Así pueden las cabras ayudar a prevenir incendios forestales en California

Estos voraces herbívoros están siendo desplegados para eliminar las plantas invasoras en las zonas silvestres ante la inminencia de otra catastrófica temporada de incendios en el oeste de Estados Unidos. Pueden ser un ejemplo para otros lugares del mundo.

Por Chris Iovenko
Publicado 9 jun 2022, 11:06 CEST
Unas cabras arrendadas por Sage Environmental Group mastican vegetación en Glendale, California, en julio de 2021.

Unas cabras arrendadas por Sage Environmental Group mastican vegetación en Glendale, California, en julio de 2021.

Fotografía de Robyn Beck, AFP via Getty Images

Desde un pico soleado de la Reserva de Puente Hills, el panorama se extiende desde los rascacielos del centro de Los Ángeles hasta el borde del Océano Pacífico cubierto de niebla. En medio, las colinas verdes y marrones se tiñen de amarillo con la floración de la mostaza negra, una planta invasora que supone una amenaza creciente en California (Estados Unidos).

Originaria de Eurasia, la planta de mostaza negra supera a la vegetación autóctona porque crece profusamente y sus raíces generan sustancias bioquímicas que impiden la germinación de las semillas de otras plantas. Su época de crecimiento la convierte en una amenaza especial: prospera en primavera y puede alcanzar los dos metros de altura, para luego morir y convertirse en peligrosa yesca a principios del verano.

La acumulación de vegetación muerta en parques y zonas silvestres, junto con los efectos del cambio climático, ha acelerado la tendencia de los devastadores incendios forestales en California. En 2021, el Estado perdió más de 8000 kilómetros cuadrados de zonas silvestres a causa de los incendios, y los megaincendios que queman más de 400 kilómetros cuadrados son cada vez más comunes. Otro invierno seco y la continuación de la peor sequía en al menos 1200 años supondrían que la temporada de incendios de 2022 podría ser catastrófica, aseguran los meteorólogos.

En España, con un clima similar al de California, sobre todo en la costa mediterránea, se viven situaciones similares. A principios de junio de 2022 se ha declarado ya el primer gran incendio forestal de la temporada en la Sierra de Ronda (Málaga).

Antes de las temporadas de incendios en el pasado, los administradores de la tierra tradicionalmente dependían de los herbicidas y el trabajo humano para ralear las plantas y la maleza para reducir la carga de combustible, la cantidad de material inflamable que puede arder en un incendio. Pero el acceso al terreno montañoso del sur de California puede ser difícil, y esas prácticas tradicionales de desbroce pueden dejar semillas que germinen al año siguiente.

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Por eso, cada vez más personas en California recurren a una solución de cuatro patas: las cabras. El uso de cabras para limpiar la tierra de vegetación es una práctica ancestral, pero a medida que los incendios forestales empeoran en todo el mundo, lugares tan diversos como Grecia, Australia y otras partes de Estados Unidos, como Arizona y Colorado, están adoptando a los herbívoros como herramientas importantes para la prevención de incendios forestales.  

Durante los últimos seis años, la empresa californiana de Alissa Cope ha contratado rebaños de cabras a varios clientes que necesitan que los animales se ceben con la vegetación no deseada y las plantas invasoras.

"Cuando empezamos era para restaurar hábitats, y me cansé de echar litros de herbicida sobre todo", dice Cope, propietaria de Sage Environmental Group, una empresa especializada en planificación medioambiental centrada en los recursos naturales.

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"Cuando las cabras se comen la semilla, ésta pasa por su tracto digestivo y se vuelve inviable. No crece después de salir por el otro extremo, lo que es realmente sorprendente".

En una clara mañana de primavera en Puente Hills Preserve, un parque de 15 kilómetros cuadrados situado en la parte baja de la Cordillera Transversal, un centenar de cabras de distintos colores y tamaños se arremolinan en un gran corral. Cuando se abre la puerta, los animales salen trotando y devoran inmediatamente las malas hierbas y la mostaza negra de los alrededores, que los misioneros franciscanos españoles pudieron haber traído consigo en el siglo XVIII.

