Comienzan los sondeos exploratorios de gas y petróleo en la región del Okavango de Namibia

Este mes, la plataforma de perforación multimillonaria de ReconAfrica agujereó el lecho de un río en un hábitat de elefantes a unos 250 kilómetros del delta del Okavango.

Publicado 29 ene 2021 12:39 CET
Fotografía del delta del Okavango

El delta del Okavango, un humedal protegido que proporciona un hábitat crucial para la fauna y la flora silvestres, se encuentra a unos 250 kilómetros del río donde ReconAfrica comenzó los sondeos de exploración de gas y petróleo el 11 de enero.

Fotografía de Beverly Joubert, Nat Geo Image Collection

El 11 de enero, una plataforma de perforación multimillonaria de Houston, Texas, abrió el primer pozo de prueba en Namibia. Así, la búsqueda de petróleo y gas en la cuenca hidrográfica del biodiverso y mundialmente famoso delta del Okavango está un paso más cerca de hacerse realidad.

La plataforma, adaptada para perforar en el desierto, había llegado en diciembre a bordo del barco de transporte Yellowstone, de 180 metros de largo. La nave también llevaba al menos 23 camiones de carga, tuberías de perforación y sistemas de pruebas sísmicas en camiones con ruedas de tractor.

Debido a la pandemia, en aquel momento reinaba un silencio inquietante en Walvis Bay. En lugar de la multitud habitual de bañistas en la playa, la única actividad era el alboroto alrededor del Yellowstone mientras los trabajadores con monos reflectantes descargaban el equipo que las grúas del muelle habían bajado al suelo.

Una semana después, la plataforma de ReconAfrica había sido trasladada a más de mil kilómetros al norte, hasta el emplazamiento de sondeo en el lecho del Omatako, un río intermitente ubicado a 250 kilómetros del delta del Okavango, uno de los humedales protegidos más grandes del mundo. Varias semanas después, los trabajadores ya habían empezado a perforar el primer pozo de prueba.

ReconAfrica —anteriormente Reconnaissance Energy Africa Ltd.— es una empresa de exploración de gas y petróleo que cotiza en las bolsas canadiense y alemana. Nick Steinsbergerun experto en fracturación hidráulica de Estados Unidos, encabeza su programa de perforación. La empresa ha adquirido la licencia para explorar gas y petróleo en más de 34 000 kilómetros cuadrados de terreno en Namibia y Botsuana.

Como informó National Geographic en octubre del 2020, la superficie autorizada de la empresa en Namibia y Botsuana incluye el área de conservación transfronteriza de Kavango-Zambeze y, originalmente, las colinas de Tsodilo, un lugar Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en Botsuana. Tras el reportaje de National Geographic, las colinas de Tsodilo se excluyeron de la licencia. La zona autorizada alberga varias especies en peligro de extinción, como licaones, buitres dorsiblancos africanos y pangolines de Temmick. La manada de elefantes de sabana más grande que queda en África se desplaza por la zona. En Namibia, la zona autorizada tiene más de 200 000 habitantes y seis reservas de fauna y flora gestionadas a nivel local.

El 4 de diciembre, activistas namibios organizaron una protesta contra la llegada de la plataforma en Windhoek, la capital del país. Con una pancarta que rezaba «no al fracking», Reinhold Mangundu, activista medioambiental y estudiante de máster en desarrollo sostenible en la Universidad de Stellenbosch de Sudáfrica, que estaba visiblemente disgustado, dijo: «Estoy enfadado con ReconAfrica por venir hasta aquí para poner en peligro nuestro prestigioso ecosistema».

La manada más grande de elefantes de sabana que queda en África se desplaza a través de la zona autorizada de ReconAfrica. La empresa planea realizar un estudio sísmico, que según los biólogos podría perturbar a estos animales sensibles.

