Historia

Así se apagó la vida en la Tierra tras el impacto del asteroide que aniquiló a los dinosaurios

Un nuevo estudio desvela el sorprendente minuto a minuto de lo que ocurrió tras el impacto de un meteorito sobre la superficie terrestre hace 66 millones de años.jueves, 12 de septiembre de 2019

Por Cristina Crespo Garay - National Geographic
Los investigadores han construido una asombrosa línea del tiempo del caos que produjo el impacto de Chicxulub, que cambió para siempre la historia de la Tierra al devastar la vida vegetal y animal.

A medida que el equipo de investigación levantaba el fino núcleo de piedra caliza del fondo del océano, los restos de los organismos que murieron hace decenas de millones de años salían a la luz. Sin embargo, de pronto, las capas del fondo se oscurecieron como preludio de lo que estaban a punto de descubrir.

“No se parecía en nada a las cosas anteriores”, recuerda Sean Gulick, científico jefe de la expedición, en declaraciones a National Geographic. Ese pequeño cambio de color es el recuerdo de la extinción del 75 por ciento de las especies de plantas y animales del planeta. Es la huella de la extinción de los dinosaurios no aviares. La causa se remonta a hace unos 66 millones de años, cuando un asteroide se estrelló contra el mar cerca de la península de Yucatán, en México.

Gracias a este nuevo estudio, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, el equipo de investigadores ha logrado crear una línea de tiempo que narra lo que ocurrió aquel fatídico día. Un estudio geoquímico e imágenes de rayos X han revelado diversos detalles sorprendentes, como la gran acumulación de material que se formó tras la colisión.

¿Puede volver a impactar un asteroide sobre la Tierra?

Aunque es poco probable otro impacto de un asteroide de esta magnitud, es algo inevitable en la evolución de nuestro planeta, según revela Jay Melosh, de la Universidad de Purdue, a National Geographic. “Estudiar estos eventos nos ayuda a comprender con mayor fuerza la vulnerabilidad de la vida en la Tierra”, dice. "No se trata de si habrá grandes impactos", dice, "es solo una cuestión de cuándo".

Aquel impacto excavó kilómetros en el fondo del océano, creando vapor de rocas y agua en un instante. El llamado impacto de Chicxulub ha sido estudiado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, e incluso un lugar concreto en Dakota del Norta refleja el caos que provocaron las olas sísmicas tras el impacto. Sin embargo, los detalles de lo que ocurrió entonces han sido siempre un misterio debido a las densas capas de sedimentos que habían enterrado el cráter durante milenios.

Perforando el caos geológico

La estructura de este cráter comenzó a ser uno de los focos de los científicos en 1996, cuando Joanna Morgan codirigió la perforación, pero no fue hasta el año 2005 cuando el trabajo de exploración confirmó realmente que en aquel terreno se hallaba un anillo de pico, es decir, un círculo de montañas enterradas que se forma en el interior del cráter del impacto.

2016 fue finalmente la fecha en la que el cráter Chicxulub fue perforado para obtener el equivalente a casi un kilómetro de las diferentes capas de roca que se encontraban bajo el impacto, incluyendo roca derretida y sedimentos marinos.

El estudio combina por primera vez el registro de ese material rocoso obtenido con diferentes modelos para crear una línea del tiempo de lo que ocurrió el día de la desaparición de los dinosaurios. Un minuto a minuto de hace más de 66 millones de años.

"Decir que estamos viendo algo que sucedió el día que ocurrió el impacto hace 66 millones de años, es un tipo de resolución que casi nunca vemos en geología", afirma a National Geographic Jennifer Anderson, una geóloga experimental que estudia los cráteres de impacto en la Universidad Estatal de Winona.

Formando montañas en un inmenso cráter

Cuando el asteroide impactó sobre la Tierra, bastó un instante para crear un cráter de kilómetros en el fondo del océano.  Este impacto provocó una onda de choque dentro del propio cráter, lo que provocó la formación de un pico por la elevación de roca líquida que finalmente colapsó hacia fuera, formando el anillo.

Unos minutos más tarde, una marea de escombros quedó apilada sobre el anillo del pico, formando una capa de 40 metros de altura. Justo cuando el océano volvía a precipitarse sobre la enorme brecha de roca fundida, se crearon en su interior enormes bolsas de vapor que arrojaron aún más fragmentos de roca.

Al cabo de una hora, el cráter estaría cubierto por una agitada sopa oceánica de rocas, salpicada continuamente por el colapso de una empinada pared del cráter. El movimiento del agua generaba aún más acumulación de material que, cuando se asentaron, formaron más de 130 metros de altura de nuevo material en un solo día.

Gigatoneladas de azufre en el aire

Estudios anteriores habían cifrado el azufre que había sido liberado en el impacto en 325 gigatoneladas. Sin embargo, el análisis de este material donde, al contrario que en la roca lateral, no se ha encontrado casi azufre, hace pensar a los expertos que el azufre liberado podría haber sido aún mayor.

Toma forma la teoría de que este azufre formó una neblina de ácido sulfúrico que borró durante años la luz solar del planeta Tierra, o bien podría haber creado lluvia ácida, que adificó los océanos. Los efectos de esta liberación de azufre devastaron de igual forma todo tipo de vida en el planeta.

Un tsunami que arrasa un planeta incendiado

El asteroide viajaba a una velocidad de 45.000 millas por hora cuando impactó con el planeta, lo que ocasionó probablemente un destello de energía tal que incendió el terreno en un radio de casi 1.500 kilómetros a la redonda.

Según indica Anderson, México se incendió de inmediato, así como otros muchos puntos del globo debido a que el impacto también arrojó metralla incendiada en todas direcciones, provocando incendios forestales que dejaron carbón en numerosos puntos del sedimento.

Otra prueba que apunta a esta teoría es que los investigadores también encontraron biomarcadores de descomposición por hongos de la madera, por lo que esa materia provenía de un paisaje incendiado. Tras sus investigaciones, los expertos creen que, tras los incendios, un enorme tsunami arrasó el Golfo de México, e incluso quizá el mundo entero.

“Todavía hay muchas más preguntas por responder sobre cómo el impacto y sus consecuencias se extendieron por todo el mundo”, afirma en National Geographic Kirk Johnson, director del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, alabando el registro que aporta este trabajo. "En cierto modo, nos dice cosas que pensamos que sabíamos, pero lo dice con los datos que lo respaldan por primera vez".

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