Dibujando entre leones, la exposición de una aventura artística en el corazón de Namibia

El arte del dibujo y la naturaleza africana más salvaje se unen en una exposición única que podrá disfrutarse hasta el 30 de junio en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.martes, 7 de mayo de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic

Uno de los parques naturales más grandes del mundo, el Parque Nacional de Etosha, en Namibia, protagoniza una aventura artística que se ha colado hasta la capital para mostrarnos la cotidianeidad de un escenario que nos adentra de lleno en la naturaleza africana más salvaje.

Sentado frente a las diferentes charcas que dan vida al parque, Francisco José Hernández dibuja entre leones los trazos de las  obras que conforman la exposición Dibujando entre leones, que puede disfrutarse hasta el 30 de junio en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Como biólogo y artista, las obras del autor buscan acercar al corazón de Madrid la maravillosa estampa que se produce en torno a ese pequeño oasis de naturaleza salvaje. “Cuando yo pinto un animal, quiero también contribuir a dar valor a su existencia y desearía influir de modo que nuestras decisiones se orienten hacia el respeto por la vida”, explica a National Geographic España.

Inspirado por artistas como Joaquín Sorolla, Robert Bateman o John Busby, Francisco José Hernández trabajó muchos años como biólogo, manteniendo el arte en un plano no profesional hasta que decidió finalmente dedicar su carrera al arte, sin olvidar ese fondo por la conservación de la naturaleza que da sentido a su obra.

“Quien contempla una obra artística, toma conciencia de la existencia de otros seres vivos”, explica, “y, por ende, del hecho de que estos necesitan mantener un espacio para vivir y unas necesidades que satisfacer, del mismo modo que nosotros los humanos. Y como humanos, tomamos decisiones y estas tienen una influencia sobre otros seres vivos”.

África, un lugar mágico

El escenario que ha escogido el artista para colarse sigilosamente en su exposición no es casualidad, sino que encierra la unión entre la pasión del autor como artista y como biólogo.

“En Etosha, al finalizar la temporada seca, las charcas son lugares permanentes de encuentro de toda la fauna con el agua”, explica. “Como dibujante, tener acceso visual a la ingente masa viva y explosiva de belleza y a todas las relaciones que tienen lugar en esos escenarios, tiene el precio de lo impagable”.

Al dibujar entre leones y rodeado del resto de seres vivos que habitan cerca de las charcas, el autor siente que “son permanentemente conscientes de nuestra presencia”, pero que cuando permaneces en su hábitat desde el respeto, “te dan un poco de su tiempo y su atención”.

Al posar por primera vez su silla en este lugar, este amante de la naturaleza sintió además que los seres vivos que allí se desarrollan “no han hecho absolutamente nada para merecer cómo, a menudo, los tratamos”.

Arte y naturaleza

Conectado a ese espacio con todos sus sentidos y comunicándose con otros seres vivos y con un paisaje que “tiene entidad propia”, Francisco José Hernández traslada la esencia de la naturaleza africana hasta aquellos que observan sus obras. “Para algunas personas, el verse transportadas resultará casi inevitable”.

El agua es uno de los elementos que guía y une su arte como parte sustancial de todo aquello que pinta y dibuja. Inspirado por su movimiento y su baile, la forma en que queda representada en su obra resulta mágica, interaccionando con su entorno y transmitiendo una imagen abstracta de la realidad.

La exposición, que abre sus puertas hasta el próximo 30 de junio, contará además con un taller interactivo en el que los presentes podrán disfrutar de todos los conocimientos y recursos del artista a la hora de dibujar la naturaleza. A través de la observación y el dibujo, el artista convertirá el lugar en un aula de artesanía de la naturaleza.

La narración de esta aventura artística única convierte esta exposición en el punto de encuentro perfecto para los amantes de la naturaleza y del dibujo. Allí,  el autor logrará “conectarnos con una parte de la realidad de la que normalmente permanecemos aislados y que sigue siendo parte de nosotros aunque llevemos unos pocos de miles de años desconectados de ella, la naturaleza”.

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