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Los bisontes han vuelto a América: así están dando visibilidad a las tribus indígenas

Desde Montana, en Estados Unidos, a Alberta, Canadá, comunidades como la de los Pies Negros están creando un ecoturismo vinculado a la conservación de esta especie clave.

Por Julia Eskins
Fotografías de Louise Johns
Publicado 22 nov 2021 14:39 CET
Una manada de bisontes recorre las praderas de la reserva india de los Pies Negros en ...

Una manada de bisontes recorre las praderas de la reserva india de los Pies Negros en Montana. La tribu es una de las que están reintroduciendo el animal en sus tierras y compartiendo su importancia cultural y ecológica con los visitantes.

Fotografía de Louise Johns

Cuando el estruendo de los cascos atraviesa el aire fresco de Alberta (Canadá), a Juanita Marois se le llenan los ojos de lágrimas. Devolver el bisonte a la tierra de los métis supone cumplir un sueño que se remonta a los tiempos de sus ancestros.

Los bisontes se pasearon por última vez por las colinas del valle del río Saskatchewan Norte hace más de 150 años. Eran clave para la salud cultural, espiritual y económica de la Nación Métis, cuyos miembros se reunían por miles en primavera y otoño para la caza del bisonte.

Por desgracia, las poblaciones de bisonte cayeron en picado en el siglo XIX debido a la caza excesiva practicada por los colonos europeos. El regreso del bisonte supone un paso importante en la reconciliación de los métis, que dependían de esta especie para sobrevivir. Se trata de uno de los tres pueblos indígenas reconocidos en Canadá, junto con las Naciones Originarias y los pueblos inuit.

(Relacionado: Las Naciones Originarias de Canadá luchan para proteger al oso Kermode de los cazadores)

Marois, directora del centro de interpretación cultural Métis Crossing, cerca de Edmonton (en Alberta, Canadá), fue una de las principales responsables de la puesta en marcha del parque de fauna salvaje, que se abrirá al público en diciembre de 2021. En el parque, los visitantes pueden conocer la cultura mestiza a través de una nueva serie de visitas interpretativas centradas en una manada de 16 bisontes. El primer hotel de la propiedad también abrirá sus puertas el mes que viene, ofreciendo a los huéspedes la oportunidad de practicar actividades de invierno como caminar con raquetas de nieve, aprender a ahumar bisontes cosechados tradicionalmente y observar las estrellas acompañados de narradores indígenas.

La vasta pradera de la reserva india de Wind River, en Wyoming (EE UU), es ahora el hogar de casi un centenar de bisontes.

Fotografía de Patrick Cavan Brown, Alamy Stock Photo

"Cuando hablamos de querer compartir nuestra historia de forma como si fuera una experiencia, no se trata de ver fotos o cosas antiguas detrás de un cristal. Se trata de hacerla real para la gente", dice Marois.

El nuevo parque de 121 hectáreas de Métis Crossing forma parte de un movimiento más amplio que persigue que los bisontes (Bison bison) -o búfalos, término más utilizado en las comunidades nativas- vuelvan a las tierras tribales de Norteamérica. Estos lanudos símbolos de vigor no sólo son esenciales para el bienestar de las comunidades indígenas, sino también para vastos ecosistemas.

Restaurando una especie clave

Se calcula que entre 30 y 60 millones de bisontes recorrían las llanuras desde México hasta Canadá. Al igual que las grandes manadas de ñus de África oriental, los bisontes ayudaban a airear el suelo y a dispersar semillas importantes para la biodiversidad gracias a su comportamiento de revolcarse (bañarse en polvo). Para cuando llegó el año 1900, quedaban menos de mil ejemplares de bisontes vivos.

Para las comunidades nativas, los búfalos eran "el comisario de la vida" -fuentes de alimento, así como de refugio y herramientas- y un elemento central de los sistemas de creencias espirituales, dice Jason Baldes, director del programa tribal de búfalos de la Federación Nacional de Vida Silvestre, con sede en Estados Unidos.

El 7 de octubre de 2019, Greg Desjarlais, jefe de la Primera Nación de Frog Lake en Alberta, Canadá, firma el Tratado del Búfalo en Paradise Valley, Montana. Cada año desde 2014, más tribus se han unido a este compromiso para reconocer la importancia del bisonte para los pueblos nativos y el deseo de restaurar los animales en las tierras tribales y públicas.

Fotografía de Louise Johns

"Debido a nuestra historia colonial -un pasado de legislaciones que promovían la destrucción del búfalo como medio para subyugar a los nativos americanos- todavía se siente cierta animosidad en la industria agrícola", dice Baldes. "Cuando se eliminaron los búfalos y se obligó a las tribus a trasladarse a las reservas, se dio paso a las grandes explotaciones de carne de vacuno, que dominaron la tierra".