Fotografía de Leroy Francis, Hemis / Alamy Stock Photo

En octubre del 2020, la portavoz de ReconAfrica Claire Preece contó a National Geographic que la empresa «garantizará que estos pozos no causen repercusiones medioambientales». Dijo que la fracturación hidráulica no era aplicable a la licencia de exploración de la compañía y que ReconAfrica se centraba en «los hidrocarburos en yacimientos convencionales» que no hay que extraer mediante fracturación hidráulica. El gobierno namibio no ha concedido permiso de fracturación, pero en un informe de investigación de ReconAfrica y en una entrevista en un podcast al consejero delegado Scot Evans se mencionan las «oportunidades no convencionales» y una presentación para inversores de la empresa indica la posibilidad de utilizar «estimulaciones hidráulicas modernas» si la perforación exploratoria resulta prometedora.

ReconAfrica no respondió a nuestras preguntas ni solicitudes de comentarios para este artículo, sino que envió una carta de un abogado de Namibia que amenazaba con tomar acciones legales contra National Geographic si no enmendaba o se retractaba de su artículo anterior.

Comienzan los sondeos de exploración

Según Surina Esterhuyse, geohidróloga de la Universidad del Estado Libre en Bloemfontein, Sudáfrica, la perforación en el río Omatako, el emplazamiento del primer pozo de prueba, es arriesgada para las comunidades locales. En esta región árida es difícil encontrar agua en la superficie, así que las personas recurren al agua subterránea, que puede contaminarse fácilmente cuando el nivel freático es poco profundo, como ocurre en esta zona.

En octubre del 2020, Preece contó a National Geographic que la empresa planeaba perforar nuevos pozos de agua para las comunidades cerca de los emplazamientos de sondeo y que los finos de perforación potencialmente tóxicos procedentes de los pozos de prueba de petróleo «se gestionarán en fosas revestidas, se limpiarán y se eliminarán fuera del lugar conforme a los requisitos normativos y de la empresa».

Otra preocupación que plantea Esterhuyse es que, como el Omatako desemboca en el delta del Okavango, un oasis de biodiversidad de casi 18 000 kilómetros cuadrados que no tiene desembocadura, los productos químicos tóxicos «de las operaciones de extracción de gas y petróleo podrían convertirse en contaminantes permanentes a largo plazo».

En unos tuits del 27 de noviembre del 2020, Calle Schlettwein, ministro de Agricultura, Agua y Reforma de Tierras de Namibia, señaló que no se había consultado a su ministerio sobre la decisión de conceder una licencia de perforación. «Sin embargo, estamos listos para debatir los problemas agrícolas e hídricos relevantes», escribió.

Preece dijo que la zona de sondeos de exploración «no está situada en un área sensible en absoluto y todas las actividades de exploración están muy localizadas». Asimismo, indicó que «ReconAfrica se ciñe a las normas y políticas de Namibia, así como a las prácticas óptimas internacionales».

Los elefantes

Además de los pozos de prueba, ReconAfrica declaró en un comunicado de prensa de octubre del 2020 que planeaba realizar un estudio sísmico a principios del 2021 para confirmar la presencia y el tamaño de los yacimientos de gas y petróleo. Los estudios sísmicos envían ondas sónicas a la Tierra que, como los rayos X en el cuerpo humano, proporcionan una imagen aproximada a cientos de metros bajo la superficie. Para crear las ondas, unos camiones especializados golpean el suelo con vibraciones potentes de baja frecuencia.

Antes de que ReconAfrica comience el estudio sísmico, deberá evaluar el impacto ambiental de conformidad con la legislación de Namibia, al igual que hizo para obtener permiso para perforar pozos de prueba.

Sindila Mwiya, profesional de evaluaciones ambientales de Namibia que completó el análisis de la fase de pozos de prueba del proyecto en junio del 2019, está llevando a cabo una nueva evaluación para el estudio sísmico. El 7 de enero, publicó un aviso en la prensa namibia invitando consultas públicas por escrito o en reuniones en persona programadas.

