Botsuana evacúa a los rinocerontes negros ante la amenaza de la caza furtiva

La falta de turismo durante la pandemia ha exacerbado este problema en el delta del Okavango.

Publicado 6 may. 2020 11:41 CEST, Actualizado 5 nov. 2020 6:48 CET
Rinoceronte negro

 

Los rinocerontes negros se encuentran en peligro crítico de extinción y los cazan por sus cuernos en el delta del Okavango de Botsuana. Para intentar proteger a los animales, el gobierno del país dirige las operaciones para evacuar a un pequeño grupo de supervivientes de la zona.

Fotografía de Cory Richards, Nat Geo Image Collection

Mientras se enfrentan a las inundaciones, los trabajadores del gobierno del noroeste de Botsuana están intentando evacuar cuanto antes a los pocos rinocerontes negros que quedan en el vasto y cenagoso delta del Okavango. Las actividades de los últimos días para localizar y trasladar a los rinocerontes (complicadas debido a las crecidas que han sumergido las carreteras de la zona) se deben a un repunte de las matanzas de rinocerontes por parte de cazadores furtivos en marzo, que han matado a al menos seis animales.

Dereck Joubert, que junto a su mujer Beverly dirige Rhinos Without Borders, una organización sin ánimo de lucro dedicada a trasladar a rinocerontes desde puntos críticos de caza furtiva en Sudáfrica a áreas de Botsuana consideradas más seguras, explica que las autoridades de Botsuana consideran que la evacuación es esencial porque les preocupa cada vez más que los cazadores furtivos se envalentonen ante la ausencia de turistas de safari en el Okavango durante la pandemia de coronavirus. La menor presencia humana facilita que pasen inadvertidos y el mes pasado la policía mató a seis cazadores furtivos, según el Ministerio del Medioambiente, Conservación de Recursos Naturales y Turismo.

«El Ministerio es muy consciente de que los cazadores furtivos podrían intentar aprovecharse del confinamiento y la ausencia de movimiento turístico en zonas remotas para llevar a cabo sus actividades ilegales», declaró el gobierno de Botsuana en un comunicado de prensa el 27 de abril, en el que añaden que han intensificado la vigilancia contra la caza furtiva en el último mes. Desde principios de abril, cuando comenzó el confinamiento por el coronavirus en el país, no se han identificado nuevos incidentes de caza furtiva de rinocerontes.

En toda África, se estima que hay unos 20 000 rinocerontes blancos, pero solo quedan unos 4500 rinocerontes negros que podrían extinguirse. Ambas especies viven en el Okavango, pero solo están evacuando a un lugar seguro a los rinocerontes negros en peligro crítico de extinción. En 1992, el último rinoceronte negro autóctono de Botsuana cayó víctima de los cazadores furtivos y desde principios del siglo XXI han ido reintroduciendo desde Sudáfrica a una pequeña cantidad de animales en la zona (algunos con la ayuda de Joubert). Los Joubert, exploradores de National Geographic, también dirigen una serie de hoteles de ecoturismo en el delta del Okavango a través de su empresa Great Plains Conservation y estiman que en el delta podrían quedar menos de 20 rinocerontes negros.

Joubert indica que la evacuación actual de los rinocerontes a una ubicación secreta es urgente, no solo porque los trabajadores quieren adelantarse a los furtivos, sino porque intentan terminar la tarea antes de la luna llena. A principios de mayo, cuando haya luna llena, su brillo facilitará que los cazadores furtivos encuentren y maten rinocerontes sin linternas, una pista fundamental que los guardabosques buscan cuando patrullan la zona por la noche. (Se cree que la luna llena del mes pasado, durante la primera semana del confinamiento por coronavirus de Sudáfrica, ha sido un factor clave del repunte de caza furtiva de rinocerontes en el país.)

«Cada vez que hay luna de sangre o luna llena en África, todas las personas que se dedican a la conservación (sobre todo a la conservación de rinocerontes) se estremecen», afirma Joubert.

Por consiguiente, las autoridades de fauna silvestre intentarán evacuar a todos los animales que puedan en los próximos días. Han pedido ayuda con la evacuación a Rhinos Without Borders y la organización está prestando equipo, como camiones y suministros veterinarios.

Con las intensas precipitaciones y las inundaciones, encontrar a los rinocerontes (que ya es difícil en condiciones óptimas) es un reto. Los Joubert explican que los avistan por aire y después envían camiones para trasladarlos por carreteras transitables. «Cuando en la zona llueve mucho, las carreteras se embarran, algo que forma parte del romanticismo del lugar. Es parte del motivo por el que los turistas quieren visitarlo, porque es muy inaccesible, y eso forma parte del asombro que provoca», explica John Hilton, un conservacionista que ha llevado a cabo estudios de aves en la zona de humedal como director regional del Okavango Wilderness Project de National Geographic. Cuenta que, en un año normal, esta sería la temporada alta y los turistas llegarían por aire o barco, incluso con las inundaciones y las lluvias recientes.

El destino de los rinocerontes en Botsuana es confidencial. «Lo único que puedo decir es que están tomando las medidas necesarias para proteger a nuestros rinocerontes. No estoy en posición de hablar sobre ningún detalle sobre las operaciones actuales», cuenta Cyril Taolo, director interino del Departamento de Fauna Silvestre y Parques Nacionales de Botsuana, que se negó a proporcionar información específica sobre la evacuación.

Los Joubert insisten en que es crucial tomar estas medidas ahora. Los incidentes de caza furtiva en Botsuana, tanto de elefantes como de rinocerontes, han aumentado en los dos últimos años. Los expertos en fauna silvestre señalan que los sindicatos del crimen controlan el lucrativo comercio de cuerno de rinoceronte de la región. Derek Joubert afirma que los cazadores furtivos mataron a más de dos docenas de rinocerontes en toda Botsuana el año pasado y la cifra ya se ha superado durante los primeros meses de 2020.

Con todo, considera que Botsuana es uno de los lugares más seguros de África para los rinocerontes. «Aunque lloramos a cada rinoceronte muerto, y a cada elefante ya que estamos, debemos verlo en su contexto. Las cifras de Botsuana siguen siendo relativamente bajas», explica.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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