Qué significan las vacunas para el regreso del turismo

Con el tiempo, las vacunas anti-COVID-19 ayudarán a volver a la normalidad, pero ¿habrá pasaportes inmunológicos? ¿Seguirán exigiéndose pruebas negativas para viajar?

Publicado 11 ene. 2021 15:08 CET
Los pasajeros hacen cola en el Aeropuerto de Brandenburgo

Los pasajeros hacen cola en un punto de check-in del Aeropuerto de Brandenburgo, en Berlín, el 21 de diciembre del 2020. Muchos países, como Alemania, han prohibido temporalmente la entrada de viajeros del Reino Unido debido a una cepa más contagiosa de COVID-19 descubierta en el país.

Fotografía de Paul Zinken, picture alliance/Getty Images

A finales de diciembre del 2020, el mundo recuperó la esperanza —incluida la de volver a viajar— a medida que varios países aprobaban las vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna, y Oxford-AstraZeneca. En algún momento del 2021, cuando se haya vacunado contra la COVID-19 a suficientes personas —y esa gente sea inmune—, esto podría significar el regreso del turismo (o, al menos, de unas vacaciones domésticas menos arriesgadas).

Con todo, la ansiedad por viajar no va a desaparecer a medida que los sanitarios y las personas mayores se vacunan. En Estados Unidos, por ejemplo, mucha gente sigue mostrándose reacia a planificar futuros viajes. En diciembre de 2020, una encuesta de National Geographic y Morning Consult preguntó cómo encararían los participantes sus viajes una vez la pandemia de coronavirus estuviera bajo control. El 49 por ciento respondió «viajaré menos por temor a exponer a otras personas» y un tercio (34 por ciento) indicó que no preveía viajar más en el 2021 para compensar la falta de viajes en el 2020.

¿Qué significan las vacunas anti-COVID-19 para el turismo a corto y largo plazo, y cómo acelerará (o ralentizará) la actitud hacia ellas el proceso de volver a viajar? Esto es lo que hemos descubierto.

No hay vacuna contra el miedo

«La indecisión respecto a las vacunas es un obstáculo fundamental que superar», afirma el Dr. Tom Kenyon, director sanitario de Project HOPE, una organización mundial sanitaria y humanitaria, y exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés). Para volver a viajar, el mundo necesita inmunidad de grupo, que se cree que se logrará cuando aproximadamente el 70 por ciento de la población tenga anticuerpos protectores. Con todo, Kenyon aclara que «el 70 por ciento es una cifra arbitraria y no hay un interruptor de encendido o apagado para la inmunidad de grupo». Las últimas noticias sobre cepas de COVID-19 más contagiosas sugieren que la inmunidad de grupo solo podría lograrse cuando el 90 por ciento de los ciudadanos tenga anticuerpos.

«Para controlar la COVID-19, una gran mayoría de los estadounidenses (del 75 al 80 por ciento) tendrá que vacunarse», afirma Michelle Williams, epidemióloga y decana de profesorado de la Facultad T.H. Chan de Salud Pública de Harvard. Sin embargo, la distribución de las vacunas ya está tardando más de lo previsto: en Estados Unidos solo se administraron unos tres millones de los millones de dosis prometidas en diciembre. El Reino Unido afirma que podría tardar un año en vacunar a su población.

Cada país necesita inmunidad de grupo para que el turismo prepandémico se reanude. «Formamos parte de una comunidad global cuya salud, economía y futuros están unidos y afectados por la pandemia», afirma la Dra. Jewel Mullen, decana adjunta de igualdad sanitaria y profesora adjunta de salud poblacional y medicina interna en la Facultad Dell de Medicina de la Universidad de Texas en Austin.

Con todo, en Estados Unidos podría ser difícil alcanzar la inmunidad de grupo. Solo el 47 por ciento de las personas que respondieron a la encuesta de National Geographic y Morning Consult dijeron que se pondrían una vacuna anti-COVID-19 en cuanto estuviera disponible y más de un cuarto (27 por ciento) no estaba de acuerdo con esa afirmación. Con todo, un 58 por ciento de los encuestados indicaron que acabarían vacunándose.

Mantener las medidas de seguridad

Las nuevas vacunas anti-COVID son mejores de lo previsto a la hora de impedir que las personas vacunadas enfermen. Los expertos sanitarios esperaban una vacuna con una eficacia de entre el 50 y el 70 por ciento. Los ensayos clínicos demuestran que la vacuna de Pfizer y BioNTech —aprobada ya en decenas de países— tiene una eficacia del 95 por ciento. Es totalmente eficaz un mes después de la primera dosis (se necesita una segunda dosis 21 días después) y empieza a funcionar de 10 a 12 días después de la primera dosis. La vacuna de Moderna es similar.

