Cómo prepararnos para el aumento de las olas de calor

Desde deshumidificadores hasta agua electrolítica, esto es lo que necesita saber para protegerse del calor mortal.

Por Christina Nunez
fotografías de Louise Delmotte
Publicado 7 jul 2023, 12:08 CEST
Una mujer se seca el sudor de la cara en su casa de Hong Kong durante ...

Una mujer se seca el sudor de la cara en su casa de Hong Kong durante una ola de calor que está batiendo récords. El calor es una forma peligrosa de clima extremo, pero hay formas de mantener la casa y el cuerpo frescos.

Fotografía de Louise Delmotte, For The Washington Post, Getty Images

España se encuentra inmersa estos días en su segunda gran ola de calor del verano, con temperaturas que amenazan con alcanzar los 45 grados. Y no está sola. Como en tantos otros lugares del mundo, el calor está aumentando en frecuencia e intensidad debido al cambio climático.

En Estados Unidos encontramos sobrados ejemplos del fenómeno: aunque los veranos en Phoenix, Arizona, siempre han sido abrasadores, no fue hasta 2021 cuando la ciudad creó la Oficina de Respuesta y Mitigación del Calor. A finales del mes pasado, el mercurio en Phoenix estuvo a punto de alcanzar los 43 grados Celsius, con un clima aún más caluroso en camino.

"Hemos visto un aumento realmente significativo en las muertes asociadas al calor", afirma David Hondula, director de la nueva oficina.

En EE.UU., las olas de calor se han hecho más largas, calurosas y frecuentes en las últimas décadas. Por tanto, el riesgo de muertes y enfermedades relacionadas con el calor también podría aumentar. En España, en 2022 hubo también un aumento considerable de las muertes por calor.

Pero el aumento de las muertes en Phoenix, según Hondula, está relacionado con desigualdades socioeconómicas como el acceso a una vivienda o un coche con aire acondicionado. Señaló como factor clave el aumento del número de personas sin techo.

En España, el Instituto Nacional de Estadística apuntaba a enfermedades previas como causa principal del aumento los fallecimientos tras un golpe de calor. "Los mayores incrementos se dieron en patologías crónicas previas consideradas de riesgo ante situaciones de altas temperaturas. Entre estas causas destacaron las enfermedades hipertensivas (que aumentaron un 36,9%), la diabetes (un 31,2%) y el trastorno senil y presenil (un 19,8% más)".

Aunque las olas de calor pueden empeorar, las crisis de salud pública son prevenibles. Por eso muchas ciudades y estados de Estados Unidos están desarrollando sistemas de alerta temprana, más educación pública y recursos comunitarios como centros de refrigeración donde la gente puede escapar de las temperaturas agobiantes.

Para las personas, los consejos de seguridad frente al calor pueden resultar familiares y casi universales: limitar la actividad al aire libre, especialmente en las horas de máxima temperatura del mediodía; mantenerse hidratado; y refrescarse en un lugar público como una biblioteca o un refugio para protegerse del calor si no se dispone de aire acondicionado en casa. 

En España, los consejos del Gobierno frente a las olas de calor no distan mucho de esos parámetros, salvo una menor importancia en buscar sitios con aire acondicionado, más extendido en el país que en muchos lugares del mundo.

Estos consejos "suenan como una especie de mirada penetrante a lo obvio, pero aun así tenemos que señalarlos, porque seguimos viendo morir a gente durante estos episodios de calor extremo", afirma Jeremy Hess, científico de salud ambiental de la Universidad de Washington (Estados Unidos).

A largo plazo, medidas como la plantación de árboles para dar sombra y la instalación de tejados fríos reflectantes en determinados lugares pueden ayudar a aumentar la resistencia frente al calor en hogares y comunidades. Para el aquí y ahora, he aquí cómo mantenerse fresco.

Sumergir los pies en agua fría puede ayudar a bajar la temperatura corporal.

Fotografía de Yves Herman, Reuters, Redux

¿Por qué es peligroso el calor?

Hess publicó recientemente un informe que destaca cómo las reacciones graves y directas, como la insolación, son solo un peligro para la salud derivado del calor. El calor puede exacerbar afecciones crónicas como las enfermedades cardíacas, que representaron una cuarta parte de las muertes relacionadas con el calor en los Estados Unidos entre 1999 y 2018.

"En algunos estudios, el número de personas que tienen exacerbaciones de enfermedades crónicas relacionadas con el calor en realidad superan los casos de enfermedad aguda por calor", dijo Hess. Los accidentes por ahogamiento también aumentan durante las olas de calor, ya que la gente se dirige a piscinas y masas de agua para refrescarse.

