Viaje y Aventuras

Aventurero del Año 2018: Kílian Jornet

Impulsado por su amor por la montaña y su objetivo de desafiar sus límites físicos, Kilian Jornet logró lo que ningún otro corredor de montaña ha conseguido nunca: llegar dos veces a la cima del Everest sin oxígeno en cinco días. Jueves, 15 Marzo

Por Andrew Bisharat - National Geographic

Kílian Jornet llegó al campamento base del Everest con el objetivo de batir el récord de rapidez (Fastest Known Time) en una escalada de ida y vuelta en la montaña más alta del mundo desde el lado tibetano. Lo que logró este corredor de montaña español de 30 años en el monte Everest (8.848 metros) en mayo de 2017, no puede clasificarse tan fácilmente.

«Me metí en este proyecto sabiendo que era posible escalar el Everest sin oxígeno», nos cuenta. «Todo giraba en torno a aprender desde el principio».

Los detalles estrella son que Jornet alcanzó la cima del Everest dos veces en una sola semana, primero el 22 de mayo y de nuevo el 27 de mayo. En ambas ocasiones escaló solo, sin usar oxígeno suplementario, sin cuerdas fijas y sin contar con suministros ni apoyo.

Pemba Dorje Sherpa ya había logrado subir al Everest sin oxígeno dos veces en la misma semana en 2007. Estos dos ascensos tenían siete días de diferencia, pero los ascensos de Jornet solo estaban separados por cinco días.

Antes del Everest, Jornet se aclimató escalando el Cho Oyu (8.188 metros), la sexta montaña más alta del mundo, el 7 de mayo. Esto significa que Jornet consiguió tres cumbres de más de 8.000 metros en 20 días, un hito que solo han logrado otras ocho personas.

También realizó otra carrera de aclimatación entre el Cho Yu y el Everest, que le llevó por encima de 8.000 metros, lo que significa que en realidad escaló por encima de los 8.000 metros en cuatro ocasiones en solo tres semanas.

«Ver que pude hacer cuatro ascensos de más de 8.000 metros en menos de un mes fue algo que, para mí, fue la mejor de las experiencias», afirma Jornet.

Un récord complicado

Sin embargo, a la hora de evaluar los tiempos de Jornet en el Everest, resulta difícil aclarar la situación.

Otros escaladores que han intentado ascensos de velocidad en el Everest normalmente empiezan a cronometrar sus intentos de alcanzar la cumbre en el Campamento Base Avanzado, a 6.400 metros. Pero Jornet tomó la decisión inicial de poner su cronómetro en el monasterio de Rongbuk, donde termina el camino pavimentado chino y comienza el sendero hacia el campamento base del Everest. Esto, en parte, fue un intento de establecer un punto de referencia fijo en la práctica frecuentemente arbitraria de los Fastest Known Times.

El tiempo de 26 horas desde el monasterio, con una elevación de 5.100 metros, hasta la cima del Everest, a 8.848 metros, es impresionante, pero también difícil de comparar.

Además, Jornet sufrió intoxicación alimetaria, lo que le ralentizó, especialmente por encima de los 7.000 metros. «Tenía diarrea y vómitos, pero sabía que eso no iba a matarme», afirma Jornet. «Fue bueno ver que, aunque no estaba al 100 por 100, si eres físicamente fuerte, es posible continuar».

Sin embargo, Jornet no se quedó satisfecho con su rendimiento inicial porque cinco días después emprendió un segundo intento de hacer cumbre. Pero en esta ocasión inició su cronómetro donde otros escaladores habían comenzado su ascenso de velocidad, la región conocida como Campamento Base Avanzado.

«Controlar las emociones es muy importante, especialmente en el alpinismo. La euforia puede ser tan peligrosa como el miedo. Puedes estar contento, pero necesitas tener la capacidad de dejar de escuchar estas emociones a la hora de tomar decisiones para seguir adelante», afirma Jornet.

«He visto de primera mano la alegría en sus ojos al moverse rápidamente en alta montaña»,  explica Ballinger, que estuvo en el Everest al mismo tiempo que Jornet. «Era obvio que le encantaba y estaba dispuesto a sufrir para alcanzar estas cumbres».

Para Jornet, los superlativos y los récords parecen realmente secundarios ante el hecho de que consiguió pasar un mes escalando y corriendo libre en un entorno que se equipara con su energía sin fin. 

«Para mí, este proyecto consistía en aprender mucho sobre escalada, logística y ver qué era posible», afirma Jornet. «Lo que me encanta es que cuando terminas un proyecto, abre nuevas puertas para averiguar qué viene a continuación».

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