Miembro de la tribu Shoshone del Este, identificada como Gweechoon Deka ("los comedores de búfalos"), Baldes ha convertido en el trabajo de su vida la reintroducción de bisontes de conservación -cuyos genes no se han mezclado con los del ganado- en las reservas del oeste, incluida su propia reserva india Wind River, de unos 90 kilómetros cuadrados, en Wyoming (Estados Unidos). Wind River alberga ahora 98 bisontes, y Baldes ya ha visto un impacto positivo en las comunidades vegetales. La reserva acoge a los visitantes en powwows, sitios patrimoniales y rutas de senderismo.

En el cercano Parque Nacional de Yellowstone, los viajeros pueden vislumbrar una de las manadas más antiguas que quedan, que ahora cuenta con más de 5000 ejemplares. Yellowstone Forever, una organización sin ánimo de lucro, organiza durante todo el año visitas educativas, como talleres de fotografía de la vida salvaje y estancias de una noche en el Lamar Buffalo Ranch, donde los huéspedes pueden caminar con raquetas de nieve mientras admiran los bisontes, lobos y alces desde lejos.

En la actualidad, no se permite a los bisontes vagar fuera del parque por temor a que puedan transmitir al ganado una enfermedad llamada brucelosis. Su hábitat está limitado dentro del parque mediante sacrificios anuales para controlar la población. No obstante, ha crecido el interés por trasladar bisontes libres de la enfermedad a tierras tribales, y en 2016 el parque estableció el Programa de Transferencia de Conservación de Bisontes con socios tribales para iniciar este proceso. Otra prioridad clave, dice Baldes, es cambiar el uso de la tierra, alejándolo del ganado y acercándolo a la integridad ecológica natural.

Izquierda: Arriba:

Los visitantes contemplan el corazón de un búfalo extraído durante una ceremonia en la reserva de los Pies Negros. Invitar a los forasteros a conocer la cultura del bisonte es una parte importante del programa de restauración de bisontes de la tribu.

Derecha: Abajo:

En la reserva de los Pies Negros, los escolares de Great Falls (Montana) se reúnen mientras Johnny Tail Feathers, un anciano de la tribu, bendice a un búfalo después de haberle quitado la vida. Los ancianos piden al búfalo "que alimente a nuestros hijos, que alimente a nuestro pueblo", dice.

Fotografía de Louise Johns

"Si logramos modificar nuestra forma de pensar, podremos incorporar estilos de gestión más holísticos y reconocer la importancia ecológica y cultural de este animal para las personas y las tribus", añade Baldes. "No es sólo una historia de los nativos americanos, es una historia americana".

Reduciendo la brecha de conocimiento

La enmarañada historia del bisonte sigue siendo en gran medida desconocida para muchos norteamericanos, pero un proyecto en la zona de las Quad Cities de Illinois y Iowa (Estados Unidos) pretende cambiar eso. Si tiene éxito, la Bison Bridge Foundation podría ayudar a convertir el antiguo puente de la I-80, que atraviesa un tramo del río Misisipi, en el paso de fauna salvaje más largo del mundo hecho por el hombre y en el primer parque nacional de cualquiera de los dos estados, pertenecientes a EE UU.

Parte de la propuesta incluye dedicar unas 40 hectáreas de praderas a un recinto para bisontes. Los peatones y ciclistas que circulen por el camino adyacente podrán ver a la manada de forma segura y el tráfico de coches se desviará a un nuevo puente construido más abajo en el río.

En el Blackfeet Buffalo Ranch, un visitante y su hija conocen a una cría de búfalo huérfana. Los Pies Negros se esfuerzan por ofrecer a los jóvenes experiencias de primera mano con los animales.

Fotografía de Louise Johns

Al elaborar la propuesta, el conservacionista Chad Pregracke, con sede en Illinois, buscó la orientación de expertos ecológicos y tribales, entre ellos Baldes, quien afirma que el proyecto podría ofrecer una oportunidad única para educar a más personas sobre la historia del bisonte. Al fin y al cabo, por el puente actual pasan alredeor de 42 000 coches al día.

Pregracke, que se convirtió en un héroe local gracias a su organización de limpieza del río, Living Lands and Waters, cree que los bisontes podrían impulsar el turismo en las Quad Cities (región de ciudades comprendida entre Illinois y Iowa), beneficiar al medio ambiente y reducir los residuos y los costes asociados a la demolición del puente actual.

Pero el proyecto no está exento de críticas. Cristina Eisenberg, una ecologista que mezcla las tradiciones indígenas con la ciencia occidental, dice que mantener a los bisontes en pequeños recintos puede ser una práctica explotadora. Sostiene que los proyectos científicos de voluntarios podrían tener un impacto más significativo.