Sin embargo, todavía no está claro si las personas vacunadas pueden contagiar la COVID-19. «Aún no tenemos datos sobre si alguna vacuna anti-COVID reduce el riesgo de propagación o transmisión; ahora mismo, los datos solo demuestran que las vacunas reducen el riesgo de enfermedad», afirma la corresponsal médica jefe de ABC News, la Dra. Jennifer Ashton.

El virus que causa la COVID-19 es nuevo y aún hay mucho que aprender de él. Los CDC afirman que más de la mitad de todas las infecciones de COVID-19 son contagiadas por personas asintomáticas; el 35 por ciento antes de que la persona sienta síntomas y el 24 por ciento por personas que nunca desarrollan síntomas. Kenyon dice que «deja abierta la posibilidad de que algunas personas vacunadas se infecten sin desarrollar síntomas y transmitan el virus».

Un hombre recibe una prueba de COVID-19 en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles en pleno aumento de casos de coronavirus en California el 22 de diciembre del 2020.

Fotografía de Mario Tama, Getty Images

Todo el mundo quiere irse de vacaciones otra vez, pero la prioridad para los desarrolladores de vacunas es prevenir la enfermedad y la muerte, no reanudar los cruceros. «Hasta ahora, los ensayos solo han rastreado cuántas personas vacunadas contraían la COVID-19 frente a las personas no vacunadas», afirma Kenyon. Aunque cabe la posibilidad de que los anticuerpos que desencadena la vacuna provoquen una menor probabilidad de contagiar el virus, no lo sabremos hasta que se realicen más estudios.

Ese es el motivo fundamental por el que, tras un mes de ponerte la primera inyección, no puedes irte de compras a un zoco marroquí como si fuera el 2019. Hasta que la investigación nos revele más datos, Mullen dice que «los viajeros no deben abandonar las medidas que ya sabemos que ayudan a reducir el riesgo de transmisión: mascarillas, buena higiene, distanciamiento físico y no viajar con síntomas».

Resulta tranquilizador que la mayoría de los estadounidenses que participaron en la encuesta de National Geographic y Morning Consult (un 67 por ciento) vayan a seguir utilizando mascarilla durante la temporada de gripe, cuando vayan a hacer recados o al supermercado (63 por ciento) y si hay contaminación atmosférica (64 por ciento).

El mundo necesita inmunidad

Inmunizar al mundo no será rápido ni fácil. Según People’s Vaccine Alliance —un movimiento de organizaciones sanitarias y humanitarias en el que figuran Amnistía Internacional y Oxfam—, los países más ricos han conseguido el 54 por ciento de las candidatas a vacunas más prometedoras, aunque solo albergan al 14 por ciento de la población mundial. Sin acciones urgentes, People’s Vaccine Alliance dice que solo el 10 por ciento de las poblaciones de 67 países en vías de desarrollo podrán estar vacunadas en 2021. Eso pone en riesgo a los ciudadanos de destinos turísticos populares como Camboya, Kenia, Sri Lanka y Uganda.

Que los países ricos obtuvieran contratos de vacunas era una parte importante de financiar el desarrollo de vacunas. Vaccine Alliance ha acusado a los países ricos de acaparar vacunas y es posible que algunos lo hagan. En los próximos meses, sabremos cuán equitativa es la distribución global de la vacuna. Canadá ha conseguido más posibles vacunas que ningún otro país —unas 10 dosis por persona de siete candidatas a vacuna— y tiene la intención de compartir las dosis sobrantes de aquellas cuya seguridad y eficacia se prueben. Los países en vías de desarrollo están ansiosos por saber cómo y cuándo.

Bill Gates habla sobre cómo acabar con esta pandemia y prepararnos para la próxima
La COVID-19 ha provocado una serie de efectos negativos para la salud y el bienestar humanos. En una entrevista con Susan Goldberg, redactora jefa de National Geographic, Bill Gates explica cómo el mundo puede cambiar la situación.

Una solución clave es la iniciativa COVAX de la Organización Mundial de la Salud. El fin de COVAX es acelerar la creación de vacunas y garantizar una distribución mundial equitativa, entregando suficientes dosis para el 20 por ciento más vulnerable de las poblaciones de los 184 países participantes, de Afganistán a Zimbabue. Los países ricos ayudarán a proveer de fondos a los países más pobres, aunque Rusia y Estados Unidos aún no se han unido. La iniciativa aún no cuenta con fondos suficientes, ya que necesita al menos 24 000 millones de dólares en 2021.

Hasta que el mundo tenga inmunidad de grupo, el turismo deberá abordarse con cautela: como dice Mullen, «confiarnos en exceso o de forma prematura por la eficacia de las vacunas puede hacer que pongamos en riesgo a personas de otros países. Viajar nos da la oportunidad de contribuir a sus economías vacilantes. Pero contribuir a la propagación de la enfermedad las socava».