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Las plantas de mostaza negra no autóctonas florecen en todo el parque Griffith de Los Ángeles, California. Las plantas mueren en verano, creando un peligroso combustible para los incendios forestales.

Fotografía de Mario Tama, Getty Images

Recientemente, la reserva obtuvo una subvención del Departamento de Bosques y Protección contra Incendios del Estado, conocido como CAL FIRE, para utilizar cabras para reducir la carga de combustible y las plantas invasoras. El programa piloto pretende investigar si los herbívoros pueden reducir el riesgo de incendios forestales en la reserva.

Trevor Moore, un ingeniero especializado en incendios que ayuda a organizar y coordinar las subvenciones de CAL FIRE en el condado de Los Ángeles, espera que este programa funcione como un modelo exitoso para futuras iniciativas.

"Nos encantaría tener un programa exitoso de reducción de combustibles que sea de bajo impacto ambiental, para poder mostrarlo a otras comunidades como un buen ejemplo a seguir", dice Moore. "Podría ayudarnos realmente a proteger la vida, la propiedad y el medio ambiente".

Cabras trabajando

Las cabras, uno de los animales domésticos más antiguos, son comedores aventureros y curiosos con estómagos de hierro. Pueden comer plantas tóxicas para otros tipos de ganado. También son resistentes y pueden trepar por laderas empinadas y terrenos inaccesibles para otros animales.

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Las cerca de 300 cabras que posee Cope se emplean en varios lugares de los condados de Los Ángeles y Orange, sobre todo en primavera, para limitar el crecimiento y la propagación de plantas invasoras antes de la temporada de incendios. Su empresa exige un mínimo de 40 000 metros cuadrados y no trabaja en propiedades residenciales.

Desde el centro de operaciones de la empresa en el centro-sur de Los Ángeles, donde se alojan, las cabras son transportadas a un lugar de trabajo, normalmente durante un mes. Antes de su llegada, el lugar se rodea de una valla eléctrica temporal que se cambia de posición periódicamente para que las cabras cubran y traten gradualmente una zona muy amplia.

Hay una docena de empresas que suministran cabras de pastoreo en el sur de California. Normalmente, un centenar de cabras pueden pastar alrededor de un acre al día (unos 4000 metros cuadrados); las tarifas comerciales de las empresas suelen oscilar entre 800 y 1500 dólares por acre (entre 747 y 1740 euros). La ciudad de Yorba Linda encargó a Sage un proyecto piloto similar con un coste de unos 13 000 dólares (unos 12 100 euros).

Muchas empresas siguen también la práctica tradicional de contratar a una persona (llamada cabrero) para que viva de forma nómada con las cabras.

Para vigilar a las cabras de trabajo y protegerlas de los depredadores, como coyotes y leones de montaña, Cope entrena tanto a mastines de los Pirineos como a komondores, dos razas de perros que se han utilizado para la gestión del ganado durante cientos de años.

Las cabras de Puente Hills pastan bajo la mirada protectora de dos Komondores, a veces conocidos como perros fregona por sus largas rastas blancas. Cualquiera que se acerque demasiado a la valla eléctrica es recibido por un can de 54 kilogramos que ladra, por lo que es fácil entender por qué incluso los pumas se mantienen alejados del rebaño.

Una vez que han terminado, las cabras son transportadas de vuelta al centro de operaciones, donde se les limpian las pezuñas y el pelaje para garantizar que las semillas restantes de las plantas invasoras no se transporten accidentalmente al siguiente lugar.

Proteger las plantas autóctonas

Muchas plantas autóctonas crecen lentamente, están adaptadas a vivir en condiciones ambientales específicas y son vulnerables a los extremos, como las sequías prolongadas. Pero las plantas invasoras suelen prosperar en condiciones de sequedad y se reproducen con rapidez, por lo que el cambio climático está agravando su propagación, afirma Jutta C. Burger, directora del programa científico del Consejo de Plantas Invasoras de California, una organización sin ánimo de lucro que trata de proteger el medio ambiente y la economía de California de las plantas invasoras.

"Superan a otros tipos de plantas y pueden crear monocultivos", dice Burger. "Puede convertirse en un ciclo que se auto perpetúa".

