El cambio de nombre de la montaña de la Esvástica no fue un proceso sencillo

Aunque no fuera un guiño al nazismo, este pico de Oregón no ha estado exento de controversia. Así es cómo (y por qué) se cambian los nombres de los lugares salvajes en Estados Unidos.

Por Joel Mathis
Publicado 22 may 2023, 10:58 CEST
Montaña de la Esvástica, Oregón (Estados Unidos)

La Montaña de la Esvástica ha escapado a la atención pública durante años gracias a su ubicación en lo más profundo del Bosque Nacional Umpqua de Oregón. El éxito de la campaña para cambiarle el nombre es sólo uno de los muchos esfuerzos por rebautizar las montañas, arroyos, colinas y valles más problemáticos de Estados Unidos.

Fotografía de Alamy

Durante mucho tiempo, nadie se fijó en la montaña Swastika [Esvástica en inglés] de Oregón, en la costa oeste de Estados Unidos.

Este pico de 1200 metros no suele llamar mucho la atención. Claro que tiene un nombre inusual e incluso alarmante, que parece hacer referencia a los peores horrores del siglo XX, la opresión y genocidio impulsado por el Partido Nazi de Alemania, que lo adoptó como símbolo.. Pero se encuentra en las profundidades del Bosque Nacional de Umpqua, un poco apartado de los caminos trillados.

"No era una montaña enorme y majestuosa que se viera a kilómetros de distancia", explica Kerry Tymchuk, director ejecutivo de la Sociedad Histórica de Oregón.

Así que permaneció en un relativo anonimato durante casi un siglo. Hasta que Joyce McClain lo descubrió. En abril, esta residente de Oregón convenció a la Junta de Nombres Geográficos de EE.UU. (USBGN, por sus siglas en inglés) para que cambiara el nombre del pico: ahora se llama Monte Halo, en honor a un líder tribal indígena del siglo XIX.

El paisaje estadounidense está plagado de topónimos racistas u ofensivos que no cambian por sí solos. Los mapas son documentos vivos. En Estados Unidos, todo lo que se necesita para cambiar el nombre de una montaña o un arroyo es alguien dispuesto y comprometido a ocuparse del asunto, junto con una buena sugerencia para sustituirlo.

(Relacionado: El nazi que se infiltró en National Geographic)

¿Cómo se cambia el nombre de una montaña?

Esto es lo que ocurrió en Oregón: el día de Año Nuevo de 2022, la Guardia Nacional tuvo que rescatar de la montaña Swastika a un par de excursionistas, y la noticia llegó a oídos de McClain.

"Y pensó, como mucha gente, ¿por qué hay una montaña que se llama Esvástica?", dice Tymchuk, que también es secretaria ejecutiva de la Junta de Nombres Geográficos de Oregón. McClain decidió hacer algo al respecto y lanzó una campaña para cambiar el nombre.

Montañas, arroyos, colinas y valles son bautizados o renombrados en Estados Unidos todo el tiempo. En su revisión trimestral del 1 de mayo, el USBGN tenía 45 propuestas pendientes.

Algunas son obvias: un terrateniente de Colorado quiere cambiar el nombre de "Poison Lake" (que, traducido, significa lago veneno) a "Golden Valley Lake" (lago del valle dorado). El proponente "informa de que no es venenoso y no hay problemas de salud para el ganado y la fauna silvestre", informa el personal de USBGN. En California, los peticionarios quieren cambiar "Chinaman Lake" por "Chinese Miners Creek" (en inglés, chinaman es una forma despectiva para referirse a una persona de origen asiático). Y algunas eran simples peticiones para nombrar lugares que antes no tenían nombre.

Scott Zillmer, redactor jefe de mapas de National Geographic, lleva más de 20 años asistiendo y supervisando las reuniones de la junta. Afirma que la mayoría de las solicitudes se resuelven sin apenas atención ni controversia. "La mayoría de los casos son bastante sencillos".

