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Las orcas devoran tiburones blancos: ¿qué sabemos sobre esta rara conducta?

Aunque el gran tiburón blanco se considera un superdepredador marino, nuevas observaciones sugieren que las orcas podrían reinar en los mares.Wednesday, July 17, 2019

Por Emma Rigney
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A Alisa Schulman-Janiger le desconcertó saber que habían aparecido cadáveres de tiburones blancos sin hígados en las playas de Sudáfrica hace unos años.

«Pensé que era un déjà-vu», cuenta la bióloga e investigadora adjunta del Museo de Historia Natural del condado de Los Ángeles.

En octubre de 1997, los turistas de un barco de observación de ballenas en Los Farallones, cerca de San Francisco, observaron cómo dos orcas atacaban a un tiburón blanco y devoraban el hígado del escualo.

Aquel fue el primer avistamiento documentado de orcas devorando tiburones blancos. El incidente abrió nuevas vías de investigación y planteó incógnitas intrigantes para Schulman-Janiger y muchos científicos más: ¿cómo puede un depredador marino, aunque tenga el sobrenombre de «ballena asesina», dominar al todopoderoso tiburón blanco?

«A partir de aquel momento, la perspectiva sobre las orcas y los tiburones pareció cambiar», afirma Scot Anderson, investigador estacional del Acuario de la bahía de Monterrey, en el documental Whale That Ate Jaws: Eyewitness Report. «Cambió la mentalidad de todo el mundo».

Y resulta que no era un caso aislado. En 2017, cinco tiburones blancos aparecieron varados en el Cabo Occidental, en Sudáfrica. Aunque nadie vio cómo las orcas sudafricanas mataban a los tiburones, los paralelismos con los otros ataques las convirtieron en las sospechosas principales.

Según Anderson, en general, los incidentes demuestran que las interacciones entre estos dos depredadores pueden afectar a la cadena trófica. Por ejemplo, su reciente estudio demuestra que la presencia de orcas ahuyenta a los tiburones de las colonias de elefantes marinos en Los Farallones, lo que a su vez supone una ventaja para los elefantes marinos, la presa principal de los tiburones blancos.

Anderson cuenta que, tras el ataque de 1997, toda la población de tiburones blancos —casi cien animales— abandonó el archipiélago de forma prematura y se saltaron su banquete anual de elefantes marinos.

Entre 2006 y 2013, el equipo colocó etiquetas acústicas a 165 tiburones blancos y confirmó su hipótesis: los años en los que los tiburones blancos se topaban con orcas, consumían menos elefantes marinos.

Hígados sabrosos

Alison Kock, bióloga marina del Cape Research Centre en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, ya había estudiado dos orcas que atacaban y consumían los hígados de tiburones vaca de hocico corto, una especie que habita los bosques de kelp de bahía Falsa.

Se llamaban Port y Starboard, ya que tenían las aletas dorsales inclinadas, una a la izquierda y otra a la derecha.

Cuando aparecieron los cadáveres de los tiburones blancos en 2017, Kock y sus colegas sospecharon que este dúo de orcas era el culpable. Al estilo de CSI, llevaron a cabo necropsias de los cadáveres, que estaban intactos salvo por un impresionante desgarro limpio entre las dos aletas pectorales. Aparentemente, las orcas conocían la ubicación exacta del hígado y sacaron el órgano por la herida abierta.

Debido a las similitudes entre los cadáveres de tiburones blancos y de tiburones vaca, Kock y sus colegas creen que las dos orcas también fueron las responsables de sus muertes. Además, un vídeo grabado por un aficionado durante el ataque de 1997 en California apuntaba a que las orcas sudafricanas también podrían haber colaborado para derrotar a los tiburones blancos.

«Resulta fascinante que estas dos orcas lo hubieran perfeccionado, fue una extracción de hígado casi científica, como una operación con bisturí», afirma Schulman-Janiger.

Supuso «una gran oportunidad para estudiarlo en detalle y, sobre todo, para estudiar los cadáveres, algo que no pudimos hacer», en California, añade Schulman-Janiger.

Es probable que las orcas ataquen directamente los hígados de los tiburones porque son altos en grasas y deliciosos. «La gente hace lo mismo con la mantequilla, el beicon, es el motivo por el que nos encantan los alimentos con grasas», afirma Anderson.

Y el hígado de tiburón blanco —fundamental para mantener la flotabilidad— es una comida copiosa: unos 270 kilos de carne.

Asesinas esquivas

La población de orcas de Sudáfrica se ha estudiado menos que la de California, en parte porque los humanos rara vez las ven, según explica Simon Elwen, biólogo experto en ballenas y delfines en la Universidad de Pretoria, Sudáfrica.

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«Suelen estar en la plataforma continental o en aguas más profundas», afirma. «Nadie lleva a cabo estudios fotográficos ni de etiquetado, así que no tenemos mucha información sobre estas orcas a nivel individual», afirma.

En 2019, Port y Starboard han pasado a depredar otra especie de tiburón, el tiburón cobrizo.

Sin embargo, esta vez Elwen y su equipo han podido observar a los depredadores en acción y han logrado tomar una pequeña muestra de carne de uno de los mamíferos marinos. Según él, estos datos podrán responder a las incógnitas sobre sus dietas y aportar otra información genética.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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