Animales

Estos fósiles hallados en ópalo pertenecen a una nueva especie de dinosaurio

Se han descubierto cuatro miembros de este nuevo herbívoro en la que podría ser la primera manada de dinosaurios conocida en Australia.martes, 4 de junio de 2019

Por John Pickrell
Una manada de dinosaurios Fostoria camina por la orilla de un lago cerca de la actual Lightning Ridge, Australia, en una ilustración.

Una serie de fósiles de raros colores descubiertos en Australia pertenecen a una nueva y asombrosa especie de dinosaurio herbívoro, según un artículo publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology. Los restos no solo pertenecen a la primera manada o grupo familiar de dinosaurios hallado en el país, sino que también representan el fósil de dinosaurio más completo hallado en ópalo.

Los casi cien huesos, hallados cerca de la localidad de Lightning Ridge, a unos 724 kilómetros al noroeste de Sídney, tienen un tono gris azulado inusual con destellos ocasionales de un color brillante, similar al de una gema. Lightning Ridge es famosa por el descubrimiento de fósiles extraídos de ópalo de vivos colores, una gema que se forma durante largos periodos a partir de la concentración de soluciones abundantes en sílice en el subsuelo. Pero el hallazgo de una especie de dinosaurio completamente nueva resulta asombroso.

«Cada vez que encontramos un nuevo dinosaurio australiano es interesante, porque tenemos muy pocos», afirma Stephen Poropat, paleontólogo de la Universidad Tecnológica de Swinburne en Melbourne que no formó parte del equipo del estudio. Actualmente, el total de dinosaurios australianos conocidos se sitúa en unos 24, entre ellos el Weewarrasaurus, otra especie de Lightning Ridge descrita el año pasado.

La especie más reciente, Fostoria dhimbangunmal, era un dinosaurio similar al Iguanodon que vivió hace unos cien millones de años a mediados del Cretácico, cuando esta región era una amplia llanura aluvial con lagos y ríos que fluían hacia el mar interior de Eromanga.

«Las llanuras solían estar húmedas y tenían vegetación abundante, lo que significa que eran un buen lugar para los dinosaurios herbívoros», afirma el líder del estudio Phil Bell, paleontólogo de la Universidad de Nueva Inglaterra en Armidale, Nueva Gales del Sur.

Poropat añade que estudiar dinosaurios de este intervalo temporal en Lightning Ridge es importante, ya que el mundo de entonces estaba viviendo las condiciones más cálidas de los últimos 150 millones de años.

«Estos dinosaurios vivían en una Tierra invernadero bastante increíble», afirma. «Es posible que el mundo tuviera un aspecto diferente y estos fósiles pueden revelarnos cómo les iba a estos dinosaurios».

El hueso del dedo del pie fosilizado perteneció a un miembro de la especie Fostoria dhimbangunmal. Los fósiles se descubrieron en una antigua mina de ópalo y muestran rastros de la gema de vivos colores.
Este fósil forma parte de una vértebra de la espalda de un dinosaurios Fostoria. Los fósiles similares hechos de ópalo suelen cortarse y perderse en el mercado de joyas.

Un manojo de huesos

Bob Foster, un veterano minero de ópalo de Lightning Ridge, descubrió el fósil en 1986. Los científicos del Museo Australiano de Sídney y los reservistas del ejército australiano ayudaron a Foster a excavar su hallazgo, una acumulación de huesos de dinosaurios incrustados en bloques de roca, y el museo se llevó los fósiles a sus colecciones.

Pero el hecho de que permanecieran sin estudiarse unos 15 años y se expusieran en una tienda de ópalo de Sídney hizo que Foster decidiera reclamar su descubrimiento. Lo devolvió a Lightning Ridge y su familia lo donó a un museo local, el Australian Opal Centre, donde Bell pudo estudiarlo.

Al ser un ensamblaje de fósiles único, los científicos dejaron la mayor parte de los huesos incrustados en las rocas y emplearon TAC para extraerlos digitalmente e investigarlos.

«Al principio, pensamos que era un esqueleto, pero cuando empezamos a estudiar los huesos individuales, nos dimos cuenta de que... había partes de cuatro escápulas, u omóplatos, todos de tamaños diferentes», explica.

Unos 60 huesos proceden de un probable adulto que medía 4,8 metros de largo, mientras que otros pertenecen a juveniles de diversos tamaños, lo que hizo que Bell especulase que se trataba de los restos de una familia o una pequeña manada de dinosaurios herbívoros.

«Tenemos huesos de todas las partes del cuerpo, pero no un esqueleto completo» afirma. «Incluyen huesos de las costillas, brazos, cráneo, espalda, cola, caderas y patas. Es uno de los dinosaurios más completos de Australia... [con] entre el 15 y el 20 por ciento del esqueleto de la especie».

El nombre Fostoria es un homenaje a Bob Foster, mientras que el nombre de la especie, dhimbangunmal, significa «sheep yard» (o «corral de ovejas») en los idiomas aborígenes locales yuwaalaraay y yuwaalayaay. Fue elegido por la mujer de Foster, Jenny, que es aborigen gamilaraay, en honor a la localidad de Sheepyard donde operaba la mina del difunto Foster.

Dinosaurios de pico de pato

Los Fostoria, con la longitud aproximada de un elefante, habrían caminado sobre las patas traseras, aunque los científicos conjeturan que a veces utilizaban las cuatro patas. Es probable que consumieran plantas primitivas denominadas colas de caballo, así como araucarias, cuyos fósiles también se han hallado en la región.

El Fostoria, pariente del Iguanodon y del dinosaurio australiano más famoso, Muttaburrasaurus, también es un miembro primitivo de un grupo que, en otras partes, evolucionaría en hadrosáuridos de pico de pato, que eran habituales en Norteamérica y Asia hacia el final de la era de los dinosaurios, hace unos 66 millones de años.

«Los primeros dinosaurios de pico de pato eran la sopa primordial a partir de la que evolucionaron más adelante las fantásticas especies crestadas», afirma Lindsay Zanno, paleontóloga del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte en Raleigh que no participó en la investigación.

«Aunque el ritmo del descubrimiento de [dinosaurios de] pico de pato primitivos como el Fostoria se ha intensificado en todo el mundo, aún nos queda mucho por aprender sobre el éxito de estos herbívoros», añade. 

«Reunir las piezas de esa historia es fundamental para comprender los ecosistemas de los dinosaurios, sobre todo en los continentes meridionales, y el Fostoria nos acerca un paso más a desentrañarla».

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