Ciencia

¿Qué supondrá para la fauna salvaje que la OMS reconozca la medicina tradicional china?

A los conservacionistas les preocupa que una decisión inminente de la Organización Mundial de la Salud pueda poner en peligro a animales.jueves, 27 de diciembre de 2018

Por Dina Fine Maron
Se considera que los pangolines son el mamífero salvaje más traficado del mundo, asesinados por su carne o para su uso en la medicina tradicional.

La medicina tradicional china va a globalizarse. A principios de año, los medios estatales chinos informaron de que se estaban construyendo 57 centros de medicina tradicional en lugares tan remotos como Polonia, los Emiratos Árabes Unidos, Alemania y Francia. Según algunas estimaciones, la medicina tradicional puede encontrarse ya en más de 180 países —casi todas las naciones reconocidas del mundo— y la industria tiene un valor superior a los 52.000 millones de euros anuales.

Ahora, por primera vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pretende incluir los diagnósticos de la medicina tradicional en su influyente manual médico, facilitando que un diagnóstico de medicina tradicional china como «la madera ataca a la tierra» llegue a cualquier clínica cerca de ti. Esta afección implica una indigestión vinculada al estrés y suele tratarse con acupuntura o herbología.

Los usos de la medicina tradicional china se remontan a hace más de 2.500 años y se basan en conceptos como hallar armonía entre fuerzas opuestas, aunque complementarias. Para tratar o prevenir problemas de salud, los practicantes usan remedios derivados de hierbas o partes de animales, así como varias prácticas de mente y cuerpo, como el tai chi. Las pruebas científicas sólidas que respalden la eficacia de muchos de estos tratamientos son limitadas.

Incluir la medicina tradicional en esta lista de la OMS, la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD, por sus siglas en inglés), es «un paso muy positivo para reconocer la medicina tradicional china como opción médica para ayudar a la gente», sostiene Lixin Huang, directora ejecutiva del Colegio Americano de Medicina Tradicional China del Instituto de Estudios Integrales de California, en San Francisco. «Creo que, al principio, será simbólico porque muchos médicos no tienen los conocimientos necesarios para incluirla en sus tratamientos, pero ahora reconocerán que es una opción».

Algunos conservacionistas temen que el interés creciente en medicina tradicional china pueda dar pie a un auge del mercado ilegal de escamas de pangolín. Estos productos se usan en China para ayudar a las mujeres en la lactancia o para tratar el asma, pese a la falta de pruebas que respalden estos usos.
Aunque muchos remedios de la medicina tradicional china se derivan de hierbas, algunas fórmulas explotan a las especies amenazadas, como la tortugas chinas de caparazón blando, un animal que, según la creencia, puede tratar los sudores nocturnos y los espasmos musculares.

En los Estados Unidos, las prácticas de medicina tradicional china tienen muchos adeptos. La acupuntura ilustra lo mucho que se han extendido ciertos aspectos de la medicina tradicional china en hospitales y consultas médicas. «Hace 40 años, en Estados Unidos nadie reconocía la acupuntura y practicarla era ilegal, pero mira hoy», afirma Huang. El Colegio Americano de Medicina Tradicional China sostiene que los acupunturistas tienen licencia profesional en 44 estados y el Distrito de Columbia, con casi 27.000 proveedores de servicios.

No todos se muestran optimistas respecto a una mayor utilización de la medicina tradicional china. A algunos conservacionistas les preocupa que la decisión de la OMS, sumada a la popularidad creciente de la medicina tradicional china, condene a especies en peligro de extinción empleadas históricamente en remedios tradicionales y coloque a las que no están amenazadas en la actualidad a una espiral de muerte por el aumento de la demanda.

«Sería pésimo que respetar las creencias culturales de un país, China, provocara la extinción del patrimonio biológico de África», afirma Cathy Dean, directora general de Save the Rhinos, una ONG con sede en Londres que recauda dinero para la conservación de rinocerontes. Según ella, rinocerontes y pangolines son unas de las especies asediadas y traficadas en los mercados chinos para la medicina tradicional china y espera que la OMS «adopte una postura firme respecto al uso de productos de animales, por no hablar de los procedentes de especies en peligro de extinción».

