¿Qué podemos aprender de las 3000 mezquitas de Estambul?

Fe, arte e historia convergen en estos lugares de culto islámicos. Descubre todo lo que la arquitectura y el diseño de los templos sagrados de Estambul pueden revelarnos sobre su historia.

Por Allie Yang
La mezquita de Ortaköy, oficialmente Büyük Mecidiye Camii, se terminó de construir en 1854 en el ...

La mezquita de Ortaköy, oficialmente Büyük Mecidiye Camii, se terminó de construir en 1854 en el distrito de Beşiktaş, en el estrecho del Bósforo. La legendaria ciudad de Estambul está llena de mezquitas que cuentan historias que datan de los imperios romano, bizantino y otomano hasta nuestros días.

Fotografía de Alba Cambeiro

Las mezquitas de Estambul encierran historias de devoción, orgullo y arte. La ciudad más grande de Turquía cuenta con más de 3000 templos de este tipo, que van desde grandes edificios en extensos terrenos hasta modestos edificios de madera repartidos por las calles de la urbe.

Algunos de estos templos se construyeron originalmente como iglesias bizantinas, que datan del siglo IV d.C., y otros son de nueva construcción ya que se siguen erigiendo nuevas mezquitas con regularidad. Ya sean contemporáneas o antiguas, las mezquitas de Estambul son muy variadas: algunas tienen cúpulas altísimas y están llenas de azulejos y caligrafía, mientras que otras son elegantes, minimalistas y modernas.

Construida por el emperador bizantino Justiniano I en el siglo VI d.C., Santa Sofía sirvió originalmente como catedral cristiana ortodoxa de Estambul (conocida entonces como Constantinopla). Situado en el barrio de Sultanahmet, el emblemático edificio también ha servido como iglesia católica, mezquita y museo en sus casi 1485 años de vida.

Fotografía de Alba Cambeiro

Las mezquitas de Estambul nutren a sus comunidades, exhiben arte y artesanía, y muchas de ellas honran la larga tradición de acoger a los forasteros para que puedan ser testigos de las prácticas de los fieles del Islam. Este artículo se basa en una conversación con Ünver Rüstem, historiador del arte y la arquitectura islámicos que ha escrito mucho sobre las mezquitas de Estambul.

Mezquitas en la sede de los imperios

Entrar en las mezquitas puede transportar a los viajeros a épocas pasadas y contar historias del ascenso y caída de los imperios romano, bizantino y otomano.

Antes de que existiera la electricidad, muchas mezquitas estaban iluminadas por lámparas bajas con llamas de aceite que cubrían las salas con una luz dorada. La espaciosa sala de oración estaba cubierta con alfombras tejidas a mano de diversos colores, principalmente rojo. Independientemente del tamaño del espacio, los fieles rezaban hombro con hombro. Antes de la llegada del desodorante, el olor del incienso quemado endulzaba el aire. A diferencia de algunas sectas del cristianismo, el incienso nunca fue necesario para la liturgia.

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Hoy en día, las mezquitas se iluminan con bombillas eléctricas y suelen tener una alfombra azul hecha a máquina. Ya no se quema incienso. Sin embargo, las oraciones de los devotos que llenan estas salas siguen rituales largamente establecidos.

Los almuédanos (cantores que cumplen la centenaria tradición de llamar a los fieles a la oración) crean uno de los sonidos más omnipresentes de la ciudad. Antes de cada una de las cinco oraciones diarias, las voces de los almuédanos se escuchan superpuestas y entrelazadas.

Las formas circulares y modernas de la Mezquita Yeşilvadi representan el universo, el infinito y la unidad. Fue construida en 2004.

Fotografía de Alba Cambeiro
Izquierda: Arriba:

Cerca del Bazar de las Especias, en el distrito de Tahtakale, la mezquita de Rüstem Pasha fue diseñada por el famoso arquitecto otomano Mimar Sinan. La estructura destaca entre las mezquitas de Sinan y otras de la ciudad por lo extenso de su interior, decorado con azulejos de İznik.

