Así se construye una comunidad para fomentar el amor por los tiburones

Cuatro científicas negras se unen para crear una organización que amplíe la diversidad de voces en el campo de la ciencia de los tiburones.

Por Libby Sander
Publicado 18 jul 2022, 17:02 CEST
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Scientist Carlee Jackson, a co-founder of Minorities in Shark Sciences (MISS), records data and makes observations during a nurse shark survey in Belize.
Fotografía de Carlee Jackson

Carlee Jackson tenía seis años cuando se enamoró de los tiburones. Estaba en una feria del libro con su madre cuando vio un volumen con un tiburón en la portada y tuvo que tenerlo. A los 13 años, ya había leído todos los libros sobre tiburones de la biblioteca de su barrio. Esto ocurría en Detroit (Estados Unidos), a cientos de kilómetros del océano; sus padres pensaron que la obsesión se le pasaría. Pero no fue así.

Con el tiempo, Jackson se acercó al mar y se licenció en biología en la Florida Atlantic University. Los tiburones seguían llamándola, pero no fue hasta que Jackson llegó a la escuela de posgrado de ciencias marinas cuando finalmente se acercó a uno.

"Cuando sacamos nuestro primer tiburón, me quedé asombrada. Era un tiburón limón", dice, recordando el día en que ella y sus compañeros de posgrado estaban en la costa del condado de Broward, Florida. Capturaron el tiburón y lo sujetaron al costado del barco. Los estudiantes tomaron muestras de aletas y piel, determinaron su sexo y lo midieron. Por último, pusieron una etiqueta de identificación al animal. "Recuerdo que pensé: esto es exactamente lo que quiero hacer", dice.

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Un curioso tiburón martillo divide la escena entre Carlee Jackson, a la derecha, y un camarógrafo de National Geographic. Los ojos anchos dan a los tiburones martillo una visión binocular excepcional, que les permite tener una visión completa de 360 grados del mundo.

Fotografía de Eli Martinez, National Geographic

Para su investigación de posgrado, Jackson se propuso llenar algunas lagunas en la literatura científica sobre cómo el turismo que atrae a los tiburones nodriza del Atlántico con comida afecta a su comportamiento. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera que estos tiburones de movimiento lento que habitan en el fondo de las aguas costeras son una especie vulnerable debido a la pérdida de hábitat y a la sobrepesca en algunas partes del área de distribución de la especie. Jackson pasó dos meses con un grupo de turismo marino en Cayo Corker (Belice), vigilando el comportamiento de los tiburones nodriza para saber cómo afectaba a su comportamiento la alimentación diaria de los humanos. Filmó a los tiburones con cámaras GoPro y luego analizó las imágenes asignando códigos a comportamientos específicos de natación e interacciones con barcos y seres humanos.

Jackson descubrió que los tiburones nodriza, que suelen ser activos sólo por la noche, alteraban su comportamiento para aprovechar la comida que se les ofrecía durante el día. Se habían habituado a los humanos y se sentían atraídos por el sonido de los motores de las embarcaciones, que asociaban con la comida, lo que los ponía en mayor riesgo de ser golpeados por las hélices de los barcos. Pero el turismo tiene un lado positivo, dice Jackson. El popular tiburón nodriza es una de las especies actualmente protegidas por la legislación de Belice (otra es el enorme y gentil tiburón ballena, el pez más grande del mundo).

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A lo largo de su trayectoria en la ciencia de los tiburones (ya sea viendo documentales sobre tiburones en la televisión cuando era niña o realizando su investigación de posgrado) Jackson se ha sentido segura de su pasión por los tiburones. Pero no había ningún científico negro especializado en tiburones que pudiera seguir, ni siquiera en la televisión. "A veces me resultaba difícil imaginarme en el campo y admirar a alguien", dice Jackson. "Me sentía como si estuviera sola".

