El cohete Vulcan de United Launch Alliance despega en su primer vuelo desde Cabo Cañaveral

La NASA guarda la calma tras detectar fallos en el histórico módulo que llegará a la Luna

Un robot cuadrado que habría sido el primer módulo de aterrizaje lunar estadounidense desde 1972 ha sufrido una anomalía, un comienzo poco propicio para una serie de aterrizajes de alto riesgo por parte de empresas privadas no probadas.

El cohete Vulcan de United Launch Alliance despega en su primer vuelo desde Cabo Cañaveral (Florida) el 8 de enero de 2024. El cohete envió con éxito un módulo de aterrizaje lunar al espacio, pero el módulo sufrió una avería en el motor poco después del lanzamiento.

Fotografía de Joe Skipper, Reuters, Redux
Por Joe Pappalardo
Publicado 9 ene 2024, 14:28 CET

Tras un exitoso lanzamiento a las 8:18 (hora peninsular española) desde Florida ayer por la mañana, un módulo de aterrizaje lunar construido y operado por la empresa espacial Astrobotic ha sufrido una avería en el motor y no ha podido colocar correctamente sus paneles solares hacia el sol. Los controladores corrigieron la orientación de la nave espacial, pero luego confirmaron que tenía una "pérdida crítica de propulsor", lo que ponía en peligro la misión de la nave a la Luna.

El módulo de alunizaje Peregrine, encargado por la NASA, tenía previsto posarse cerca del polo sur lunar el 23 de febrero. Si hubiera tenido éxito, habría sido la primera misión estadounidense que pisaba la Luna desde la llegada del Apolo 17 en diciembre de 1972, y el primer alunizaje realizado por una empresa privada.

Pero poco después de que la nave se separara de la etapa superior del cohete, los controladores descubrieron que no podían orientar la nave hacia el sol debido a "una anomalía" con sus propulsores que "amenaza la capacidad de la nave para alunizar suavemente".

Antes del lanzamiento, el módulo de aterrizaje lunar Peregrine de Astrobotic se prepara para ser encapsulado en el carenado de carga útil, o cono de ojiva, del cohete Vulcan de United Launch Alliance el 21 de noviembre de 2023.

Fotografía de United Launch Alliance, NASA

"Cada éxito y cada contratiempo son oportunidades para aprender y crecer", ha afirmado Joel Kearns, administrador asociado adjunto para la exploración en la NASA en un comunicado. "Utilizaremos esta lección para impulsar nuestros esfuerzos por avanzar en la ciencia, la exploración y el desarrollo comercial de la Luna".

Aunque un fracaso es una mala noticia para la NASA y la industria espacial comercial estadounidense, el lanzamiento de Peregrine marcó el inicio de varios viajes privados para sondear el polo sur lunar, el lugar previsto para misiones humanas en el marco del programa Artemis de la NASA. Otro módulo de alunizaje financiado por la NASA, construido por Intuitive Machines de Houston, tiene previsto despegar el mes que viene, y Astrobotic tiene programados más intentos este mismo año.

Antes del lanzamiento, Thomas Zurbuchen, ex administrador asociado de la NASA que dirigió el programa de la agencia para financiar naves lunares privadas, declaró a National Geographic: "Quiero decirles que vendí este programa con una probabilidad [de éxito de la misión] del 50%". El programa, denominado Servicios Comerciales de Carga Lunar (CLPS, por sus siglas en inglés), pretende aprovechar la industria privada para llevar carga a la Luna, de forma similar a como las empresas lanzan suministros a la Estación Espacial Internacional.

El viernes 5 de enero de 2024, el cohete Vulcan de United Launch Alliance que transporta el módulo de aterrizaje lunar Peregrine de Astrobotic se dirige a la plataforma de lanzamiento de la Estación Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida.

Fotografía de Ben Smegelsky, NASA

Además de varios instrumentos de la NASA, el módulo de aterrizaje Peregrine lleva a bordo carga de siete países. Entre ellos, un detector de radiación fabricado por la agencia espacial alemana, cinco vehículos en miniatura para la Agencia Espacial Mexicana y pequeñas porciones de restos humanos. La Nación Navajo se opuso al envío de los restos, entre los que se encuentran el creador de Star Trek Gene Roddenberry y el autor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, porque muchas comunidades indígenas consideran la Luna sagrada.