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Terminada en 1755, la mezquita de Nuruosmaniye está situada al este del Gran Bazar, en el barrio de Çemberlitaş de Estambul. El complejo también contiene una madrasa (escuela), un imaret (comedor social), una tumba, una biblioteca y un sebil (quiosco para la distribución de agua).

fotografías de Alba Cambeiro

Hoy en día, las llamadas a la oración (ezan en turco, adhan en árabe) se emiten a través de altavoces montados en los minaretes, torres que pueden alcanzar cientos de metros de altura. En el pasado, sólo se oía lo que la voz del almuédano podía transportar por el viento. Los cantores subían a los balcones de los minaretes y se ponían las manos alrededor de la boca para transmitir mejor sus llamadas.

Famosa por estar a caballo entre Europa y Asia, Estambul acogió diferentes y poderosas culturas y religiones. El emperador romano Constantino refundó la ciudad en el año 330 d.C. y fue bautizada como Constantinopla en su honor y conocida como tal hasta 1930, cuando se rebautizó oficialmente como Estambul, el histórico nombre turco de la ciudad. Bizancio, el otro nombre por el que se conoce a la ciudad del Bósforo, es su nombre griego. Cuando el Imperio romano se dividió en el año 395, la ciudad se convirtió en la capital del Imperio Romano de Oriente (bizantino) y fue un centro de la cristiandad, hasta que el sultán otomano Mehmed II capturó la ciudad en 1453. Los turcos musulmanes del Imperio otomano procedieron a convertir las iglesias en mezquitas alrededor de la ciudad y a construir mezquitas propias.

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Las mezquitas solían llevar el nombre del mecenas que las financiaba, y la gran presencia de la estructura se convertía en una expresión física de  poder político o el estatus social del mecenas. Existían reglas no escritas sobre la magnitud de una mezquita; por ejemplo, sólo los miembros de la familia real otomana podían construir más de un minarete.

La Mezquita del Sultán de Eyüp es una de las más sagradas e importantes de toda Turquía, situada fuera de las antiguas murallas de la ciudad, cerca del Cuerno de Oro. Se dice que Abu Ayyub al-Ansari, abanderado y amigo íntimo del profeta Mahoma, fue enterrado allí.

Fotografía de Alba Cambeiro

A principios del siglo XVII, el sultán Ahmed I provocó cierto escándalo al romper otra regla, según la cual sólo los sultanes que tenían éxito en la guerra podían construir grandes mezquitas.

Propuso construir una nueva mezquita justo enfrente de la más famosa de la ciudad, la antigua catedral de Santa Sofía, sin una conquista que lo justificara. Sus consejeros se lo desaconsejaron, pero la construyó de todos modos. Hoy, la mezquita del Sultán Ahmed, o "Mezquita Azul", es uno de los edificios más emblemáticos del mundo, con sus asombrosos seis minaretes. Cuatro siglos después, sigue siendo el legado más notable de Ahmed.

Muestras de arte y artesanía

Además de congregar a los fieles, las mezquitas de Estambul exhiben obras de belleza y hazañas de ingeniería a personas de todo el mundo.

Las cúpulas de las mezquitas más grandes de Estambul podían simbolizar los cielos y el reino de Dios, pero al igual que los minaretes, su tamaño era también una forma de afirmar el poder. La cúpula principal de la mezquita de Solimán, construida a mediados del siglo XVI por el sultán Solimán el Magnífico, tiene 26 metros de diámetro y alcanza una altura de 54 metros, es, por tres metros, más alta que el Arco del Triunfo de París.

El arquitecto de la mezquita Solimán fue el famoso Mimar Sinan, que sirvió a otros dos sultanes después de Solimán. Responsable de docenas de mezquitas y otros edificios de Estambul, Sinan es una de las figuras más notables de la historia arquitectónica de la ciudad.

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Con las estrictas normas del pasado sobre la forma en que un mecenas podía construir sus mezquitas, la azulejería se convirtió en una forma de saltarse los códigos de decoro. Una mezquita pequeña y humilde, que no podía utilizar enormes cúpulas y minaretes, era capaz deslumbrar a los fieles con una artesanía intrincada. Uno de estos edificios es la mezquita de finales del siglo XVI del fabricante de gorros Takkeci İbrahim Agha, cuya mezquita, por lo demás modesta, está llena de magníficos azulejos multicolores traídos de Nicea.