Los científicos se unen

Fue necesario un incidente que no tuvo nada que ver con los tiburones para ayudar a Jackson a encontrar una comunidad. En la primavera de 2020, un hombre negro llamado Chris Cooper, que estaba observando aves en parque neoyorquino de Central Park, le pidió a una mujer blanca que le pusiera la correa a su perro (de acuerdo con las normas publicadas en el parque). Cuando ella se negó, Cooper, miembro de la junta directiva de New York City Audubon, comenzó a grabar un vídeo de la interacción. La mujer llamó a la policía, diciéndoles histéricamente varias veces que "un hombre afroamericano" la estaba amenazando.

El vídeo se hizo viral y las protestas no se hicieron esperar: Twitter no tardó en llenarse de mensajes con el hashtag #BlackInNature. Surgió un flujo de fotos e historias personales, cada una de ellas destinada a acabar con los estereotipos de que los negros no disfrutan de la naturaleza.

Carlee Jackson extrae sangre de un tiburón de nariz negra durante un taller del MISS, en el que los aspirantes a científicos marinos crean una comunidad y adquieren una importante experiencia de campo manipulando tiburones y recopilando datos.

Fotografía de Field School

Una de esas voces pertenecía a Jasmin Graham, una científica especializada en tiburones y otras especies amenazadas de escualos y rayas. Publicó fotos suyas al aire libre, incluso con un tiburón en un barco de investigación. "Paso mucho tiempo en el agua. Es mi lugar feliz y me pongo nerviosa cuando estoy demasiado tiempo alejada del mar", tuiteó Graham.

En cuestión de días, Graham encontró a otros científicos negros especializados en tiburones en Twitter y sintió una inmediata sensación de alivio y solidaridad: "Siempre me he sentido muy sola siendo una bióloga de campo negra y conociendo sólo a un puñado de personas que se parecen a mí", dijo Graham en un tuit posterior. "#BlackInNature me ha permitido conocer a muchos más de vosotros y no sabía lo mucho que necesitaba una comunidad hasta que la tuve".

No es la única

Al poco tiempo, Graham encontró a Jackson y a otros dos amantes de los tiburones en Twitter: Amani Webber-Schultz, estudiante de doctorado del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey que estudia la morfología y la biomecánica de los tiburones, y Jaida Elcock, estudiante de doctorado del Programa Conjunto MIT-Institución Oceanográfica Woods Hole que estudia la ecología del movimiento y el uso del hábitat. Las cuatro científicas bromearon con la idea de formar un club de mujeres negras en la ciencia de los tiburones.

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Las nuevas amigas no tardaron en tomarse la idea en serio. Pronto se reunieron en Zoom y se organizó una avalancha de actividades. Menos de un mes después del encuentro de Cooper en Central Park, los cuatro estaban listos. Minorities in Shark Sciences, o MISS, se puso en marcha en Juneteenth, la fiesta que conmemora la libertad de los esclavizados al final de la Guerra Civil de Estados Unidos. Recaudaron 15 000 dólares (14794 euros) en su primera semana, sobre todo gracias a pequeñas donaciones individuales.

En las Bahamas, una cría de tiburón limón serpentea entre un bosque de manglares que le sirve de guardería. Con sólo unas semanas de vida es una perfecta miniatura de un adulto.

Fotografía de Brian Skerry

Los objetivos formales de MISS son promover la diversidad y la inclusión en el estudio de los tiburones y ayudar a las mujeres y a las minorías de género de color a superar las barreras mientras contribuyen a la ciencia marina. "No queríamos que nadie más se sintiera como nosotras al crecer, sin representación en nuestro campo", dice Jackson.

Bajo su misión declarada se esconde un poderoso sentimiento de solidaridad recién descubierto. Cuando conoció a las otras fundadoras, dice Jackson, "me quité un gran peso de encima". Recuerda que pensó: "No soy la única".

Ampliando las oportunidades

A finales de 2021, la organización contaba con más de 360 miembros que representaban a 34 países. Todos son mujeres o minorías de género de color, pero varían en otros aspectos. Algunas son científicas en sus inicios; otras son profesoras titulares; otras ejercen la abogacía ambiental o trabajan en el Gobierno. Hay estudiantes universitarias y de bachillerato; un puñado son padres y madres que se han unido en nombre de sus hijas de secundaria.