Otros grupos vulnerables son los trabajadores al aire libre, las mujeres embarazadas, los ancianos, los niños y bebés, las personas sin hogar y los consumidores de drogas y alcohol. Aproximadamente la mitad de las muertes por calor en Phoenix, según Hondula, están asociadas al consumo de sustancias.

La alta humedad unida a las altas temperaturas supone un peligro mayor, ya que el aire húmedo dificulta la evaporación del sudor y el enfriamiento del cuerpo.

Controla las previsiones meteorológicas, incluido el índice de calor de tu región, para saber cuándo se avecina un tiempo intenso y poder planificar en consecuencia.

Si puedes, limita el tiempo que pasas al aire libre y evita las actividades extenuantes durante las horas más calurosas del día. ¿Esos índices de calor? La mayoría de los servicios meteorológicos oficiales toman estas referencias en zonas sombreadas. Bajo la luz directa del sol, el valor puede aumentar hasta siete grados centígrados.

Evita el azúcar, la cafeína y el alcohol en las bebidas, ya que te harán perder líquidos. Bebe mucha agua, y no esperes a tener sed para hacerlo. Hess dice que las bebidas con electrolitos pueden ser útiles para rehidratarse, especialmente durante una actividad sostenida, pero no es necesario buscar una marca determinada: el agua ligeramente salada es buena.

En cualquier caso, bebe el agua que tengas y lleva mucha contigo si vas a salir a la naturaleza. 

Lleva ropa ligera y de colores claros. Cuando estés al aire libre, busca la sombra siempre que sea posible, ponte protector solar y lleva un sombrero o una sombrilla.

Una imagen térmica muestra dónde se concentra el calor en una casa. Mantén las persianas bajadas y limita el uso de grandes electrodomésticos, como el horno, para mantener la casa fresca.

Fotografía de Tyrone Turner, Nat Geo Image Collection

Cómo proteger tu hogar

Mantén las persianas bajadas y utiliza reflectores en las ventanas. Evita utilizar aparatos que emitan calor, como hornos y estufas. Siempre que sea posible, utiliza burletes y aislamiento para mantener el aire frío dentro y el aire caliente fuera.

Un estudio de 2019 de la Universidad de Sídney (Australia) confirmó que usar un ventilador eléctrico es beneficioso cuando hace calor y hay humedad, pero puede ser perjudicial cuando hace mucho calor y está muy seco.

El equipo de Hondula utilizó esta investigación y otras relacionadas de Ollie Jay, de la universidad, como base para una infografía con los pros y los contras de diferentes formas baratas o gratuitas de refrescarse.

Sumergir los pies en agua fría, las toallas heladas y la ropa mojada pueden ser estrategias eficaces. Otras ideas sólo funcionan en determinadas condiciones. Los climatizadores evaporativos son más baratos que el aire acondicionado, pero no sirven de nada cuando hay mucha humedad.

Los deshumidificadores pueden contribuir al confort, pero no esperes que bajen la temperatura ambiente.

"Es importante reconocer que el calor es un riesgo realmente peligroso cuando las personas no están protegidas de él", afirma Hess.

Cuando aparece el agotamiento por calor, los síntomas son náuseas, dolor de cabeza y fatiga. En ese momento, los expertos recomiendan refrescarse rápidamente para evitar un golpe de calor. Los dos principales signos de insolación, según Hess, son una temperatura corporal elevada y confusión o delirio. Si observas estos síntomas, busca atención médica inmediata.

Busca un centro de refrigeración si tu casa se calienta demasiado. El aire acondicionado es obviamente eficaz para refrescar, pero no todo el mundo lo tiene, y para algunas personas que sí lo tienen, su funcionamiento puede resultar prohibitivamente caro.

"El aire acondicionado tiene sus inconvenientes. Su instalación es cara y su funcionamiento requiere más electricidad que otras medidas", afirma Hess. "En salud pública, somos reacios a hacer hincapié en el aire acondicionado como estrategia principal".

Lugares como bibliotecas, centros comerciales o comunitarios pueden proporcionar alivio. En países como Estados Unidos existen centros públicos de refrigeración y estaciones de hidratación y en ciudades como Phoenix las formas de llegar a ellos forman parte del esfuerzo por mantener a salvo a la gente.

"Una vez estuvimos hablando con una pareja que vive en su vehículo en un aparcamiento, y no se dieron cuenta de que el edificio justo al lado de donde están estacionados estaba abierto para entrar y refrescarse durante un par de horas", dice Hondula.

Hess señala que las tardes pueden ser un momento vulnerable para los ancianos porque el calor se acumula a lo largo del día, sobre todo en las ciudades, y la gente puede dejar de estar pendiente de ellos a última hora de la tarde, pensando que lo peor del calor ya ha pasado.

Hondula avisa: "No se tarda mucho en pasar de estar en una bien a no estarlo. Nunca caeremos en un exceso de control durante los días de más calor".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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