Pese a su oscurecimiento, Betelgeuse no va a explotar como supernova

Tras semanas de oscurecimiento inexplicable, la estrella Betelgeuse de la constelación de Orión está recuperando su brillo.jueves, 27 de febrero de 2020

Los rumores sobre la muerte inminente de Betelgeuse se han exagerado sobremanera. Esta supergigante roja no parece correr un peligro inminente de explotar, aunque el reciente descenso de su brillo apuntaba a que podía estar en las últimas. Las observaciones más recientes revelan que la estrella está recuperando su antiguo brillo.

«No cabe duda de que Betelgeuse ha dejado de oscurecerse y ha empezado a iluminarse poco a poco. Seguimos necesitando observaciones de todo tipo para entender la naturaleza de este episodio de oscurecimiento sin precedentes y lo que hará esta estrella sorprendente más adelante», informó un equipo el 22 de febrero en Astronomer’s Telegram.

Con el aumento de brillo de Betelgeuse, los astrónomos esperan averiguar qué provocó un oscurecimiento tan precipitado a finales de 2019 mientras afrontan la decepción de no haber podido presenciar una supernova tan cercana.

«Me encantaría decir que va a explotar como supernova. No tenemos mucha información sobre lo que ocurre justo antes, la noche antes, la semana antes o un mes antes de una supernova», afirma Andrea Dupree, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian.

El oscurecimiento de la gigante

Betelgeuse, que normalmente es un punto rojo brillante en la constelación de Orión, es una de las estrellas más reconocibles del firmamento. Es una supergigante roja joven, hinchada y abultada a unos 700 años luz, tan grande que podría tragarse a Júpiter si sustituyera a nuestro Sol. La gigante emite pulsos regulares y su superficie es un mosaico fundido de células convectivas enormes que se mueven, crecen y decrecen, como si fuera una versión mucho más grande de los embolsamientos de plasma que cubren la superficie del Sol.

«¡Son enormes! Celdas gigantescas, como la distancia entre nosotros y Marte. La superficie resulta sorprendente», cuenta Dupree.

Conforme pulsa y dichas células convectivas crecen y decrecen, el brillo de Betelgeuse fluctúa. La estrella, cuyo nombre deriva del árabe, se clasifica como estrella variable, es decir, que se oscurece y se ilumina en consonancia con varios ciclos intrínsecos.

El pasado otoño, Betelgeuse empezó a oscurecerse más de lo normal y, en lugar de recuperar su brillo, siguió oscureciéndose cada vez más. Para finales de 2019, la estrella se había oscurecido hasta menos de un 40 por ciento de su brillo original. Ya no era la décima estrella más brillante del firmamento. Ni siquiera figuraba entre las 20 más brillantes. Betelgeuse registró su brillo mínimo desde que los astrónomos empezaron a rastrearla.

«Es divertido observar la evolución estelar en tiempo real. Hace cosas que nunca hemos visto antes en esta estrella y no está claro que las hayamos visto en ninguna otra estrella», afirma Dupree.

El motivo del oscurecimiento de Betelgeuse es incierto. Algunos astrónomos especulan que los ciclos estelares normales podrían haber coincidido y producido un oscurecimiento mayor del habitual en la estrella. Otros suponían que Betelgeuse podría estar expulsando una cantidad enorme de polvo que oscurecía la propia estrella. Y algunos esperaban que el oscurecimiento de la estrella presagiara su muerte inminente, ya que se cree que las estrellas masivas emiten grandes nubes de polvo al espacio justo antes de colapsar y explotar.

En el caso de estrellas gigantes como Betelgeuse, estas supernovas son inevitables; la incógnita no es si la estrella explotaría, sino cuándo lo haría. Cuando Betelgeuse explote, el cataclismo será lo bastante resplandeciente como para brillar hasta en los cielos diurnos de la Tierra.

La iluminación de Betelgeuse

Muchos astrónomos esperaban que la estrella explotara, aunque una supernova inminente fuera la explicación menos probable de su comportamiento.

«Me encantaría verla explotar. Sería fantástico», contó Ed Guinan, astrónomo de la Universidad de Villanova que estudia las estrellas variables y ha seguido Betelgeuse durante décadas, a National Geographic justo antes de que la estrella empezara a iluminarse.

Pero cuando Guinan trazó las fluctuaciones periódicas del brillo de Betelgeuse, empezó a sospechar que la estrella no estaba a solo una parada del más allá cósmico. Los puntos mínimos de al menos dos de los ciclos periódicos de la estrella estaban superponiéndose, una coincidencia que podría explicar el oscurecimiento drástico de Betelgeuse.

Guinan analizó los tiempos de los ciclos estelares y se dio cuenta de que si el comportamiento de la estrella coincidía con una fluctuación de 425 días particularmente pronunciada, Betelgeuse empezaría a iluminarse de nuevo en torno a finales de febrero. Y eso hizo, tras haberse acercado a su brillo mínimo registrado durante casi una semana.

«Registramos el mínimo el 20 de febrero, más o menos algunos días», afirma Guinan. «Claro que estoy contento de no haberme equivocado, y quién no, pero en el fondo esperaba que la estrella se oscureciera hasta explotar como supernova. Me habría encantado verlo».

Un misterio estelar

Aunque la predicción de Guinan era correcta, el misterio del reciente oscurecimiento de Betelgeuse no se ha resuelto del todo. Conforme la estrella se oscurecía, varios de los ojos astronómicos más agudos giraron para observarla más de cerca, entre ellos el telescopio espacial Hubble y el Telescopio Muy Grande (VLT, por sus siglas en inglés) de Chile. Cuando los astrónomos apuntaron el VLT a Betelgeuse, observaron una estrella con un aspecto bastante diferente al de hacía un año.

En enero de 2019, antes del periodo de oscurecimiento, Betelgeuse tenía un aspecto casi esférico y un brillo constante. Las imágenes de diciembre de 2019 revelan una estrella más ovalada con una vasta área sombría en el hemisferio sur.

«Un cambio tan drástico localizado en el disco estelar es rarísimo», afirma Miguel Montargès, de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, que estudió Betelgeuse con el VLT.

Los astrónomos no están seguros de si el polvo bloquea parte de la luz de la estrella en dichas imágenes o si la propia estrella ha cambiado de forma y se ha oscurecido. Al estudiarla en las longitudes de ondas infrarrojas térmicas (en las que Betelgeuse brilla con más intensidad), la estrella no parecía mostrar un enfriamiento drástico, como se esperaría si estuviera floreciendo en su superficie una célula convectiva grande y oscura.

«La formación de polvo es una explicación que parece razonable, si tenemos en cuenta que el cambio de brillo se limita a las longitudes de onda cortas» que no penetran tan bien el polvo, explica Pierre Kervella del Observatorio de París, que observó la estrella en infrarrojo con el VLT.

El misterio no se ha resuelto, pero Guinan y sus colegas se sienten afortunados por que Betelgeuse haya vuelto a iluminarse mientras aún pueden verla. La gigante roja pronto se deslizará sobre el firmamento tan cerca del Sol que se ocultará durante el día hasta otoño.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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