¿Qué es un pasaporte inmunológico?

Cuando las personas más vulnerables reciban las vacunas, por fin tendremos suficientes para empezar a inocular a la población en general. Ahí es cuando importará la vacunación. Es improbable que tengas que vacunarte para viajar obligatoriamente, pero será mucho más fácil si estás vacunado.

Qantas es la primera aerolínea que ha anunciado que exigirá que los pasajeros internacionales estén vacunados. A 1 de marzo de 2021, Chipre planea no exigir una prueba negativa a cualquier persona que demuestre que ha sido vacunada. Aunque no viajes, estar vacunado podría ahorrarte tiempo y dinero. Live Nation/TicketMaster planea verificar que las personas que asisten a sus eventos estén vacunadas o tengan una prueba negativa de COVID reciente. Los lugares de interés turístico, las tiendas y los restaurantes podrían seguir su ejemplo.

Hasta que las vacunas sean de fácil acceso, las pruebas de COVID-19 seguirán siendo una parte necesaria de los viajes. Sin embargo, las pruebas son cada vez más fáciles y fiables; por ejemplo, hay una nueva prueba (que supuestamente tiene una fiabilidad del 99 por ciento) que utiliza un enjuague bucal, no un hisopado.

Aún se está resolviendo cómo alguien puede demostrar que se ha vacunado. Los documentos falsos de pruebas de COVID ya son problemáticos, así como la garantía de que la persona que se ha hecho la prueba es la misma que enseña el certificado.

Se están comercializando varios «pasaportes inmunológicos», pero CommonPass parece el más prometedor. CommonPass, una colaboración entre el Foro Económico Mundial y la organización sin ánimo de lucro The Commons Project, es una forma segura de validar las credenciales de vacunación y la prueba de COVID de una persona y se encuentra en fase experimental a nivel internacional. El primer gobierno que se inscribió en la CommonTrust Network fue Aruba, que permitirá a los viajeros demostrar su situación de forma segura y disfrutar de sus playas caribeñas para febrero del 2021.

El turismo de vacunas no existe... todavía

Las vacunas anti-COVID-19 son uno de los productos más populares del mundo, lo que significa que las personas con dinero o con una posición social privilegiada intentarán colarse. La mayoría de los países dicen que vacunarán primero a sus ciudadanos vulnerables —trabajadores esenciales y personas mayores—, pero en Estados Unidos los políticos fueron unos de los primeros en ponérsela y los ricos están ofreciendo donaciones con la esperanza de evitar la espera.

Hasta que haya una abundancia de vacunas aprobadas y entregadas, es prácticamente imposible que alguien que no pertenezca a los grupos prioritarios identificados por el gobierno se ponga la inyección. Con todo, en cuanto el Reino Unido aprobó la vacuna de Pfizer/BioNTech, las agencias de viajes de la India empezaron a recibir peticiones para viajar y vacunarse en el Reino Unido, aunque eso exigiría una compleja red de doble ciudadanía y cuarentenas, entre otras cosas. Ahora, la atención está puesta en Estados Unidos y Rusia como posible destinos de vacunación.

Mark Warner, abogado mercantil y director de MAAW Law, en Toronto, dice que antes de reservar unas vacaciones para vacunarte, deberías preguntarte cómo puedes cerciorarte de que «te pondrán la vacuna aprobada que se ha anunciado» y no una falsificación. También deberías sopesar cómo puedes «cerciorarte de que la cadena de custodia se ha mantenido en todas las etapas», como el mantenimiento de las temperaturas adecuadas. Además, ¿será válido tu certificado de vacunación?

Nadie estará a salvo hasta que todos estemos a salvo

«Eso no va de , sino de nosotros», afirma Ashton. «Esta pandemia ha destapado una dicotomía entre el comportamiento responsable por el bien de nuestra salud personal y [el comportamiento responsable] por el bien de la salud personal de los demás». La COVID-19 nos ha recordado que vivimos en un mundo compartido y que, para que todos estemos sanos, tenemos que cuidar los unos de los otros.

Unas vacunas anti-COVID-19 seguras y eficaces significan que es probable que la vida —y el turismo— vuelva a la normalidad algún día. Suponiendo que las vacunas también protegen contra la mayoría de las mutaciones del virus, así como de la propagación del virus, las restricciones deberían terminar una vez se logre la inmunidad de grupo. El mundo necesita esa inmunidad de grupo y es improbable que se consiga en el 2021. Hasta entonces, «el privilegio de viajar a alguna parte no debería ir en detrimento de los residentes de esos destinos».

Johanna Read es una escritora canadiense que se especializa en el turismo responsable. Síguela en Twitter e Instagram.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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