Unidos y con la inauguración de más cada mes, la escalada es algo excepcional entre las actividades al aire libre que provocan un atractivo generalizado. El reciente auge del deporte ha puesto presión en muchas zonas al aire libre, lo que ha dado pie a problemas de acceso que llevan a los más aventureros a buscar nuevos terrenos.

Gran parte del futuro de la escalada se encuentra en las vastas áreas del planeta que todavía no han sido exploradas.

«Puedes salir y descubrir otro Everest, pero es posible que unos de los mejores campos de escalada en bloque o de escalada deportiva o grandes paredes sigan ahí fuera», explica el escalador y explorador de National Geographic Mike Libecki. «El misterio significa aventura».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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