Así sabe tu perro cómo te sientes

Un estudio revela que los perros son más intuitivos de lo que creíamos.

Por Kimberly DeDecker
Published 13 mar. 2018 13:39 CET, Updated 5 nov. 2020 7:02 CET
Corgi
Retrato de estudio de un corgi llamado Rusty.
Fotografía de Joel Sartore, National Geographic Photo Ark

¿No te parece que a veces tu perro entiende tus sentimientos? Pues no vas mal encaminado.

En una serie de experimentos recientes, varios perros mostraron signos de entender si un humano u otro perro estaba contento o enfadado basándose en expresiones faciales y vocalizaciones. El estudio, publicado en la revista Biology Letters, tenía la intención de explorar el vínculo emocional entre el hombre y su mejor amigo.

«Todavía no sabemos si lo perros pueden entender, por ejemplo, que una expresión facial feliz es positiva y que una expresión facial de descontento es negativa», explica la autora principal del estudio, Natalia de Souza Albuquerque, estudiante de doctorado de psicología experimental en la Universidad de São Paulo en Brasil.

Para la investigación, Albuquerque y su equipo seleccionaron a 17 perros de Lincoln, Inglaterra, y los sometieron a dos rondas de experimentos en su laboratorio.

Pruebas perrunas

En la primera prueba, cada perro se colocaba frente a dos pantallas y se les presentaba la imagen de un perro o un humano con una expresión facial de felicidad o de enfado. A continuación, las imágenes se combinaban con una serie de sonidos: ladridos juguetones o agresivos para los perros, y una frase en una lengua desconocida —portugués brasileño— en un tono de felicidad o de enfado en el caso de las personas.

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Cuando se les exponía a imágenes y sonidos halagadores de humanos y perros —por ejemplo, una expresión facial perruna feliz y un ladrido juguetón—, los perros se quedaban más tiempo mirando las pantallas que en el caso de que la expresión facial no se correspondiera con el sonido.

El hecho de que prestasen atención era un indicio de que los perros reconocían los sentimientos.

Por otra parte, cuando los perros escuchaban un sonido neutro, perdían interés y miraban a su alrededor en vez de a la pantalla, lo que indicaba que los perros distinguían correctamente una falta de sentimiento.

Unos animales inteligentes

Según Albuquerque, la capacidad de los perros para conectar emocionalmente con humanos y perros no era un instinto ni un comportamiento adquirido, sino una señal de capacidad cognitiva.

«Los perros tuvieron que extraer la información a partir del sonido, y a continuación asociar esta información con la imagen, lo que implica mecanismos psicológicos muy complejos», explica.

Sorprendentemente, el equipo descubrió que a los perros se les daba mejor reconocer las emociones de aquellos de su propia especie que las de los humanos.

«Resultó bastante interesante porque tiene sentido pensar que los perros ya tienen esa capacidad [de conectar emocionalmente] y que la han usado y desarrollado, para interactuar con los humanos», afirma Albuquerque.

De hecho, humanos y perros llevan viviendo codo con codo unos 30.000 años y, en el camino, la evolución parece haber dado a los perros la capacidad de descifrar las necesidades y los sentimientos de sus dueños.

Tocándoles la fibra sensible

Más adelante, Albuquerque planea investigar las reacciones emocionales de los perros y descubrir cómo emplean su entendimiento de los sentimientos para interactuar con los humanos.

Por ejemplo, ya se ha investigado la forma en que los perros podrían conocer a sus dueños lo suficiente como para manipularlos para obtener un efecto máximo.

Un estudio realizado el pasado octubre, demostró que los perros ponían la clásica «carita de cachorro triste» —elevar las cejas para hacer que sus ojos parecieran más grandes e infantiles— cuando miraban a los humanos a los ojos.

«Están muy adaptados al mundo humano y al mundo emocional humano», afirma.

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