MISS opera a través de varias plataformas. Una de sus principales prioridades es el programa de tutoría, que empareja a integrantes prometedoras con científicas y las proporciona financiación para la investigación o el equipamiento. En las redes sociales, MISS organiza actividades de recaudación de fondos e involucra a sus seguidores con preguntas semanales del tipo #SharktasticSaturday. Y un activo canal de Slack solo para miembros (con unos 1000 mensajes al mes, dice Graham) permite debatir con franqueza todo lo relacionado con la ciencia de los tiburones o con ser una persona de color en un campo mayoritariamente blanco.

Los participantes en un taller de 2021 organizado por el MISS miden un tiburón de arrecife de punta negra. El acceso a la experiencia práctica es un paso importante para diversificar las filas de los científicos especializados en tiburones, dicen los fundadores del MISS.

Fotografía de Field School

Una de las principales prioridades de la organización es ayudar a sus científicos en ciernes a adquirir experiencia práctica con los tiburones en un campo en el que son habituales las prácticas no remuneradas, dice Webber-Schultz (señala que ella tuvo que pagar un curso para aprender los fundamentos de la investigación con tiburones, como la captura de los animales y la toma de muestras de sangre y tejidos). El MISS ofrece talleres gratuitos en colaboración con la Field School, un programa interdisciplinario de formación y educación en ciencias marinas en Miami, así como becas para experiencias de investigación en la Atlantic White Shark Conservancy y otras organizaciones científicas relacionadas con los tiburones. Además, 60 Friends of MISS (personas que no se identifican como mujeres o minorías de género de color) apoyan a la organización en la tutoría y el intercambio de oportunidades de trabajo.

Hacer que estas oportunidades sean más accesibles es un paso importante hacia la inclusión, dice Catherine Macdonald, exploradora de National Geographic y cofundadora y directora de la Escuela de Campo. Las experiencias de campo "pueden ser muy mágicas", dice Macdonald. "Pero también forman parte del proceso por el que la comunidad científica puede comunicar quién es y quién no es bienvenido, y quién no pertenece".

Un grupo diverso de científicos también puede mejorar la ciencia de los tiburones, dicen los fundadores de MISS. "Crea una red más amplia de posibilidades sobre cómo enfocar la ciencia y resolver los problemas", dice Webber-Schultz. La investigación sugiere que esto es cierto: la colaboración entre científicos diversos (por género, etnia o nacionalidad, por ejemplo) permite a las organizaciones científicas obtener un "dividendo de innovación" que puede abrir las puertas a más descubrimientos, según un estudio de 2017 publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States.

Siguiendo las preguntas

Graham se mudó mucho de niña, pero la base de su familia siempre fue la casa de su abuela paterna en Myrtle Beach, Carolina del Sur. La familia Graham fue pescadora durante generaciones; el océano marcó sus vidas, especialmente como fuente de sustento.

Los tiburones de arrecife del Caribe patrullan las aguas del Parque Nacional Marino Jardines de la Reina de Cuba, una vibrante zona protegida a unos 80 km de la costa. Los santuarios marinos como éste ayudan a las especies de tiburones, pero siguen corriendo el riesgo de ser pescados en aguas abiertas.

Fotografía de David Doubilet

A medida que Graham crecía, empezó a hacerse preguntas sobre el océano y la vida marina (¿por qué están estos peces aquí? ¿Por qué están aquí en esta época del año?) que iban más allá del mar como proveedor. Su padre la animaba a hacer preguntas. "Había muy pocas cosas a las que pudiera obtener siempre un 'sí', pero si decía 'quiero este libro', mi padre me lo conseguía", dice Graham, que ahora es la coordinadora del proyecto MarSci-LACE, dirigido por el Laboratorio Marino Mote, que se centra en investigar y promover las mejores prácticas para reclutar, apoyar y retener a los estudiantes de minorías en las ciencias marinas.

