Los estereotipos han impulsado el auge del turismo al norte de Europa. ¿Puede cambiar esta situación?

Durante décadas, las experiencias turísticas como los paseos en trineos de perros han contado una historia falsa sobre las tradiciones del pueblo sami.

Por Karen Gardiner
Publicado 11 feb 2021, 15:02 CET
Turistas en un trineo de renos en la Laponia finlandesa

Los turistas van en trineo de renos por Levi, en la Laponia finlandesa, hogar ancestral de los casi 10 000 indígenas samis del país.

Fotografía de PARKERPHOTOGRAPHY, ALAMY STOCK PHOTO

Quienes visitan la Europa ártica en invierno cuentan con una amplia gama de actividades, como perseguir las auroras boreales, practicar esquí de fondo y, cada vez más, surcar la nieve en un trineo tirado por huskies.

En los últimos años, los trineos de perros se han convertido en un símbolo del lejano norte europeo, conocido como Sápmi para los casi 100 000 indígenas sami que viven allí. De hecho, un informe del 2018 de Animal Tourism Finland desveló que había 4000 huskies trabajando solo en la Laponia finlandesa. ¿Cuál es el problema? «Los trineos de perros se tomaron prestados de otras culturas y se trasplantaron a la escena turística lapona en los años ochenta», afirma Tuomas Aslak Juuso, presidente del Parlamento Sami de Finlandia, el organismo que representa a los casi 10 000 samis que viven en el país. «No forma parte de las culturas sami ni finlandesa».

Además de ser culturalmente inauténticos, los trineos de perros crean tensión con los pastores de renos samis. Los perros sin correa o que escapan pueden asustar, herir o matar a los renos. «La actividad en trineos de perros también se considera una especie invasora culturalmente, ya que causa daños ecológicos, financieros, sanitarios y sociales a los medios de subsistencia tradicionales de los samis que son una parte original de nuestra naturaleza norteña».

En esta foto, sacada en torno a 1890, aparecen unos samis frente a una vivienda tradicional. Los samis son un pueblo indígena fino-úgrico que vive en Sápmi, que en la actualidad abarca el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y la península de Kola, en Rusia.

Fotografía de PUMP PARK VINTAGE PHOTOGRAPHY, ALAMY STOCK PHOTO

Las representaciones imprecisas de las comunidades indígenas de la zona, como los trineos de perros o las imágenes estereotípicas de samis con trajes tradicionales, se han empleado en la publicidad turística durante décadas. Con el auge del turismo en la Europa ártica —los ingresos en la Laponia sueca han aumentado un 86 por ciento en la última década—, los samis están hallando formas de conectar con el sector para contar sus historias de forma fiel.

En Finlandia, el Parlamento Sami adoptó en 2018 los Principios para el Turismo Sami Responsable  y Éticamente Sostenible, unas pautas dirigidas principalmente a operadores turísticos no samis que trabajen en la Patria Sami y a los visitantes.

Las pautas, que destacan los trineos de perros (así como los «hoteles-iglú» que han aparecido recientemente por la región), explican el posible daño de estas «tradiciones prestadas»: la homogenización, «por la que los paisajes turísticos de la región del Ártico empiezan a parecerse los unos a los otros independientemente de su diversidad y riqueza».

Las pautas de Finlandia van un paso más allá y narran la historia del pueblo sami. En Sápmi, los vecinos están agrupándose para aclarar las cosas y esperan enriquecer la experiencia turística en la región para todos.

La malinterpretación del derecho de acceso público

La Patria Sami en Finlandia es una parte de Sápmi, una zona grande y diversa que abarca el norte de Noruega, Suecia y la península de Kola, en Rusia. Aunque las regiones más septentrionales de Suecia y Finlandia sí tienen el nombre de Laponia, toda la región de Sápmi ha sido llamada «Laponia» de forma imprecisa y se ha publicitado como una «tierra salvaje e intacta» pese a la prolongada presencia de personas que viven y trabajan aquí.

«Aunque la naturaleza parezca intacta en muchos lugares del norte, casi siempre es utilizada por los pueblos locales», afirma Juuso. «Los samis todavía utilizan la zona para el pastoreo de renos, la pesca, la caza, la recolección de bayas y de otras formas tradicionales. Es importante tener esto en cuenta cuando la industria turística publicita el derecho consuetudinario de Finlandia de "acceso público a la naturaleza"».

