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¿Podrán los secretos de la isla de Kárpatos atraer al turismo sostenible?

Esta isla paradisiaca, ignorada incluso por los viajeros griegos, equilibra el aumento del turismo con el mantenimiento de sus antiguas tradiciones.

fotografías de Ciril Jazbec
Publicado 16 mar 2022 13:53 CET
El sol se eleva sobre el pueblo de Olympos, que se extiende por las laderas este ...

El sol se eleva sobre el pueblo de Olympos, que se extiende por las laderas este y oeste de la montaña.

Fotografía de Ciril Jazbec, National Geographic

Enrollándose las mangas más allá de los codos y atándose un delantal de cuerpo entero a la cintura, Evangelia Agapiou se prepara para su próxima clase de cocina. Hoy está preparando makarounes, la pasta tradicional de Kárpatos, una isla griega situada en el mar Egeo a medio camino entre Creta y Rodas. Estas cáscaras rizadas de un centímetro de largo sólo llevan dos ingredientes: harina y agua. Pero hay mucho trabajo (y mucha historia) detrás de lo que las hace tan especiales.

Y eso es precisamente lo que Agapiou quiere mostrar a los visitantes de la isla. "Mucha gente cree que la pasta procede de la ocupación italiana, pero ya teníamos makarounes mucho antes de que llegaran los italianos", explica. Italia invadió Kárpathos por primera vez en 1912 y ocupó la isla durante casi cuatro décadas.

Ante un pequeño grupo de viajeros, Agapiou adereza sus lecciones de cocina con la historia de la isla, sus tradiciones y la profunda conexión de los lugareños con la tierra y el mar.

Las calas ocultas festonean la tranquila costa noreste de Kárpatos, la segunda isla más grande del archipiélago del Dodecaneso, que incluye las populares islas de Rodas y Patmos.

Mientras se exploran las estrechas callejuelas de Olympos, los visitantes encontrarán artesanía a la venta y cafés al aire libre para comer alimentos locales como los makarounes, una pasta hecha a mano.

A pesar de ser la segunda isla más grande del archipiélago del Dodecaneso (después de Rodas), en Kárpatos existe una aguda sensación de desconexión. El ferry desde Atenas tarda 28 horas, y aunque cuenta con un aeropuerto internacional, sólo hay vuelos directos desde unos pocos países, como Italia, Países Bajos y Bélgica.

Los karpatianos también han conseguido mantener un profundo sentido de autosuficiencia e independencia, especialmente en la parte norte de la isla, donde la mayoría de las familias siguen dedicándose a la agricultura y al pastoreo para sobrevivir. En muchos hogares, el queso y la mantequilla se elaboran con la leche de sus ovejas y cabras, y no es raro que las familias produzcan su propia miel, vino y aceite de oliva.

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Pero las cosas están cambiando en la isla. En los últimos años, Kárpatos ha experimentado un aumento constante de turistas que buscan una experiencia más alejada de las rutas habituales y, de este modo, evitar las grandes multitudes propias de las islas más populares. Esto ha supuesto un beneficio económico palpable para la isla, pero también otros problemas. La escasez de agua potable natural y la creciente necesidad de una instalación de reciclaje adecuada son sólo dos de los múltiples nuevos desafíos a los que ahora se enfrenta Kárpatos.

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Una iglesia aislada, situada en un acantilado cerca de Olympos, con vistas al mar Egeo.

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Jóvenes griegas vestidas con trajes tradicionales para la celebración de mayo de Santa Irene en el pueblo de Olympos, también conocido como Olymbos.

fotografías de Ciril Jazbec, National Geographic
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In Olympos, congregants celebrate the Feast of Transfiguration in August.
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Un antiguo camino en el acantilado desde el pueblo carpatiano de Avlona conduce a esta cueva en las ruinas de Vrykounda, una ciudad que estuvo habitada hasta el siglo VI. La pequeña capilla que hay en su interior está dedicada a San Juan Bautista.

fotografías de Ciril Jazbec, National Geographic

Comparada con lugares de gran afluencia turística como Mykonos y Santorini (islas que llevan mucho tiempo luchando con problemas como la gestión adecuada de los residuos y el agua potable) Kárpatos tiene una ventaja: su llegada tardía a la industria turística. Esto ha dado a los lugareños tiempo para examinar lo que ocurre en otras islas, lo que, según Agapiou, les ha ayudado a "evitar muchos problemas y no centrarse en el turismo de masas como si fuera la única solución".

Una marea creciente del turismo

Hasta hace poco, los únicos visitantes veraniegos de Kárpatos eran los hijos y nietos de lugareños que se habían trasladado al extranjero (sobre todo a Estados Unidos) entre los años 50 y 70, y que pasaban los meses de verano visitando a sus familiares.

En 2016, Agapiou fundó Ecotourism Karpathos, cuando se dio cuenta de que la isla, que sigue sin ser conocida por la mayoría de los griegos, empezaba a recibir más turistas durante los meses de verano. Se interesaban especialmente por las actividades al aire libre (surf, senderismo y observación de aves), así como por las tradiciones locales de Kárpatos, como la celebración anual de la Pascua, en la que los lugareños se visten con coloridos trajes tradicionales.