Con el paso de los años, el interés de Graham por la investigación científica fue creciendo. En la escuela secundaria, aprendió sobre el método científico. En el instituto, ahorró para asistir a MarineQuest, un programa de verano de ciencias marinas de la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington. "Allí aprendí que podía dedicarme a las ciencias marinas", dice Graham. "¿Todas estas preguntas? Hay gente a la que se le paga por obtener las respuestas".

Graham pasó a estudiar en el College of Charleston. Allí, un profesor la contrató para trabajar en su laboratorio en un proyecto que investigaba la evolución de los tiburones martillo, una familia de tiburones que se encuentran en aguas templadas y tropicales de todo el mundo y que son conocidos por su cabeza en forma de mazo. Graham pasó tres años en ese proyecto: "Esa experiencia es la razón por la que me convertí en una científica de los tiburones", dice. Más tarde obtuvo un máster en biología por la Universidad Estatal de Florida.

Su investigación se centra en la ecología de los peces sierra (una especie de raya con un hocico alargado) y en la evolución de los tiburones martillo. En ambas familias de animales, todas o la mayoría de sus especies están catalogadas como amenazadas por la Lista Roja de la UICN, dice Graham. "Me interesan mucho los animales con cabezas raras", añade.

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Carlee Jackson (derecha) y Jasmin Graham (segunda por la derecha), dos de las fundadoras de Minorities in Shark Sciences, disfrutan de un rato de descanso con los participantes del taller. Hasta que formaron MISS, dice Jackson, "sentía que estaba sola".

Fotografía de Field School

Son los tiburones martillo los que plantean algunas de las cuestiones de investigación más difíciles. Hay nueve especies de tiburones martillo; la más grande es el tiburón martillo gigante, que puede alcanzar los seis metros de longitud y pesar hasta 454 kg. Intentar averiguar cómo se relacionan todos los tiburones martillo ha sido difícil: "Todo mi trabajo me ha dado respuestas contradictorias, y sólo estamos mínimamente cerca de entenderlo", dice Graham. Pero es una pregunta que merece la pena responder. Graham continúa: "Para comprender y apreciar el valor y la importancia de algo, hay que entender la historia que hay detrás. Cómo surgió y por qué".

El panorama mundial

Aunque la mayoría de los miembros de MISS están en Estados Unidos, aproximadamente el 30% vive en países extranjeros. Esta amplia base está en consonancia con la misión de inclusión y oportunidad de la organización, pero también contribuye a ampliar los conocimientos científicos sobre los tiburones, especialmente sobre aquellas especies de las que se sabe poco. Ayudar a los científicos independientes de los países en vías de desarrollo a abrirse camino es "lo que hay que hacer con la ciencia de los tiburones", dice Graham. "Necesitamos su aportación". En muchos casos, dice, estos científicos viven en las comunidades que estudian y tienen sólidas relaciones con los pescadores locales; todos sus datos proceden directamente de los pescadores, que a menudo dejan entrar a los científicos en sus barcos. "En muchos países no existen datos detallados sobre el desembarco de tiburones y rayas", añade Macdonald. "Así que incluso el mero hecho de aparecer y ser capaz de identificar las especies y contarlas es una contribución significativa a nuestra comprensión".

Uno de los miembros internacionales de MISS es 'Lara Fola-Matthews, una investigadora del Instituto Nigeriano de Oceanografía e Investigación Marina que también es estudiante de doctorado en la Universidad de Lagos. Desde hace un par de semanas, Fola-Matthews recibe una llamada cuando los barcos pesqueros están a punto de desembarcar con sus capturas. Recoge sus herramientas (una cinta métrica, una balanza, unas tijeras, así como una nevera, guías de identificación y hojas de datos) y algo de pollo frito casero, arroz y guiso para los pescadores. Ella y un estudiante ayudante se suben a un taxi alquilado y se dirigen al embarcadero.

La destrucción del hábitat marino contribuye al agotamiento de las especies de tiburones. Aquí, una isla de manglares en la bahía de Bimini, en las Bahamas, espera ser protegida del desarrollo en una zona crítica para 370 especies animales diferentes, incluidos los tiburones.