El mapa de ReconAfrica del estudio sísmico planificado muestra que una parte recorrerá la frontera occidental del área de conservación George Mukoya. Jacob Hamutenya es el presidente del área de conservación. Dice que no había oído hablar del plan de estudios sísmicos y teme por su comunidad y por los elefantes que atraen turistas a esta zona.

«No es bueno para nosotros no enterarnos de este programa de pruebas; es totalmente injusto», dice Hamutenya. Teme que el estudio sísmico de ReconAfrica perjudique a «nuestro medioambiente, nuestra fauna y nuestros árboles, incluso a nuestros animales domésticos».

La evaluación de impacto ambiental previa de Mwiya para los sondeos de exploración de ReconAfrica señalaba que se realizarían en un corredor ecológico de elefantes entre dos parques nacionales, que también es donde la empresa planea realizar el estudio sísmico. (Casualmente, el 2 de diciembre del 2020 Namibia anunció que celebraría una subasta para vender 90 elefantes que viven en las inmediaciones de los pozos de prueba de ReconAfrica.)

Los biólogos están preocupados por los efectos de las ondas sónicas del estudio sísmico para los elefantes, que se comunican mediante ondas sísmicas de baja frecuencia que «escuchan» a través de sus pies sensibles. Estas vibraciones les proporcionan información sobre otras manadas, fuentes de agua y posibles peligros.

«Estudios recientes han demostrado que los elefantes son sensibles a las señales sísmicas producidas por las tormentas eléctricas a cientos de kilómetros de distancia», afirma la bióloga de elefantes Audrey Delsink, directora de fauna en Humane Society International, en África. «Así que sabemos que los elefantes son extremadamente sensibles a y están preparados para detectar las vibraciones sísmicas».

ReconAfrica no respondió a la pregunta de National Geographic sobre si la evaluación de impacto ambiental incluiría información sobre los efectos de los estudios sísmicos en los elefantes de la zona.

El aumento de la oposición

ReconAfrica ha promocionado el proyecto de gas y petróleo como una fuente importante de puestos de trabajo para los lugareños y de desarrollo comunitario. Pero tras examinar el acuerdo de ReconAfrica y el gobierno namibio para la licencia de exploración petrolera, Nikki Reisch, directora del Programa de Clima y Energía del Centro de Derecho Medioambiental Internacional, escribió en un correo electrónico que el proyecto «parece haber sido diseñado más para acelerar la producción de petróleo que para fomentar el desarrollo de las comunidades más afectadas».

El 7 de octubre del 2020, el grupo internacional de «hacktivistas» Anonymous desactivó las páginas web de varios ministerios del gobierno namibio, entre ellos el de la oficina de presidencia, como protesta contra los sondeos de exploración. Un usuario de Twitter que se autodenominaba Paladin dijo que se había hecho en oposición a «la avaricia y a permitir la destrucción del medioambiente y la fauna silvestre». Los sitios permanecieron desactivados durante al menos dos días. Un mes más tarde, el 6 de noviembre, Paladin volvió a informar de que habían vuelto a desactivar varias páginas web del gobierno.

En noviembre, los namibios expresaron su enfado durante un evento transmitido en directo organizado por el Instituto Estadounidense del Petróleo para que ReconAfrica promocionara el proyecto ante posibles inversores. «Nosotros, los que vivimos aquí, nos oponemos a este proyecto», escribió una comentarista namibia llamada Veruschka Pate en el chat en directo. «Nos sentimos traicionados por nuestro gobierno y por esta empresa».

El 18 de diciembre, Q7 Beckett, líder juvenil indígena khoe y san de la cercana Sudáfrica, publicó un vídeo en Facebook que anunciaba una marcha de protesta hasta el consulado de Namibia en Ciudad del Cabo que empezaría el 1 de febrero para «defender las tierras natales de su pueblo» y manifestarse contra la exploración petrolera. «No tenemos a dónde llevar a nuestro pueblo. Nuestro pueblo no puede vivir ahí si estáis perforando», dijo en el vídeo.