Sin embargo, el caso de la Montaña de la Esvástica no era tan sencillo como podía parecer. Para muchos estadounidenses, la palabra "esvástica" les hace pensar en Adolf Hitler, el Partido Nazi y el Holocausto. Pero el nombre de la montaña aparecía en los mapas federales desde 1930, antes de que Hitler tomara el poder. El origen local de ese nombre era algo turbio (parece estar asociado a la marca de ganado de un ranchero cercano de la época), pero un informe del personal del USBGN señalaba que la esvástica había sido utilizada durante mucho tiempo como "símbolo sagrado histórico" por varias religiones y culturas.

Una petición para cambiar el nombre (que firmaron más de 500 personas) reconocía esa historia. Pero la esvástica "ahora representa otra cosa; algo que no vamos a tolerar", reza la petición. "El nombre de esta montaña debe pasar a los libros de historia".

Esto suscitó una objeción de la Hindu American Foundation.

"La palabra esvástica (traducida literalmente como 'buena existencia' en sánscrito) ha sido un símbolo sagrado para hindúes, budistas, jainistas y zoroastrianos durante más de 4000 años", escribió el grupo en una carta a la Junta de Nombres Geográficos de Oregón.

Equilibrar esos intereses era complicado. En su acta oficial, la Junta de Nombres Geográficos de Oregón afirmó que su propio voto a favor del cambio a monte Halo "apoyaba un nombre que honrara más estrechamente la historia de la zona, y en ningún caso era un signo de desaprobación del hinduismo". La montaña fue rebautizada en honor al jefe Halito de la tribu yoncalla kalapuya.

(Relacionado: ¿Qué es un genocidio y cómo se demuestra?)

¿Quién puede cambiar el nombre de un lugar?

En su mayor parte, la Junta de Nombres Geográficos de EE.UU. (formada por funcionarios de diversos organismos federales) es "reactiva más que proactiva", dice Zillmer, porque los burócratas nacionales "no quieren decir a la población local lo que deben o no deben ser sus nombres".

Eso significa que el proceso suele empezar en las bases. En Oregón, Joyce McClain puso en marcha la petición. Después, los activistas locales tienen que idear un nombre alternativo, a ser posible basado en las tradiciones locales: "Mount Halo" fue propuesto por un antropólogo de la Universidad Estatal de Oregón. También deben conseguir el apoyo de los líderes de las comunidades locales y de las juntas estatales de nombres geográficos.

Cuando una propuesta llega a la junta federal, "es porque alguien ha trabajado mucho", afirma Zillmer.

Sin embargo, muy de vez en cuando, el proceso de cambio de nombre empieza desde arriba. En noviembre de 2021, la Secretaria de Interior de EE.UU., Deb Haaland, declaró que "squaw" (indio) era un término despectivo y ordenó cambiar el nombre de más de 650 localidades de todo el país.

"Las tierras y aguas de nuestra nación deben ser lugares para celebrar la vida al aire libre y nuestro patrimonio cultural común, no para perpetuar el legado de la opresión", declaró en un comunicado de prensa.

Probablemente no sea una coincidencia que los cambios de nombre propuestos comenzaran a aumentar tras las protestas de Black Lives Matter de 2020: de 43 en 2019 a 104 en 2021.

A medida que el país evoluciona y lucha con su historia, seguramente habrá más solicitudes de cambio de nombre.

"Los nombres de los lugares despiertan muchas emociones en la gente", afirma Zillmer. Si llega el momento de cambiar el nombre de un lugar conocido por algo nuevo, suele ser motivo de controversia.

La mayoría de la gente "mira los mapas y ve todos los nombres como algo permanente", dice. "Para la mayoría, el nombre de una ciudad, de un río o de una montaña es permanente. Pero no hay razón para que sean permanentes. Son como las leyes de nuestro país: podemos cambiarlas según nos convenga".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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