Ahora no se espera que la nave llegue a la Luna, pero hay otras misiones privadas esperando entre bastidores. "Mi estrategia era que CLPS sólo tendría problemas a la tercera misión fallida", afirma Zurbuchen.

En marzo de 2018, la NASA anunció el programa CLPS y comenzó a financiar empresas para diseñar y construir la próxima generación de naves espaciales lunares asequibles.

"Lo que esperaba cuando se nos ocurrió la idea era crear y desarrollar una serie de empresas que pudieran estar disponibles para Artemis", dice Zurbuchen, ahora director de ETH Zurich, una universidad pública de investigación en Suiza. "Recuerda que cuando llegas a la Luna y quieres permanecer allí mucho tiempo, la entrega de la carga es tan importante como en la estación espacial".

El cohete Vulcan de la ULA despega de la estación espacial de Cabo Cañaveral (Florida) el 8 de enero de 2024. Aunque el lanzamiento del cohete fue un éxito, ya que depositó el módulo de aterrizaje Peregrine en el espacio, este sufrió posteriormente una avería en el motor.

Fotografía de Joe Skipper, Reuters, Redux

El reto de ingeniería que supone un alunizaje es más complicado que el acoplamiento con la estación espacial, e históricamente, muchos de los vehículos que han intentado posarse en la Luna se han estrellado. No hay atmósfera que ayude a frenar la nave con paracaídas, la fuerza de la gravedad aumenta la velocidad en el descenso y gran parte de la superficie está sembrada de rocas. Incluso a la luz del sol, las sombras y el resplandor pueden confundir a las cámaras y sensores de aterrizaje.

En los últimos años, los intentos de alunizaje han sido tan fallidos como exitosos. Tres naves chinas y el módulo de aterrizaje indio Chandrayaan 3 llegaron sin problemas en la superficie lunar, pero otros módulos de alunizaje de Israel, India y Rusia, así como una nave espacial privada japonesa, se estrellaron.

Disponer de varios módulos de aterrizaje es fundamental para la idea de CLPS. En lugar de financiar una única nave construida de acuerdo con normas rígidas, el programa animó a varias empresas a crear sus propios módulos de alunizaje y a aceptar un mayor riesgo de fracaso. "Abrimos deliberadamente la mano", afirma Zurbuchen sobre la supervisión de la ingeniería por parte de la NASA.

(Relacionado: 8 mitos sobre el aterrizaje lunar)

Una nueva forma de explorar la Luna

Para Astrobotic, el programa CLPS ha sido una buena noticia. La empresa de Pittsburgh fue fundada en 2007 por Red Whittaker, profesor de Carnegie Mellon, con el único objetivo de ganar el premio Google Lunar X-Prize. Para reclamar la recompensa de 20 millones de dólares, una empresa privada tenía que aterrizar un rover en la Luna que pudiera viajar unos 487 metros y transmitir imágenes de alta definición a la Tierra.

En 2018, nadie lo había conseguido. Pero el nuevo programa de la NASA para financiar empresas de alunizaje llegó justo cuando el X-Prize estaba llegando a su fin. Astrobotic ganó su primer contrato CLPS en mayo de 2019, haciendo que décadas de trabajo volvieran a ser consideradas relevantes. "CLPS fue algo muy grande para nosotros", afirma John Thornton, CEO de Astrobotic, antes del primer lanzamiento de la compañía; "estábamos trabajando con vistas a un premio que no podía financiar la misión".

Otras dos empresas también ganaron los contratos iniciales de CLPS; una de ellas quebró, pero el módulo de aterrizaje Nova C de Intuitive Machines, con sede en Houston, está listo para su lanzamiento el mes que viene. Antes del CLPS, "aquí no se desarrollaba nada en cuanto a programas lunares, y ahora tenemos nuestra primera misión", declaró Steve Altemus, director general de Intuitive Machine, a National Geographic a finales del año pasado; "en el tiempo que se tarda en obtener un título universitario, hemos construido todo un programa lunar".

Con el primer intento de lanzamiento del CLPS, Estados Unidos se adentra en un proceso mundial de regreso a la Luna. En los próximos 10 años, las agencias espaciales y las empresas estadounidenses y de otros países planean decenas de misiones a la superficie lunar.

"Francamente, aún no está claro cómo va a funcionar", reconocía Zurbuchen antes del lanzamiento; "es un salto enorme, pero para el que estamos preparados, creo".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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