Las cotorras argentinas, una especie invasora con voz propia

Un estudio sobre el sonido de las cotorras argentinas de Barcelona ha usado la inteligencia artificial para revelar por primera vez que los individuos de una especie no humana podrían tener una voz propia.

Por Claudia Paparelli
Publicado 27 nov 2023, 11:51 CET
Cotorra argentina fotografiada en Barcelona.

La cotorra argentina se ha destacado por dañar los cultivos (especialmente árboles frutales), y provocar lesiones en la vegetación para construir sus nidos de gran tamaño.

Fotografía de Simeon Quirinus Smeele Max Planck Institute of Animal Behavior

Es posible que al recorrer las grandes ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Málaga te haya llamado la atención ver un pequeño pájaro de color verde y gris, que se mueve en grupo y juntos emanan un ruido que a muchos les puede parecer molesto, se trata de las cotorras argentinas (Myiopsitta monachus), una especie catalogada desde el año 2011 como especie invasora en España. 

Ahora, una nueva investigación elaborada por el prestigioso Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y publicada en octubre en Royal Society, revela que las cotorras argentinas tienen su propia huella vocal. El estudio se ha combinado grabaciones del canto de estos animales y la inteligencia artificial para arrojar más luz sobre una especie que, en ocasiones, ha despertado controversia en España.

De acuerdo con Blas Molina, biólogo y ornitólogo de la ONG ambiental SEO/BirdLife (la Sociedad Española de Ornitología), con más de 25 años de experiencia, la cotorra argentina (también llamada cotorra gris), llegó a la península ibérica a finales del siglo XX, “posiblemente ese nombre proviene porque las comercializaron desde Argentina, pero se ha propuesto cambiarlo, esta especie también habita en otras zonas de Sudamérica como Brasil, Uruguay o Paraguay”, señala Molina, que suele impartir cursos con SEO/BirdLife para lograr identificar a las aves por su canto. 

Simeon Smeele recoge audio de estas aves en los rincones de Barcelona utilizando una combinación de MFCC y pDFA, para su tesis doctoral que reconoció la huella vocal en esta especie.

Fotografía de Simeon Quirinus Smeele Max Planck Institute of Animal Behavior

La vida citadina de las cotorras argentinas 

La National Wildlife Federation indica que las especies exóticas invasoras son un problema porque producen un daño ecológico, económico y/o de salud en los hábitats donde se establecen y en los que no son nativas. En el caso concreto de las cotorras, biólogos de la Estación Biológica de Doñana, han manifestado que su crecimiento se disparó de forma exponencial hace unos años. Al carecer de depredadores y contar con abundante alimento, estas aves se multiplican y generan problemas en cultivos, copas de árboles y muchos otros. 

El segundo y último Censo Nacional de la Cotorra Argentina publicado en el 2022 por SEO/BirLife proporcionó datos muy interesantes, para conocer la población y distribución en toda España de la cotorra argentina, que muchas veces se confunde con la cotorra de Kramer (Psittacula krameri), originaria de África. La evolución de la especie en España ha sido desigual; se han producido descensos o desaparición en algunas ciudades, pero también se han producido una expansión en otros núcleos urbanos. El recuento de SEO/BirLife sumó más de 7000 nidos y una población de entre 18 000 y 21 000 ejemplares en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Málaga.

Juan Carlos Senar, doctor en Biología y Jefe de Investigación del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y coautor del estudio sobre la huella vocal de la especie, explica que para su estudio sacó provecho de lo acostumbradas que están las cotorras argentinas a la vida urbana. “Se dejan ver muchísimo, te puedes acercar a unos cinco metros porque están muy familiarizadas con el ser humano; esto nos permite grabarlas y marcarlas. Además, es más fácil ver los nidos en la ciudad que adentrándonos en el bosque, donde al ser salvajes tienen miedo”, dice Senar mientras nos muestra imágenes de las cotorras argentinas con medallas, un método de marcaje con números o códigos utilizado en Barcelona desde hace dos décadas, para hacerle seguimiento a estas aves con prohibición nacional de venta, y que ha despertado el interés de distintas organizaciones ambientales de investigación.

Más de 3000 cotorras argentinas han sido marcadas individualmente con medallas y ADN en Barcelona para determinar su biometría, sexo y parentesco.

Fotografía de Simeon Quirinus Smeele Max Planck Institute of Animal Behavior

Estudio con ayuda de IA reveló por primera vez la huella vocal en animales no humanos 

A partir de la investigación de la capital catalana sobre las cotorras, el biólogo Simeone Smeele, investigador del Max Planck de Comportamiento Animal de Alemania (MPG, por sus siglas en alemán) y un apasionado de la acústica, basó su tesis doctoral en lograr identificar si la cotorra argentina tenía su propia huella vocal. 

Los seres humanos tenemos una huella de voz que hace que nos podamos distinguir unos individuos de otros, y desde hace tiempo los científicos suponían que, teniendo en cuenta que hay animales muy inteligentes y sociables, como por ejemplo las cotorras, estas especies debían poseer sonidos muy particulares que distinguieran unos individuos de otros. 

Según la nota de prensa del MPG, otros animales también usan sonidos para reconocerse. Algunos pájaros, murciélagos y delfines, por ejemplo, tienen una “llamada propia” con la que otros miembros del grupo les pueden identificar. Pero estas llamadas de identificación se limitan a un solo tipo de sonido. Hasta la fecha, no había casi datos que nos permitiera afirmar que los individuos de casi ninguna especie tuvieran una voz propia. 

El estudio que realizaron MPG y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona tuvo una duración de unos cuatros años, combinados entre trabajo de campo y laboratorio, y donde la inteligencia artificial empleada por Simeon Smeele fue imprescindible. Smeele tomó en cuenta los coeficientes ceptrales de frecuencia mel (MFCC, por sus siglas en inglés), que brindan información sobre el timbre o color subyacente de una vocalización, utilizado a menudo en reconocimiento de voz humana, como lo hacen Siri o Alexa. 

La IA fue entrenada para reconocer patrones en grabaciones de las cotorras argentinas, recogidas por Smeele, donde se podían encontrar sonidos de gruñido, alarma, entre muchos otros, descubriendo, junto con los coeficientes ceptrales MFCC y pDFA, sonidos singulares en cada ejemplar, que aún sigue en estudio. 

“Este estudio aporta una nueva visión sobre la destacada habilidad de esta especie para discriminar entre las llamadas de diferentes individuos”, dice Senar. 

“Tiene sentido que las cotorras argentinas tengan una voz propia”, dice Smeele; “es una solución inteligente para unas aves que cambian sus llamadas de manera dinámica pero que necesitan poder ser identificadas en una bandada muy ruidosa”. Aun así, los autores del estudio advierten que los resultados son preliminares y se necesitan más datos de más individuos y todavía se tiene que confirmar que los pájaros reconocen los diferentes timbres de otros congéneres. 

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