En los países nórdicos, el derecho de acceso público a la naturaleza o «libertad de tránsito» se considera un derecho humano básico. En FinlandiaSueciaNoruega, cualquiera puede caminar, ir en bici, esquiar y acampar en casi cualquier parte. Esos derechos conllevan la responsabilidad de comportarse con respeto, pero a menudo los visitantes no son tan conscientes de este elemento.

Outi Kugapi, investigadora de turismo en la Universidad de Laponia de Finlandia, dice que la malinterpretación de estas libertades ha provocado tensión entre los vecinos y las empresas de trineos de perros de otros países. «No saben nada sobre la zona, no conocen a nadie de aquí, así que no se comunican con los lugareños», afirma. «[Pero] han leído sobre el derecho de tránsito, que tienen el derecho a estar aquí y realizar estas actividades».

Este malentendido ha hecho que los turistas «paseen por los jardines traseros de la gente y miren por sus ventanas», pensando «que no pasa nada», explica Kugapi. Los constructores cometen el mismo error pero a mayor escala. Los resorts de esquí construidos sobre terrenos tradicionales de pasto para renos repercuten negativamente en una industria sami fundamental. Por su parte, los samis ven «la gran cantidad de turistas, la basura que dejan y cómo cada vez más turistas utilizan la tierra, pero [el pueblo sami recibe] muy pocos de esos ingresos», afirma Lennart Pittja, profesional turístico veterano en Suecia.

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    Aunque los paseos en trineo de perros no son propios del pueblo indígena sami que vive en la Laponia finesa, suelen publicitarse a los turistas como una experiencia indígena.

    Fotografía de Jonathan Nackstrand, AFP/ GETTY IMAGES

    Kugapi espera que el proyecto ARCTISEN (siglas en inglés de «Culturally Sensitive Tourism in the Arctic»), que ha puesto en marcha con un grupo de investigadores, ayude. ARCTISEN apoya a empresas turísticas en Finlandia, Suecia y Noruega para que creen productos que reflejen de forma correcta y beneficien a la región. Mediante publicaciones, manuales digitales y un curso virtual gratuito que pronto estará disponible, el proyecto pone de relieve las experiencias negativas e insta a las comunidades locales a determinar cómo se usan sus culturas en el turismo.

    «Los emprendedores tendrán herramientas concretas» para que sus negocios sean más respetuosos con la cultura, explica Kugapi. «Nuestras actividades ya han creado conciencia y han hecho que piensen en el turismo de otra forma».

    «La sensibilidad cultural no es algo que se pueda conseguir, es como una mentalidad, una forma de trabajar», continúa Kugapi. «Esperamos que el material que creamos mejore las capacidades de los emprendedores y los responsables de tomar decisiones para que en el futuro sean más sensibles con la cultura».

    Décadas de errores de marketing

    Los malentendidos van más allá de los espacios físicos, llegando hasta la identidad. En Finlandia, que alberga la mayor proporción de empresas turísticas árticas, los errores de marketing sobre quiénes son los samis se remontan al siglo XX, cuando las personas empezaron a viajar a la Laponia finesa para esquiar.

    El pueblo sami se convirtió «en una atracción que se utilizaría en el marketing turístico», dice Kugapi. La demanda turística de ver a samis con trajes tradicionales creció tanto que obligaron a los trabajadores a disfrazarse y fingir que eran samis. Ahora es una imagen estereotipada que los turistas esperan ver.

    Y lo que es peor, se han inventado rituales como el «bautismo lapón», una ceremonia en la que un «chamán» con un traje sami tradicional bautiza a los turistas. Esta práctica dudosa continúa en la actualidad.

    Una tienda sami tradicional, llamada lavvu, bajo una aurora boreal en Abisko, en la Laponia sueca.

    Fotografía de Roberto Moiola, ALAMY STOCK PHOTO

    Para los visitantes, las experiencias guiadas y aprobadas por samis pueden ser complicadas. Según Juuso, uno de los principales problemas es que dichas experiencias se publicitan con productos inauténticos. «Los visitantes tienen ante ellos una disparidad de productos que pueden publicitarse bajo el mismo paraguas de “autenticidad”, aunque solo algunos de los productos son realmente de origen local», afirma. «Y los turistas no saben cómo distinguirlos».

    El Parlamento Sami en Finlandia supervisa un futuro certificado turístico sami o etiqueta con criterios tanto compartidos como específicos para cada país, así como un Centro de Información Turística Sami para ofrecer asesoramiento a los visitantes.