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Agapiou ofrece oportunidades que van desde excursiones de senderismo que incluyen una limpieza de la playa hasta estancias en alojamientos con energía solar.

"Mi visión es ayudar a la gente de Kárpatos (que no es una isla turística como Mykonos, Santorini, Creta o Rodas) a ver un lado diferente del turismo", explica. "He visto cómo, en 10 años, nuestra sociedad ha cambiado a causa del turismo de masas, cómo se han perdido nuestras tradiciones".

Una excursión a la montaña Profitis Ilias recompensa a los visitantes con vistas de la costa y acceso a una encantadora iglesia blanca en la cima.

Otro problema es el peligro muy real que corre Kárpatos de degradación medioambiental debido a la falta de recogida, transporte, tratamiento y eliminación adecuados de los residuos que se producen en la isla, especialmente durante los meses de verano, cuando la población de 4000 habitantes aumenta exponencialmente. En 2019, la isla recibió unos 190 000 visitantes.

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"Es un gran problema para nosotros, porque no tenemos capacidad de reciclaje", admite Andreas Tsagkaris, que trabaja como asesor turístico para el Ministerio de Kárpatos. "Es muy malo para los turistas y para los vecinos, porque da una mala reputación a la isla".

Sin embargo, recientemente se ha dado un impulso para reducir los vasos de plástico de un solo uso para llevar el café, las pajitas y las bolsas de la compra. A medida que crezca el turismo, dice Tsagkaris, "tendremos que hacer algo [más] al respecto".

Centrarse en el turismo lento

La isla cicládica de Paros, en el centro del mar Egeo, podría ser un modelo de éxito. Paros va camino de convertirse en la primera isla griega libre de plásticos de un solo uso, gracias al trabajo de organizaciones como Clean Blue Paros, una iniciativa de Common Seas, una empresa social con sede en el Reino Unido.

Un burro se detiene en el camino hacia la antigua ciudad carpatiana de Vrykounda.

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A lo largo del camino hacia Vrykounda se pueden encontrar reliquias de las antiguas civilizaciones de la isla.

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Muchas mujeres de Olympos siguen llevando los tradicionales vestidos negros y pañuelos en la cabeza.

fotografías de Ciril Jazbec, National Geographic

Una joven celebra la fiesta de Santa Irene en mayo con los tradicionales loukoumades con miel y sésamo.

Paros ha tenido una industria turística más fuerte durante más tiempo que Kárpatos, pero "el trabajo que hemos hecho puede reproducirse en todas las islas griegas, modificando algunas cosas debido al tamaño y todo tipo de parámetros", dice Zana Kontomanoli, directora del proyecto Clean Blue Paros.

Kontomanoli afirma que Kárpatos es capaz de atraer a un tipo diferente de turista: gente que se preocupa por el medio ambiente y que está dispuesta a pagar más. "Es más lento, en términos de crecimiento financiero, comparado con el turismo de masas, pero hay algo hermoso en crecer de forma más orgánica".

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Una de las formas en que la isla puede evitar el turismo de masas es ampliando la temporada turística con actividades que se realizan durante la temporada baja en Grecia. Esto incluye excursiones de observación de aves durante la migración del halcón de Eleonora, que hace una parada de varios meses en Kárpatos antes de continuar hacia Madagascar.

Un aspecto importante del trabajo de Agapiou es la participación del mayor número posible de habitantes de la zona, ya sea mediante demostraciones de elaboración de vinos tradicionales o excursiones nocturnas de pesca con los pescadores locales.

Una pareja toma un barco hasta el pueblo de Diafani, donde los cafés y bares se alinean en el paseo marítimo a lo largo de la pintoresca playa.

"En realidad es un negocio comunitario, porque todos los días en nuestras excursiones participan muchos lugareños", explica. "Y, por supuesto, siempre compartimos todos los beneficios. Esto es ecoturismo".

De este modo, Agapiou también espera que los lugareños empiecen a ver por qué el ecoturismo, en lugar del turismo de masas, es el camino a seguir para Kárpatos. "A veces la gente se confunde con esta definición", dice, mientras echa los makarounes a puñados en una olla de agua hirviendo con una buena dosis de sal marina recogida en la costa de la isla.

Para el paso final, servirá los makarounes cubiertos con un queso de cabra tradicional, desmenuzable y picante, elaborado por la madre de Agapiou; cebollas caramelizadas, cultivadas en los huertos de su familia; y cabra guisada, procedente del rebaño de su familia.

"En inglés [o en español], el prefijo de 'eco' se refiere más bien 'ecológico", dice Agapiou. "Ecos en griego significa el hogar, la tierra, la comunidad. Así que esto es ecoturismo: unir a la gente".

Los lugareños viajan en barco a Diafani, un encantador asentamiento costero en la parte norte de la isla griega de Kárpatos. Los lugareños intentan asegurarse de que pueden acoger a los turistas y, al mismo tiempo, preservar su modo de vida tradicional.

Las primeras horas de la mañana son ideales para subir al Profitis Ilias hasta la capilla de la cima.

Fahrinisa Campana es una reportera que cubre temas de género, migración, cambio climático y derechos humanos. Puedes encontrarla en Twitter.

Ciril Jazbec es un fotógrafo esloveno cuyo trabajo se centra a menudo en los efectos del cambio climático. Síguelo en Instagram.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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