Parte de la ira de muchos namibios, según dicen, se debe a la sensación de que los excluyeron del proceso inicial de evaluación del impacto ambiental, que allanó el camino para que ReconAfrica obtuviera el permiso para perforar pozos de prueba.

Cuando contactamos con ella, Pate (cuyo nombre real es Veruschka Dumeni), dijo: «No nos enteramos de este proyecto hasta septiembre [del 2020] mediante la prensa». Dumeni declaró que resultaba frustrante porque «el país y las comunidades afectadas solo se enteraron de esto cuando se acercaba el comienzo del proyecto, cuando la empresa había recaudado fondos, atraído el interés de los inversores y obtenido los derechos».

La empresa de Mwiya, Risk-Based Solutions, celebró reuniones públicas en marzo y mayo del 2019, y en mayo del 2019 difundieron notificaciones públicas en inglés en los medios locales donde invitaban a la gente a enviar comentarios por escrito sobre los planes para perforar pozos de prueba antes de fin de mes. Aunque el inglés es el idioma oficial del país, la mayoría de los namibios ni lo hablan ni lo entienden. Se proporcionó un correo electrónico y un número de teléfono, pero el 85 por ciento de las personas que viven en la zona autorizada no utilizan internet con regularidad y carecen de acceso a la red para poder enviar comentarios por escrito, como indicaba la notificación.

Los opositores del proyecto temen la posibilidad de que haya fracturación hidráulica. Extinction Rebellion, un movimiento internacional descentralizado que presiona a los gobiernos para que aborden el cambio climático, Fridays For Future y varios famosos opuestos a la fracturación como el director de cine estadounidense Josh Fox —que escribió y dirigió el documental nominado al Óscar Gasland, sobre los efectos de la fracturación hidráulica en Estados Unidos— han apoyado una campaña en Twitter y Facebook encabezada por el grupo Frack Free Namibia and Botswana.

La Unesco también está «siguiendo con atención y preocupación» las ambiciones de exploración de gas y petróleo de ReconAfrica en la región, señaló en un enérgico comunicado el 21 de diciembre. La organización había solicitado más información y celebrado una reunión virtual con los representantes de Namibia y Botsuana; una de las consecuencias fue que el gobierno de Botsuana prometió cambiar la zona autorizada para «excluir el lugar Patrimonio de la Humanidad de las colinas de Tsodilo, que antes se había incluido erróneamente».

«Siempre hemos adoptado una posición firme respecto a que las actividades de explotación y exploración de gas y petróleo son incompatibles con la condición de Patrimonio de la Humanidad», declaró Mechtild Rössler, directora del Centro de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, en un comunicado que también recalcaba la necesidad de que las comunidades locales y los pueblos indígenas formaran parte de la gestión y la toma de decisiones.

Por su parte, la oposición pública sigue aumentando. Una petición del grupo Rainforest Rescue para detener los sondeos de exploración ya cuenta con más de 112 000 firmas.

Jeffrey Barbee es un escritor científico, fotoperiodista y director de documentales cuyo documental The High Cost of Cheap Gas, acerca de la fracturación hidráulica de gas y petróleo se ha traducido a seis idiomas y obtenido numerosos galardones. Es el fundador de Alliance Earth, una iniciativa de periodismo medioambiental y científico independiente que colabora con organizaciones de prensa de todo el mundo.
La Dra. Laurel Neme , es una colaboradora de National Geographic. Trabajó en el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y fue asesora de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional. Se centra en las repercusiones ambientales y sociales de los proyectos de desarrollo. Es la autora de varios libros, entre ellos Animal Investigators: How the World’s First Wildlife Forensics Lab Is Solving Crimes and Saving Endangered Species y The Elephant’s New Shoe.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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