La fiebre del oro ha vuelto a California, ahora en forma de turismo

En las estribaciones de la californiana Sierra Nevada, las antiguas aldeas mineras atraen a excursionistas, historiadores y amantes de la gastronomía.

Por Barbara Noe Kennedy
Publicado 1 dic 2023, 14:32 CET
Réplica de Sutter's Mill, donde se descubrió oro por primera vez en el norte de California

Una réplica de Sutter's Mill, donde se descubrió oro por primera vez en el norte de California, se encuentra en el Marshall Gold Discovery State Park de Coloma. Es una de las atracciones históricas, rutas de senderismo y encantadores pueblos de montaña de esta antigua región minera.

Fotografía de Martin Sasse, Laif, Redux

El histórico Gold Country [País del Oro] del norte de California está en auge por segunda vez. Esta cadena de antiguas ciudades mineras de las estribaciones occidentales de Sierra Nevada irrumpió en escena en 1848, durante la legendaria fiebre del oro de Estados Unidos. Ahora, la avalancha humana es de otro tipo: turística.

Fue en aquella época cuando se descubrió la primera roca brillante en el río American, en Sutter's Mill, cerca de Coloma (a 65 km al este de Sacramento), atrayendo a miles de buscadores a esta región de ríos de un azul centelleante y colinas salpicadas de robles. En el punto álgido del boom, en 1852, se habían extraído unos 2000 millones de dólares en oro, pero al cabo de dos décadas, la mayoría de los mineros se habían marchado, dejando minas desaparecidas y descoloridos escaparates del Viejo Oeste.

Ahora, Gold Country vive un nuevo apogeo, impulsado en parte por la afluencia de nuevos residentes que se trasladaron aquí durante la pandemia del COVID-19. El recorrido de 130 km por la Ruta 49 entre Auburn y Sierra City revela ciudades históricas con tiendas y restaurantes de moda, hoteles del siglo XIX renovados y actividades al aire libre junto con yacimientos de la fiebre del oro. He aquí cómo explorarlos.

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Los visitantes buscan oro en el American River Resort, en las estribaciones de la Sierra de California. Aunque el turismo del Viejo Oeste es popular en la zona, muchos de los pueblos de la región se están haciendo famosos por sus restaurantes, hoteles boutique y tiendas.

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Los balseros superan los desafiantes "Troublemaker Rapids" en la bifurcación sur del río American, cerca de Coloma, California.

fotografías de Martin Sasse, Laif, Redux

Centro neurálgico de lo antiguo y lo nuevo

Una imponente estatua de hormigón de 45 toneladas de un buscador de oro encorvado marca la ciudad de Auburn, junto a la interestatal 80 al este de Sacramento. Se trata de Claude Chana, un francés que encontró oro aquí el 16 de mayo de 1848, varios meses después del primer hallazgo cerca de Sutter's Mill. Aunque no se produjo ningún boom local tras su descubrimiento, Auburn se convirtió en la capital del condado y en un centro de abastecimiento para los campamentos mineros cercanos.

En la actualidad, Auburn mezcla atracciones históricas y contemporáneas. Muchos de los edificios del siglo XIX del casco antiguo albergan museos, como la Auburn Joss House, que tiene un aspecto muy parecido al de hace un siglo, cuando servía de templo, escuela y albergue para inmigrantes chinos que trabajaban como obreros mineros mal pagados. En la primera planta del Palacio de Justicia del condado de Placer, con cúpula de 1898, un museo exhibe pepitas de oro gigantes y otros objetos relacionados con la historia local.

Entre los negocios más nuevos se encuentran Typewriter + Moss, donde se venden tablas de embutidos de madera de nogal, pendientes y otros productos locales bajo un techo de hojalata estampada vintage, y Auburn Old Town Gallery, que expone pinturas, cerámicas y fotografías de artistas locales. The Pour Choice, una cafetería y cervecería de dos plantas, está repleta de jóvenes profesionales con sus portátiles y padres con niños.

"Lo bonito de Auburn es que no se puede cambiar mucho a nivel macroeconómico", dice Jordan Minyard, propietario de Pour Choice y natural de Auburn, partidario del desarrollo inteligente de las ciudades pequeñas; "vivimos en la pared de un cañón y ya está todo lo urbanizado que se puede".