    «Se necesita encarecidamente crear criterios, normas y un sistema de supervisión para garantizar la autenticidad, responsabilidad y sostenibilidad ética del turismo basado en la cultura sami, tal y como define y acepta la comunidad sami pertinente», afirma Juuso.

    Ayuda para encontrar productos auténticos

    Dicho programa de autenticidad ya existía en Suecia hace unos 10 años. Antes de suspenderse por falta de fondos, VisitSápmi concedía la etiqueta de «Experiencia Sami» a las empresas que ofrecieran experiencias sami reales, éticas y sostenibles. La organización de turismo sostenible también intentó fomentar un «marketing más matizado de lo que es Sápmi, para alejarnos de esta forma estereotípica de centrarnos en la ropa», afirma Lennart Pittja, que fue el gestor de proyecto del programa.

    En los países nórdicos hay otras iniciativas en marcha. La etiqueta Nature’s Best Sápmi premia productos turísticos samis que cumplen los criterios del programa de sostenibilidad del Parlamento Sami de Suecia, Eallinbiras («nuestro entorno vital» en sami septentrional). «Uno de los motivos más importantes para tener la etiqueta Nature’s Best Sápmi es permitir que los propios samis cuenten su historia a su manera», dice la descripción de la página web.

    En Noruega, en 2019 se puso en marcha un proyecto colaborativo entre el Parlamento Sami del país y el municipio de Tromsø para garantizar que la información sobre la cultura sami fuera respetuosa. El fin del proyecto, llamado Vahca («nieve fresca») es «que Tromsø sea un municipio pionero en la gestión de la cultura sami en el turismo», según una declaración en la página web del parlamento.

    En Finlandia, Visit Finland distribuye las pautas del Parlamento Sami del país en el taller educativo de la «Iniciativa de sostenibilidad de Finlandia», puesto en marcha el año pasado. «Si se nos notifican prácticas turísticas samis poco éticas en Finlandia, contactamos a la empresa y hablamos de los principios de un turismo sami ético y responsable con la empresa en cuestión», afirma Liisa Kokkarinen, gestora del proyecto de turismo sostenible de Visit Finland.

    Los samis como líderes

    Las industrias turísticas de estos países ven cada vez más valor en que los samis las lideren. El Johtit Project, cuyo nombre se traduce por «en movimiento», es un ejemplo. El proyecto, dirigido por la Junta de Turismo del Norte de Noruega y apoyado por el Parlamento Sami en Noruega, es una red de 21 negocios turísticos propiedad de samis que ofrecen actividades que van más allá de los estereotipos.

    Una pastora de renos sami cuenta historias sobre la vida y la cultura samis a los turistas en Tromsø, Noruega.

    Fotografía de Joanna Kalafatis, ALAMY STOCK PHOTO

    Anja Christensen, directora de desarrollo estratégico, afirma que el proyecto surgió debido a las inquietudes por cómo se publicitaba el turismo sami, a menudo con una persona sami con un traje nacional, posando junto a un reno y una lavvu (una tienda tradicional). «Esta no es la imagen adecuada para presentar al mundo, porque la cultura sami también es una cultura moderna», afirma Christensen. «Queremos presentar tanto la cultura sami tradicional como la moderna [y] desarrollar nuevas experiencias turísticas». La junta también ha adoptado pautas de fotografía para garantizar que sus imágenes «muestren la vida real, no una idea de cuento de hadas de la cultura sami».

    En la empresa de Pittja, Sápmi Nature, las experiencias de glamping en la Región Patrimonio de la Humanidad de la Laponia sueca se centran en la narración de historias y en compartir el saber y los valores samis con los huéspedes. Pittja dice que este tipo de turismo sostenible a pequeña escala fomenta la comprensión y el respeto mutuos para su comunidad, al mismo tiempo que beneficia a las economías locales. El turismo también puede «servir de contrapeso para otras industrias más dañinas», dice, como la minería, la silvicultura y los parques eólicos, que quieren explotar los recursos naturales de Sápmi.

    Con los años, Pittja dice que ha visto cómo el pueblo sami controlaba cada vez más cómo usa el turismo sus culturas. Con todo, se necesitan más emprendedores samis en el sector turístico.

    «El turismo está aquí para quedarse. Nosotros, como comunidades samis, no podemos decir no al turismo, ya no está en nuestra mano», afirma Pittja. «Solo podemos involucrarnos más en la creación de un turismo mejor y más beneficioso basado en los valores y prácticas indígenas».

    Karen Gardiner es una escritora escocesa de viajes y arte. Síguela en Instagram y Twitter.
    Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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