Está previsto que el documento de la OMS, que incluye todos los códigos internacionales de diagnósticos médicos, se presente ante la junta ejecutiva en enero y que sea aprobado en la Asamblea Mundial de la Salud, en Ginebra, en mayo. Según Marilyn Allen, que trabajó en el comité de la OMS que incorporó la medicina tradicional a la ICD, más de 400 códigos corresponderán a la medicina tradicional y cada uno tiene una definición específica. Los códigos describen la afección de un paciente según la definición de la medicina tradicional, de forma que no habrá códigos directos de hierbas, según Allen, directora de marketing y relaciones públicas del Consejo Americano de Acupuntura, organización que vende seguros de mala praxis por acupuntura.

La OMS sostiene que la ICD podría modificarse «según las pruebas científicas y las necesidades del campo». Algunos grupos medioambientales instan a los encargados de la toma de decisiones que revisen y especifiquen con más claridad qué animales salvajes podrían o deberían usarse, algo que este compendio de diagnósticos médicos no acostumbra a hacer.

«No es una coincidencia que las especies más buscadas en el sector de la medicina tradicional china sean las más amenazadas», afirma Chris Shepherd, director ejecutivo de Monitor, una organización con sede en la Columbia Británica que combate el tráfico de fauna salvaje. «Hay una serie de especies que ya están amenazadas o en peligro crítico de extinción por el mercado de la medicina tradicional. Cualquier aumento en ese sector o de la demanda de dichas especies sería devastador», dice refiriéndose a pangolines, grandes felinos, rinocerontes y otros animales amenazados.

El cambio de la Clasificación Internacional de Enfermedades no es solo cuestión de papeleo. La ICD es el documento básico para todas las tendencias y estadísticas mundiales de salud. Aporta estándares internacionales para informar de enfermedades y problemas de salud, y se usa para tomar decisiones sobre el rembolso de seguros médicos.

En su actual forma de borrador, el documento de la OMS explica que la 11ª versión del influyente compendio incluirá códigos de «las enfermedades y patrones procedentes de la antigua medicina china y que se usan de forma habitual en China, Japón, Corea y otras partes del mundo. Esta lista representa un conjunto de afecciones de medicina tradicional armonizadas a partir de las clasificaciones chinas, japonesas y coreanas».

Como apenas hay datos estandarizados de medicinas tradicionales, la OMS mantiene que sería positivo contar con datos comparables a nivel internacional sobre dichos diagnósticos, lo que aportaría un fundamento para futuras investigaciones y evaluaciones de su eficacia. La OMS contó a National Geographic que la creación de categorías de diagnóstico para notificar esta información de forma estandarizada y comparable a nivel internacional reconoce la existencia de una afección y el hecho de que debería tenerse en cuenta y compararse.

«La inclusión en la ICD no supone una recomendación de la eficacia de un tratamiento; la inclusión reconoce la existencia de una enfermedad o síntoma o afección y el hecho de que debería medirse», escribió por email el portavoz de la OMS Gregory Hartl. «No significa que recomendemos ni aprobemos el uso de partes de animales como cuerno de rinoceronte: la OMS recomienda el cumplimiento del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), que protege a rinocerontes, tigres y otras especies», afirmó. Hartl afirma que la OMS reconoce la demanda creciente de una mejor integración de la medicina tradicional china en la asistencia sanitaria dominante y que esta inclusión en la ICD contribuirá a allanar el camino.

Pese a las prohibiciones legales existentes de especies en peligro de extinción, el mercado negro de productos animales ilegales se encuentra en auge y muchos animales cazados de manera furtiva se destinan a China, tanto para la medicina tradicional como para otros usos. Por ejemplo, los pangolines, considerados los mamíferos más traficados del mundo, están excluidos del comercio internacional según CITES. Sin embargo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que establece el estatus de conservación de las especies, estima que se han cazado de forma furtiva más de un millón en la última década. Estos animales escamosos se emplean en medicina tradicional en China y Vietnam, y también los cazan por su carne.

«Aunque la especie esté protegida por la legislación internacional y clasificada por CITES, eso no significa que su comercio esté regulado de forma adecuada; solo está sobre el papel», explica Shepherd.

