¿Cualquiera puede visitar el Titanic? Cómo funciona esta lucrativa maquinaria turística submarina

Durante décadas, los turistas han pagado por echar un vistazo submarino a los restos del Titanic. Pero persisten las dudas éticas sobre el impacto que estos sumergibles han tenido en el deteriorado yacimiento.

Por Allie Yang
Publicado 21 jun 2023, 12:03 CEST
The Titanic has been breaking down for more than a century—major structures have collapsed as iron-eating ...
The Titanic has been breaking down for more than a century—major structures have collapsed as iron-eating bacteria break down the hull. Visitors to the ship are potentially accelerating this deterioration.
Fotografía de Emory Kristof, Nat Geo Image Collection

Se necesitan ocho horas y 250 000 dólares (228 000 euros) para llegar a lo que queda del R.M.S. Titanic a más de 360 millas náuticas de la costa de San Juan (Terranova).

El domingo 18 de junio, cinco personas se subieron al sumergible Titán para realizar ese viaje. La embarcación perdió contacto sólo una hora y 45 minutos después de comenzar la expedición de ocho días. La búsqueda continúa.

A pesar del peligro de viajar a unos 3800 metros bajo la superficie, se trataba de una oportunidad irresistible: muy pocas personas han podido ver lo que queda del Titanic con sus propios ojos.

Más de un siglo después del hundimiento del famoso buque, el interés por el Titanic sigue siendo insaciable. Aunque la mayoría satisface su curiosidad visitando los museos, exposiciones y colecciones permanentes de todo el mundo dedicados a los restos del naufragio, cualquiera que pueda pagar una entrada puede verlo por sí mismo.

A pesar de las preocupaciones éticas y el peligro de dañar aún más los restos del naufragio, las inmersiones en el Titanic existen desde hace más de 20 años. Esto es lo que hay que saber.

(Relacionado: 6 preguntas urgentes sobre el sumergible desaparecido del Titanic)

Las prisas por reclamar los restos del Titanic

No fue hasta 1985 cuando una expedición dirigida por el explorador de National Geographic estadounidense Robert Ballard y el oceanógrafo francés Jean-Louis Michel descubrió los restos del Titanic.

Poco después, Ballard testificó ante el Congreso de Estados Unidos, instándole a designar los restos del naufragio monumento marítimo. En julio de 1986, Ballard colocó una placa en el barco, pidiendo que no se alterara el lugar en memoria de las más de 1500 personas que murieron allí.

Pero no fue así. En lugar de ello, se intensificó el debate sobre a quién se le permitiría rescatar los artefactos del barco. En parte, se trataba de un esfuerzo por documentar y conservar los objetos, pero también de una carrera por obtener beneficios de la venta de artefactos y su exhibición pública.

La primera operación oficial de salvamento la llevaron a cabo Titanic Ventures Limited Partnership (TVLP) y el Institut Français de Recherche pour l'Exploitation de la Mer en 1987, cuando se recogieron y conservaron unos 1800 objetos. En 1992, un tribunal federal de Estados Unidos dictaminó que TVLP era el primer y exclusivo explotador del Titanic, aunque en las décadas siguientes la empresa presionó para conseguir más.

Ahora conocida como RMS Titanic Inc., la empresa ha realizado ocho expediciones al Titanic y ha subastado más de 5000 objetos extraídos del lugar, entre ellos joyas y un trozo de la gran escalera del barco.

Mientras se libraban en los tribunales batallas por los derechos de visita y salvamento, continuaban las expediciones al Titanic, dando lugar a un pequeño pero lucrativo mercado turístico.

Décadas de turismo en el Titanic

Investigadores, rescatadores e incluso cineastas como James Cameron, que dirigió la taquillera película Titanic en 1997, han realizado innumerables viajes al pecio. Y por un módico precio, los turistas también han podido ir.

En 1998, la empresa británica Deep Ocean Expeditions fue una de las primeras en vender entradas al público a 32 500 dólares cada una (casi 30 000 euros) para ver los restos del Titanic. En 2012, el jefe de la expedición, Rob McCallum, dijo que la empresa estaba organizando una última ronda de excursiones después de haber bajado al pecio 197 veces. Las últimas expediciones de 2012 duraron 12 días y llevaron a 20 pasajeros por 59 000 dólares por cabeza (unos 54 000 euros).

A partir de 2002, la empresa de viajes Bluefish, con sede en Los Ángeles (Estados Unidos), también organizó inmersiones en el Titanic, aunque sólo llevó a ocho personas en los cuatro años siguientes. En 2012, la empresa volvió a aceptar reservas, con billetes por 59 680 dólares (55 000 euros)

Blue Marble, con sede en Londres, vendió billetes por 105 129 dólares por persona en 2019 (96 000 euros), supuestamente el valor ajustado de un billete de primera clase en el momento del hundimiento. Blue Marble se asoció con OceanGate Expeditions (la misma empresa cuyo buque desapareció el domingo) para realizar las excursiones.

OceanGate realizó con éxito expediciones en 2021 y 2022 y tiene 18 inmersiones previstas hasta 2023.

Pero, ¿qué impacto tienen estas excursiones en el barco de 111 años de antigüedad?

El Titanic sufrió daños importantes al impactar con el lecho marino y, poco a poco, las bacterias que se alimentan de hierro están consumiendo lo que queda. Menos de una década después de que se encontraran los restos del naufragio, se estaba notando un rápido deterioro. En 2019, una inmersión confirmó que enormes partes del barco se estaban derrumbando.

En la actualidad, los alrededores del lugar están llenos de basura, como botellas de cerveza y refrescos, pesas, cadenas y redes de carga procedentes de las labores de salvamento. Los visitantes también han llenado la zona de placas y monumentos conmemorativos. En 2001, incluso una pareja contrajo matrimonio en un sumergible que descansaba en la proa del Titanic.

Aunque los sumergibles no pretendan tocar los restos del naufragio, pueden dañar aún más el barco. Al parecer, una expedición se estrelló contra el Titanic y omitió información sobre los daños que causó.

Se sigue intentando proteger el pecio. Al encontrarse en aguas internacionales, puede acogerse a las protecciones básicas de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO, que le fueron concedidas en 2012. En 2020, el Reino Unido y Estados Unidos acordaron trabajar juntos para conceder o denegar licencias a las personas que entren y se lleven artefactos del yacimiento.

más popular

    ver más

    Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

    más popular

      ver más
      loading

      Descubre Nat Geo

      • Animales
      • Medio ambiente
      • Historia
      • Ciencia
      • Viajes y aventuras
      • Fotografía
      • Espacio

      Sobre nosotros

      Suscripción

      • Revista NatGeo
      • Revista NatGeo Kids
      • Disney+

      Síguenos

      Copyright © 1996-2015 National Geographic Society. Copyright © 2015-2024 National Geographic Partners, LLC. All rights reserved