El apodo de la Mezquita del Sultán Ahmed, "Mezquita Azul", proviene del tono azul que desprenden los miles de azulejos İznik con diseños geométricos y florales que decoran sus paredes. La estructura cuenta con cuatro medias cúpulas alrededor de su cúpula central principal, así como con cientos de paneles de vidrieras.

Fotografía de Alba Cambeiro
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La Mezquita Nueva, situada en el extremo sur del puente de Gálata, tiene 350 años. Safiye Sultan, la esposa del sultán Murad III, encargó el edificio a finales del siglo XVI. Sin embargo, el proyecto se abandonó y no se completó hasta la década de 1660, cuando Hadice Turhan, reina madre de Mehmed IV, se hizo cargo del lugar. El arquitecto original fue Davut Ağa, un aprendiz de Mimar Sinan.

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La mezquita Süleymaniye fue diseñada por Mimar Sinan en la década de 1550 para Süleyman el Magnífico. Su ubicación en la Tercera Colina de la ciudad ofrece una amplia vista de la ciudad alrededor del Cuerno de Oro. Durante 462 años, la mezquita fue la mayor mezquita de la ciudad, hasta que fue superada por la mezquita de Çamlıca en 2019.

fotografías de Alba Cambeiro

La ciudad de Nicea, a 136 kilómetros al sureste de Estambul, se hizo famosa en el siglo XVI por su industria azulejera. Los azulejos de cerámica vidriada que se fabricaban allí presentaban motivos botánicos como tulipanes, claveles y vides, algunos de los cuales estaban influenciados por la porcelana china atesorada a lo largo de la Ruta de la Seda.

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Pasajes del Corán adornan los edificios, tanto en el interior como en el exterior, en escritura caligráfica pintada y tallada. No era necesario leerlos para que tuvieran sentido; incluso los fieles que no podían descifrar el árabe habrían admirado estas inscripciones como bellas representaciones de la palabra sagrada de Dios.

Comunidad acogedora

Las mezquitas estaban destinadas a dejar en los visitantes un recuerdo de la grandeza del patrón, la magnificencia de la ciudad de Estambul y la gloria de la religión del Islam. Históricamente, los visitantes no musulmanes podían acceder a las principales mezquitas de la ciudad sin mucha dificultad; hoy en día, los turistas son recibidos libremente.

Las mezquitas solían ser el centro de complejos que contenían baños, escuelas, hospitales, bibliotecas y cocinas para alimentar a los pobres. Hoy en día, los baños y las fuentes de agua potable de algunas mezquitas siguen funcionando. Otras estructuras se han transformado para satisfacer necesidades modernas, como cafeterías y oficinas.

La Mezquita del Sultán Mihrimah es un edificio del siglo XVI situado en el barrio de Edirnekapı, cerca del punto más alto de la ciudad. A diferencia de las vidrieras de las iglesias cristianas, que suelen representar figuras e historias, las vidrieras islámicas utilizan diseños botánicos y geométricos.

Fotografía de Alba Cambeiro

Los mecenas que financiaban estos complejos a veces eran enterrados en un edificio de tumbas separado dentro del complejo. Los visitantes podían presentar sus respetos, y los inversores obtenían dividendos en el más allá.

Se podría suponer que estas mezquitas son silenciosas y reservadas, pero en realidad son espacios habitados y sus puertas rara vez se cierran. Tal vez te sorprenda oír los chillidos de los niños y ver a la gente haciéndose selfies, pero ese es exactamente el cometido de una mezquita: reunir a la gente en un hermoso espacio que honra a Dios.

Alba Cambeiro es una fotoperiodista afincada en Estambul. Puedes encontrarla en Instagram.

Ünver Rüstem es profesor adjunto de arte y arquitectura islámicos de la Sociedad de la Segunda Década en la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos). Es autor de Ottoman Baroque: The Architectural Refashioning of Eighteenth-Century Istanbul.

Allie Yang es editora de viajes de National Geographic. Habló con Ünver Rüstem para conocer la historia de Estambul como capital imperial y centro de arte y cultura islámicos. Puedes encontrarla en Twitter.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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