Burger está de acuerdo en que las cabras pueden limpiar eficazmente las zonas cubiertas de plantas invasoras y dar a las especies autóctonas la oportunidad de prosperar. Pero advierte que las cabras también deben ser vigiladas y controladas cuidadosamente. 

"Las cabras son como una desbrozadora indiscriminada; mastican cualquier vegetación que les guste", dice Burger. "Así que, si tienes un hábitat que te gustaría conservar, vas a tener que defenderlo o ser hiper vigilante sobre el tiempo que mantienes a las cabras en ese sitio".

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¿Ayudan realmente las cabras?

Los estudios que analizan si el pastoreo de las cabras puede reducir la gravedad o el impacto de los incendios forestales son escasos, especialmente en California. Pero algunas investigaciones sugieren que son beneficiosas.

En Arizona, algunos científicos han observado que los terrenos despojados del exceso de vegetación por las cabras actúan como cortafuegos y pueden detener los incendios forestales en su camino.

Un estudio reciente, publicado en la revista Forest Ecology and Management, ha revelado que, en Australia, las cabras son especialmente eficaces a la hora de reducir la llamada carga de combustible fino, es decir, la vegetación inflamable de menos de un centímetro, como las agujas de pino o la hierba. Estos combustibles finos son los más propensos a formar un lecho de fuego continuo, por lo que controlarlos y contenerlos es crucial para limitar la propagación de los incendios forestales.

Las cabras del Indacochea Sheep Ranch comen hierba cerca de una casa en Laguna Beach, California, como parte de la estrategia de la ciudad para reducir el riesgo de incendios forestales.

Fotografía de Mindy Schauer, Digital First Media, Orange County Register via Getty Images

Y en Grecia, que tiene un clima mediterráneo como el de California, el pastoreo de cabras y ovejas parece mantener un entorno menos propenso a los incendios.

"El pastoreo es la gestión de la vegetación más extendida que tenemos en California", dice Lynn Huntsinger, profesora de ecología y gestión de pastizales de la Universidad de California en Berkeley.

"Realmente tenemos que pensar en cómo utilizarlo mejor y de forma más estratégica. Tenemos esta herramienta y estaríamos locos si no la utilizáramos todo lo que podamos".

Anecdóticamente, Cope ha observado que sus cabras tienen efectos positivos y duraderos en las zonas que pastan.

"Descubrimos que tras dos años de pastoreo, cambiamos la ecología" de un lugar, dice. "Pasa de ser una hierba nociva realmente loca y fuera de control a ser hierba de bajo crecimiento".

Un enfoque más diverso

Sin embargo, algunos gestores de tierras sostienen que las cabras no son tan útiles para reducir la carga de combustible y que aplicarlas a mayor escala es poco práctico y caro.

"En términos de gestión de la carga de combustible, la siega es probablemente tan eficaz como el pastoreo, excepto en terrenos escarpados o rocosos", dice Robert Freese, director de programas del Conservatorio del Rancho de Irvine, California, sin ánimo de lucro, en un correo electrónico. "La siega también es menos costosa que el pastoreo, excepto cuando se realiza a muy gran escala". 

Por eso, Freese y otros creen que el mejor enfoque para reducir la carga de combustible es multifacético: mezclar el pastoreo de cabras, la limpieza manual de la maleza, las quemas prohibidas y los herbicidas. 

De vuelta a Puente Hills, las cabras se han abierto camino por una ladera escarpada y ahora están en un barranco, masticando alegremente un denso matorral de flores de mostaza. En lo alto, un lejano halcón de cola roja flota en la cálida brisa, negro contra el cielo azul pálido.

Caminando de vuelta al camión, Cope señala una fina columna de humo que se eleva desde las colinas a kilómetros de distancia.

"Tal vez sea un incendio estructural", digo, casi con esperanza.

"No", dice Cope. "Eso sería humo negro. Eso es blanco. Un incendio forestal".

Es un sombrío recordatorio de que la temporada de incendios en California, que comienza antes y se vuelve más feroz cada año, ya está sobre nosotros.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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