La caza del lobo ibérico queda prohibida en toda España

El lobo ibérico ha sido incluido en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial, lo que prohíbe su caza en todo el territorio español desde este miércoles.

Publicado 4 feb 2021 19:48 CET, Actualizado 22 sept 2021 12:41 CEST
Lobo ibérico

Desde la década de los 70, en la que este mamífero endémico de nuestra península estuvo al borde de la extinción, son muchas las organizaciones que han reclamado durante años su protección. 

Fotografía de Pixabay

Tras la decisión, el pasado mes de febrero, de elevar la protección del lobo ibérico en España y prohibir su caza en gran parte de nuestro territorio, este miércoles la defensa de esta especie se ha extendido a todas las comunidades. Como especie clave para el equilibrio de nuestros ecosistemas, el lobo ibérico, Canis Lupus, dejará de ser perseguido en toda España  gracias a su inclusión en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (Lespre).

Este hito, clave para la conservación de la biodiversidad ibérica según las asociaciones medioambientales que llevan años defendiendo su papel crucial en los ecosistemas, ha sido publicado el martes en el Boletín Oficial del Estado. Esta elevación de las medidas de conservación ha tenido lugar a raíz de la petición de catalogar a todas las poblaciones del lobo como “vulnerables” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, promovida por la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL).  La organización, que tramitó la petición en 2019, afirma en sus redes que es un “hito sin precedentes, pero con sombras y amenazas que disiparemos” y un “gran paso adelante pero insuficiente”.

A raíz de la noticia, las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León han anunciado que recurrirán la medida ante la Audiencia Nacional. “En Castilla y León siempre hemos mantenido la misma postura: protegemos y defendemos a nuestros ganaderos y nuestra riqueza natural”, afirma Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León, en sus redes.

“No se trata de elegir entre lobo y ganadería, se trata de conservar una especie fundamental para nuestros ecosistemas y de aplicar medidas de prevención de ataques para facilitar la coexistencia con la ganadería extensiva. Matar lobos no sirve de nada”, afirma Luis Suárez, biólogo y coordinador de conservación en WWF España. Por su parte, ASCEL denuncia matanzas habituales del lobo en zonas donde ya estaba protegido y afirma al respecto que “solo saben matar lobos como herramienta prioritaria de gestión, degradando su importancia ecológica y protección legal obligatoria en España”.

Un día histórico para la biodiversidad en España

Esta nueva catalogación del lobo conlleva la elaboración de una nueva estrategia de conservación antes de que finalice el año, así como una evaluación periódica de su estado de conservación. Además, la caza del lobo queda tipificado como delito penal por el artículo 334 del Código Penal. “La publicación en el BOE de la inclusión del lobo en el listado de especies en Régimen de Protección Especial significa que es un día clave para la protección en España”, afirma Luis Suárez.

La nueva medida incluye algunas excepciones en casos concretos que se estudiarán de manera individual, cuando las explotaciones ganaderas afectadas por el ataque de un lobo apliquen medidas preventivas que resulten ineficaces.

El camino de la lucha por la conservación

Desde hace años los grupos conservacionistas exigían la protección integral del lobo en España, pero la oposición del mundo rural era amplia debido a los ataques del animal a la ganadería. Hasta ahora, su nivel de protección era diferente según sus poblaciones se encontrasen al sur o al norte del río Duero.

A pesar de estar catalogado como especie casi amenazada y haber rozado la extinción, al norte las comunidades continuaban otorgando permisos de caza para capturar al animal en las zonas donde habita un 95% de sus poblaciones. Mientras, al sur del Duero, en cambio, constaba ya como especie de interés comunitario y estaba protegido gracias a una votación sin precedentes que tuvo lugar el pasado mes de febrero.

Tras meses de debate, el plan de elevación de la protección del lobo, propuesto por el Ministerio de la Transición Ecológica y apoyado por un comité científico, fue un paso decisivo frente a su caza en las zonas al sur del río Duero. Ya en aquel momento, la oposición de las regiones  del norte a la conservación de esta especie no fue suficiente para echar la propuesta por tierra,  pero sí para dejar un estrecho margen en la balanza: 9 votos a favor frente a 8 en contra, con 3 abstenciones.

Hacia una estrategia para su recuperación

Desde la década de los 70, cuando uno de los mamíferos más emblemáticos de nuestra península  estuvo al borde de la extinción, son muchas las organizaciones que han reclamado durante años su protección. Su inclusión en el listado no sólo prohíbe su caza, sino que obliga a la elaboración de un plan de recuperación.

Hasta principios del siglo XX, esta especie poblaba la mayor parte de las tierras del sur de los Pirineos.

Fotografía de Arturo de Frias Marques

Históricamente esta subespecie del lobo gris, endémica de la Península Ibérica, se distribuía por todo el territorio español. Sin embargo, hoy en día mantiene sus poblaciones al norte del Duero, encontrándose sus poblaciones al sur muy fragmentadas.

Hasta principios del siglo XX, esta especie poblaba la mayor parte de las tierras del sur de los Pirineos, pero desde entonces ha sufrido una gran persecución y se han modificado las condiciones que necesita para desarrollarse. Actualmente, las principales poblaciones se encuentran en Castilla y León, Galicia, Cantabria y Asturias.

También existen poblaciones más reducidas en zonas de montaña​ de zonas cercanas como el País Vasco, La Rioja, Guadalajara y al norte de Portugal. En las zonas de montaña del norte de Andalucía también se encuentran algunas poblaciones, aunque aisladas por la Submeseta sur.

Valor ecológico para el ecosistema

A nivel europeo, la polémica en torno al lobo y otros animales como el oso o el lince también es creciente. “Además de su indudable valor cultural, el comité científico reconoció en su dictamen el enorme valor ecológico de esta especie”, afirma el Fondo para la Protección de Animales Salvajes (FAPAS).

“El lobo es una joya de nuestra fauna, un depredador apical que, además de regular eficazmente las poblaciones de ungulados silvestres y mesodepredadores, es capaz de autorregular sus propias poblaciones, incluso en los hábitats más degradados”, señalan. “Su control letal para evitar ataques al ganado es, por tanto, innecesario, ineficaz y contraproducente al desintegrar manadas bien estructuradas que se alimentaban, sobre todo, de medianos y grandes ungulados silvestres”.

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