Redundancias incorporadas

Shepherd, de Monitor, y su colega Jordin Janssen publicaron recientemente un artículo en Journal of Asia-Pacific Biodiversity, revista revisada por pares, que señalaba cómo las especies que no están reguladas oficialmente por CITES podrían verse amenazadas por el comercio internacional para varios propósitos. «Gran parte del comercio no está clasificado por CITES y, normalmente, suelen ser especies poco visibles, no tigres ni leones», explica Shepherd.

Diferentes investigaciones han determinado que la medicina tradicional china en particular es un impulsor de dicho comercio. Un ejemplo que Shepherd ha estudiado es el gecko tokay, una criatura que puede secarse y emplearse para combatir varias enfermedades. «El gecko tokay se captura en gran parte de su área de distribución en el Sudeste Asiático y se envía a China, donde se usan millones en la medicina tradicional china», cuenta. «Esta especie todavía no figura en CITES, pero debería. Muchas más especies de reptiles (serpientes y lagartos) se exportan a China para su uso en medicina tradicional china, sin embargo, se ha investigado poco este tema».

Los defensores de la medicina tradicional china responden diciendo que el crecimiento de las prácticas de la medicina tradicional no necesita dañar a especies vulnerables. Huang sostiene que nunca hay un solo tratamiento tradicional para una enfermedad cualquiera y los alumnos de medicina tradicional china aprenden cientos de fórmulas diferentes.

Huang señala que, hace más de dos décadas, cuando la Federación Mundial de Sociedades de Medicina China —la organización oficial que establece qué puede usarse en medicina tradicional china— retiró el cuerno de rinoceronte y el hueso de tigre de su lista de productos aprobados para su uso en pacientes, se disponía de sustitutos para tratar las enfermedades cuyos remedios eran cuerno de rinoceronte y hueso de tigre.

Las opciones alternativas de medicina tradicional china no suelen ser un sustituto directo, sino una fórmula de varios productos. Un ejemplo es el pangolín, que se prescribe para reducir la inflamación o mejorar la circulación. Steve Given, acupunturista de California, experto en medicina tradicional china y decano del Colegio Americano de Medicina Tradicional China que participó en algunas de las negociaciones de la OMS, sostiene que, dependiendo del diagnóstico, hay 125 alternativas disponibles. De hecho, según él, los practicantes pueden encontrar alternativas y necesitan usarlas para que estas especies no se extingan.

«Los practicantes tradicionales como yo mismo en Estados Unidos tienen carreras prósperas sin poner en peligro a ninguna especie», asegura Given. Y «muchas personas de Estados Unidos que usan medicina tradicional china suelen ser vegetarianas y no quieren usar animales». Explica que, en vez de usar cuerno de antílope —empleado tradicionalmente para frenar los temblores—, entre las sustancias vegetales alternativas se incluyen la Unicaria rhynchophylla o una hierba de la familia de las orquídeas denominada Gastrodia elata. Y Given afirma que el hueso de tigre —usado tradicionalmente para tratar dolor y fortalecer ligamentos y tendones— puede sustituirse por muchos productos vegetales. Para el dolor, puede usarse una planta de la familia de las lamiáceas denominada Salvia miltiorrhiza (o salvia roja) y para ayudar a fortalecer tendones y ligamentos se puede usar una familia distinta de la familia Viscaceae denominada Sāng jì sheng (también conocida como Taxillus chinensis Danser).

Los conservacionistas y los defensores de la medicina tradicional china también están de acuerdo en que la responsabilidad de proteger a la fauna salvaje se extiende a los propios consumidores. Según Thomas Lovejoy, profesor de la Universidad George Mason, investigador senior de la Fundación de las Naciones Unidas y uno de los principales defensores de los estudios sobre la biodiversidad, la gente debe informarse de qué curas utiliza y si su situación en la naturaleza es satisfactoria.

«Se trata de una preocupación real porque estamos en un mundo en el que se nos agotan los recursos ecológicos», explica. «Lo que podría haber parecido razonable hacer —por ejemplo, usar cualquier planta o animal para la medicina tradicional— hace unos 50 o 100 años podría ser irresponsable hoy en día».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com

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