Rescatados los últimos osos bailarines de Nepal

Estos osos perezosos, maltratados y entrenados para ser sumisos, podrían llevar más de una década actuando.viernes, 22 de diciembre de 2017

La larga tradición de osos obligados a bailar, ridiculizada por sus métodos de entrenamiento crueles, está llegando a su fin en Nepal.

Las fuerzas de la ley nepalíes, con la ayuda del Instituto Jane Goodall en Nepal y la ONG con sede en Londres World Animal Protection, rescataron recientemente a dos osos perezosos llamados Rangeela y Sridevi de sus dueños, Mohammad Salman y Mohammad Momtaz, miembros de la comunidad seminómada de los nat que tradicionalmente se ganan la vida con espectáculos callejeros.

«Estar allí para ayudar a rescatar a los últimos osos bailarines conocidos de Nepal fue surrealista», dijo Neil d'Cruze, asesor sobre vida silvestre en World Animal Protection.

«Sabemos que Rangeela y Sridevi estaban sufriendo en cautividad desde que los capturaron furtivamente en la naturaleza y perforaron sus hocicos con barras de hierro candentes».

Entrenar a osos de varias especies para bailar frente a un público era algo popular en la Edad Media en toda Europa y Asia, y siguió siendo una práctica común en Europa del este y Asia hasta finales del siglo XX, según World Animal Protection.

Gracias a la labor conjunta de grupos defensores de los derechos de los animales para rescatar a los osos y ayudar a sus dueños en la transición hacia una nueva forma de ganarse la vida, esta práctica está llegando a su fin.

Se cree que en países como Albania, Bulgaria, Grecia, India, Serbia, Turquía y ahora Nepal ya no hay osos bailarines, aunque la práctica persiste en Pakistán.

«La triste realidad es que hay más animales salvajes sufriendo en el mundo solo para entretener a la gente», afirma Manoj Gautam, director ejecutivo del Instituto Jane Goodall en Nepal. «Sin embargo, al menos estos dos osos perezosos por fin pueden tener un final feliz».

Otras organizaciones también han celebrado el rescate. «La importancia de este reciente rescate, así como de cualquier otro rescate de osos en 2017, es que estas crueles prácticas animales, ocultas tras un telón de cultura, ya no se aceptan en la sociedad contemporánea», afirma Claire LaFrance, directora de comunicaciones de la ONG Four Pawns U.S., que ha ayudado a poner fin a la explotación de osos en espectáculos en varios países. «Países como India, Nepal y Vietnam, que suelen esforzarse continuamente por modernizarse y por que los tomen en serio a escala mundial, deben poner fin a estas prácticas atrasadas que explotan a animales para beneficiarse».

Sigue leyendo: La historia de como la búsqueda del yeti llevó a la creación de un parque nacional en Nepal

Entrenamientos crueles

Los osos de espectáulos en Nepal suelen ser capturados de forma furtiva en la naturaleza y se venden en el mercado negro. En algunos casos, los atrapan cuando son cachorros y matan a sus madres por la bilis medicinal en sus vesículas biliares o por sus patas, que se sirven en una carísima sopa o se emplean como medicina tradicional.

Normalmente se somete y se entrena a los oseznos con métodos crueles. Les perforan el hocico y por ese agujero atraviesan una cuerda o un anillo para controlarlos. A veces incluso les extraen o les liman los caninos y les quitan las garras para evitar que hagan daño a su dueño.

Vídeo: 

El peligroso rescate de los últimos animales del zoo de Alepo

Se sabe que los osos son agresivos, según d'Cruze, por eso someterlos es un proceso traumático que suele implicar darles golpes con un palo.

«Existe un uso constante de la intimidación, el dolor y la agresión hacia los animales», afirma Gautam. Cuando los han entrenado, llevan a los osos a las calles para actuar a cambio de dinero.

«Los osos bailarines, así como los osos usados como atracciones turísticas para selfies o cerca de restaurantes, sufren mucho», afirma LeFrance de Four Paws. «Cuando trabajamos con animales grandes en cautividad, hemos visto que los particulares no suelen tener las capacidades ni el conocimiento necesario para proporcionar un hogar apropiado a un animal tan complejo como un oso».

Te puede interesar: La caza de osos de los matagi, una tradición sagrada y polémica en Japón

El rescate

D’Cruze y Gautam habían estado siguiendo a estos osos y a sus dueños durante más de un año, a la espera de la ocasión perfecta para preparar un rescate. El plan era hablar con los dueños y convencerles de que liberasen a los osos. Sin embargo, cuando Gautam y d'Cruze llegaron a la última ubicación conocida de los osos en una remota ciudad fronteriza, no consiguieron encontrarlos.

«Al final tuvimos suerte», dijo Gautam. «Un equipo de policías estaba sobre el terreno con alta tecnología y fueron capaces de rastrear los teléfonos de los dueños de los osos».

La policía confiscó a los osos en la localidad de Iharbari, en el sureste de Nepal, y llevó a cuatro personas a la comisaría del distrito. No pondrán multas ni arrestarán a los involucrados, pero los dueños de los osos recibieron una advertencia severa, según Gautam, que presenció la detención de los hombres y lo que sucedió a continuación.

Los osos estaban traumatizados, pero en una salud aceptable, teniendo en cuenta que llevaban años alimentándose exclusivamente de arroz y leche.

«Se podía ver claramente una conducta estereotípica, su trauma psicológico. Se chupaban las patas, se subían y se bajaban de los bancos», explica Gautam.

Les habían extraído los dientes, algo habitual en los osos obligados a bailar, pero sus garras aún estaban intactas.

Ahora los osos están a la espera de que los trasladen a un santuario, probablemente en la India. Mientras tanto, están viviendo en un parque nacional en Nepal donde han contratado a dos de los antiguos dueños para ayudar a cuidarlos de forma temporal.

Parte del objetivo de poner fin a los osos bailarines es proporcionar oportunidades económicas para las personas que dirigen los espectáculos, por eso han dado a estos dos hombres trabajos temporales.

Los antiguos dueños «entienden que a su profesión no le quedaban muchos años de vida», afirma Gautam.

Según Gautam, los hombres también firmaron documentos legales que dicen que, de encontrarles de nuevo en posesión de un oso, el castigo será mucho más severo.

Relacionado: Cinco victorias para la fauna silvestre en 2017

Seguir leyendo