En una reciente expedición que dirigió con la organización medioambiental sin ánimo de lucro Earthwatch, "Restaurando el fuego, los lobos y los bisontes en las Rocosas canadienses", los viajeros participaron en una investigación de campo en el Parque Nacional de los Lagos de Waterton, en Alberta, y en las tierras tribales de los Pies Negros, mientras se sumergían en la cultura de la Primera Nación Kainai.

En colaboración con la Wildlife Conservation Society, la tribu de los Pies Negros trasladó 90 bisontes del Parque Nacional de Elk Island, en Alberta, a su reserva de Montana. Los objetivos futuros incluyen la apertura de la frontera entre la reserva y el Parque Nacional de los Glaciares, dando a la manada más espacio para vagar y a los visitantes más oportunidades de ver a los animales.

Eisenberg cita el Tratado del Búfalo, creado por Leroy Little Bear, un anciano de la Primera Nación Kainai, como un avance interesante en la lucha por los bisontes en libertad. Desde 2014, más de 50 Primeras Naciones y tribus han firmado para apoyar la creación de una serie de reservas de bisontes que funcionarían como un corredor que permitiría a la fauna reanudar su migración natural entre Estados Unidos y Canadá.

Ampliar los rebaños

En las Grandes Llanuras del Norte de Estados Unidos, donde el pastoreo de ganado sigue siendo el uso predominante de la tierra, Wizipan Little Elk, ciudadano de la Sicangu Oyate (Tribu Sioux de Rosebud), sueña con cumplir un objetivo inspirado por uno de sus mayores: dedicar más de 400 000 nuevas hectáreas a los búfalos.

Izquierda: Arriba:

Un bisonte es capturado en la reserva de los Pies Negros como parte de una demostración educativa.

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Shane Bird Rattler, miembro de los Pies Negros, compite en el rodeo durante los Días Indios de Norteamérica en Browning, Montana, una nueva expresión de la cultura de su tribu.

Fotografía de Louise Johns

A través del campo de búfalos Wolakota Regenerative Buffalo Range, en la reserva india de Rosebud (Dakota del Sur, EE.UU.), la Rosebud Economic Development Corporation de Little Elk y sus socios están creando la mayor manada de bisontes del mundo de propiedad y gestión nativa. El campo de más de 11 000 hectáreas que albergará 1500 animales y formará la columna vertebral de lo que él llama "la nueva economía Lakota", un proyecto que beneficia a la comunidad financiera, social y ambientalmente.

"Siempre le digo a la gente que si podemos hacerlo aquí, este tipo de trabajo puede realizarse en cualquier parte. Y, francamente, este es el tipo de enfoque que se necesita si queremos resolver la crisis climática", dice Little Elk.

(Relacionado: ¿En qué consiste el Parque Nacional Badlands de Dakota del Sur?)

Este trabajo es sólo un componente del movimiento agrícola regenerativo más amplio de la tribu Rosebud Sioux y de su "Plan de los Siete Géneros", una estrategia de 175 años para aumentar la prosperidad del pueblo lakota y de la región. Una vez que el rebaño haya crecido en los próximos años, explorarán oportunidades turísticas como un nuevo museo, que se sumará a los puntos culturales más destacados de la región, como el poblado indio prehistórico de Mitchell, un yacimiento arqueológico activo, y Watecha Bowl, un restaurante de Sioux Falls que sirve cocina lakota.

En el futuro, Little Elk dice que podrían explorar la posibilidad de construir una instalación de procesamiento de carne, pero subraya que "el búfalo siempre será tratado como tal": alimentado con hierba, honrado y cosechado de acuerdo con los protocolos espirituales y culturales, que incluyen el uso de cada parte del animal.

Utilizando caballos y vehículos de cuatro ruedas, los miembros de la tribu de los Pies Negros trasladan su rebaño de bisontes a los pastos de primavera cerca del Glacier National Park. Esperan ofrecer esta experiencia a los viajeros que visitan el parque como forma de introducir a la gente en la cultura de los Pies Negros.

Fotografía de Louise Johns

Al reflexionar sobre el día en que se liberaron los primeros cien bisontes en el territorio de los Sioux de Rosebud, en octubre de 2020, Alce Pequeño dice que se sintió emocionado. "Los búfalos han cuidado de nosotros durante miles y miles de años y realmente se lo debemos", dice. "Este es un pequeño primer paso para proporcionarles un espacio para ser quienes son".

Julia Eskins es una escritora afincada en Toronto que cubre temas de viajes, diseño y bienestar. Síguela en Instagram.
Louise Johns es una exploradora de National Geographic y fotoperiodista afincada en Montana cuyo trabajo se centra en las comunidades rurales. Sígala en Instagram.
La National Geographic Society, comprometida con la iluminación y la protección de las maravillas de nuestro mundo, ha financiado el trabajo de la exploradora de National Geographic Louise Johns.  Más información sobre el apoyo de la Sociedad a los exploradores.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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