Fotografía de Shin Arunrugstichai

El objetivo de los pescadores es capturar camarones, cangrejos y una gran variedad de peces, no tiburones. Pero cuando sacan un tiburón, lo guardan y dejan que Fola-Matthews haga su trabajo antes de vender la carne de tiburón a los comerciantes de pesacado, muchos de los cuales la ahuman y la venden en el mercado. Fola-Matthews mide cada tiburón muerto -por lo general, tiburones martillo, tiburones de leche o tiburones lisos comunes, dice- y luego lo pesa, corta un pedacito de tejido de la primera aleta dorsal y toma fotos. Si hay tiburones pequeños que puedan caber en su nevera, los compra. Cuando termina, todo vuelve a su laboratorio y va directamente al congelador. Allí se quedan, más de 250 muestras congeladas hasta finales de 2021.

Cuando se trata de identificar las especies de tiburones en las aguas de Nigeria, Fola-Matthews no tiene mucho en qué basarse. Las investigaciones publicadas sobre la pesca de tiburones en Nigeria son escasas; los recursos y la tecnología para ampliar esos conocimientos son escasos. Sólo ha podido encontrar una lista, publicada en 1993, en la que se detallan las 15 especies de tiburones y rayas presentes en las aguas nigerianas. En el muestreo que ha realizado hasta ahora, sólo ha visto un puñado de especies de esa lista, incluidos los tiburones toro y los tiburones zorro (considerados vulnerables por la UICN) y los tiburones de seis branquias.

Una mano amiga

Consternada por la escasez de conocimientos, pero decidida a mantenerse al tanto de los descubrimientos y las tecnologías emergentes, en 2019 Fola-Matthews se unió a la American Elasmobranch Society, una organización profesional de científicos especializados en tiburones. Al poco tiempo, oyó hablar de MISS y se inscribió. 

En 2021, la organización seleccionó a Fola-Matthews para su programa de mentores. La emparejaron con una genetista ugandesa, Daphne Nyachaki Bitalo, que le está enseñando los fundamentos de la secuenciación genética mediante llamadas semanales de Zoom. Con el estipendio que recibió para la investigación y el equipamiento, Fola-Matthews compró un nuevo ordenador portátil muy necesario y reactivó la investigación de su proyecto de doctorado, que se había paralizado por falta de fondos.

Los pescadores nigerianos de Lagos pretenden capturar peces, no tiburones, pero cuando sacan tiburones, la carne se vende a los pescaderos para los mercados locales.

Fotografía de Dan Ikpoyi, Shutterstock

"El MISS es una de las mejores cosas que me ha pasado hasta ahora en mi vida científica", dice. "Es una hermosa comunidad en la que somos libres de hacer preguntas, de reunirnos con la gente; cuando tienes un problema, inmediatamente hay alguien con quien puedes hablar". Con la ayuda de su estipendio, Fola-Matthews pudo finalmente enviar 100 muestras de tiburón a un laboratorio para su secuenciación genética. El análisis del código de barras del ADN permitirá identificar cada animal a nivel de especie, algo que puede ser difícil de hacer basándose únicamente en las características físicas, ya que algunas especies se parecen mucho entre sí. El análisis también ayudará a determinar si se venden en los mercados de pescado especies de tiburones amenazadas o en peligro de extinción, lo cual es una información valiosa para los gestores de la pesca que quieren conservar ciertas especies.

(Relacionado: Así mantienen los tiburones la salud del océano).

Fola-Matthews está ansiosa por conocer los resultados. Tiene previsto publicar sus hallazgos, presentar su investigación en conferencias y ampliar el escaso registro de investigación sobre los tiburones de Nigeria. Con el tiempo y un estudio cuidadoso, espera que estos esquivos animales dejen de ser un misterio.

Partes de este trabajo han aparecido anteriormente en Sharks: Gobernantes de las profundidades. Copyright © 2022 National Geographic Partners, LLC.

Fotografía de Jim Abernathy

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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