Renacen los hoteles del Salvaje Oeste

Al norte de Auburn, la ruta 49 se adentra en el corazón repleto de pinos de las escarpadas estribaciones de Sierra Nevada. Conduce 40 kilómetros para llegar a dos de las ciudades históricas más prósperas de Gold Country: Grass Valley y Nevada City, a sólo 10 minutos de distancia. Las minas cercanas (incluida Empire Mine, hoy parque histórico estatal), que funcionaron entre 1850 y 1870, extrajeron más de 400 millones de dólares en oro. Ambas ciudades construyeron florecientes distritos comerciales llenos de teatros victorianos de ladrillo, salones, restaurantes y pensiones.

Hoy, bares de zumos y boutiques independientes ocupan algunos de los edificios históricos, atendiendo a una población de practicantes espirituales y familias jóvenes, muchas de las cuales se trasladaron a la región durante la pandemia.

También se han rehabilitado y reabierto dos hoteles de la época de la fiebre del oro: el Holbrooke, en Grass Valley, y el National Exchange Hotel, en Nevada City. Ambos se construyeron en la década de 1850 para acoger a multitudes (Mark Twain y el forajido Black Bart se contaban entre sus huéspedes), pero se deterioraron en la década de 2010. Ambos presentan una decoración que evoca el duro pasado de la zona (muebles de época, papel pintado de colores, bañeras con patas) con comodidades modernas, como altavoces Bluetooth en las habitaciones y suculentos restaurantes.

"Los hoteles han albergado más de 165 años de celebraciones comunitarias, tradiciones culturales e importantes acontecimientos históricos", afirma Sherry Villanueva, propietaria de Acme Hospitality, que gestiona ambos establecimientos.

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El National Exchange Hotel abrió sus puertas en 1856 en Nevada City, California, para atender a los mineros y especuladores de la fiebre del oro. Ahora, renovado, alberga un bar de época (en la imagen) y elegantes habitaciones amuebladas con piezas de época.

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Una restauración de 2019 convirtió el National Exchange Hotel del siglo XIX en una posada boutique.

fotografías de Kat Alves

Hacia el norte, en una tierra minera salvaje

Al norte de Nevada City, la ruta 49 se adentra en un profundo cañón excavado por el río Yuba, que brilla muy por debajo. En el otro extremo del cañón, Downieville se alza en la confluencia de los ríos Yuba y Downie. Este rústico centro de ciclismo y pesca cuenta con restaurantes caseros y acogedoras posadas históricas. Su población aumenta cada julio con la épica carrera Downieville Classic Mountain Bike Race.

A unos 16 kilómetros al este, la diminuta Sierra City alberga un grupo de casas y comercios que bordean la Ruta 49. Fundada en 1850 por buscadores de oro, alberga la mina Kentucky, con un museo repleto de parafernalia minera, y el Sierra Pines Resort, un antiguo destino de vacaciones familiares con un antiguo albergue y cabañas. El restaurante sirve truchas arco iris rebozadas en harina de maíz y chuletas de cerdo a la manzana en mesas al aire libre a la sombra de los pinos frente a las escarpadas Sierra Buttes.

(Relacionado: El Salvaje Oeste de Hollywood sigue vivo en el sur de España)

Nace el Sendero de Sierra Perdida

El extremo más septentrional de la Ruta 49 toca la Sierra Perdida, una remota región de picos de 2500 metros, árboles altísimos y lagos turquesa. Aquí también se están produciendo cambios. El Sendero de Sierra Perdida, puesto en marcha en 2021 por la Sierra Buttes Trail Stewardship, acabará siendo una red de casi 1000 kilómetros de senderos multiusos que atravesarán 15 pueblos y seis condados.

Ciclistas de montaña recorren las estribaciones de Sierra Nevada cerca de Auburn, California. El nuevo sendero Lost Sierra Trail está pensado para ciclistas, senderistas y jinetes.

Fotografía de Cavan Images, Alamy Stock Photo

La red de senderos, ideal para excursionistas, ciclistas de montaña y jinetes, ha inaugurado recientemente sus primeros 80 km en dos tramos, que conectan Downieville con Graeagle y la zona ecuestre de Quincy con Taylorsville. En 2024 se inaugurará otro tramo de 16 km desde Mount Hugh, en Quincy, hasta Taylorsville, y toda la red debería estar terminada en 2030.

Los pueblos indígenas y los buscadores de oro fueron los primeros viajeros por estas rutas salvajes. "Estos senderos son el sistema de transporte económico original de la zona", afirma Gina Achilles, de Sierra Buttes Trail Stewardship: "Es muy apropiado que utilicemos estos mismos senderos para traer otro tipo de oro a la región".

Barbara Noe Kennedy es una galardonada escritora del área de Washington D.C. y colaboradora habitual de National Geographic. Síguela en Instagram.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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