¿Por qué somos un imán de mosquitos y qué podemos hacer para evitarlo?

Nuevas investigaciones demuestran que estas sanguijuelas pueden distinguirte entre la multitud. He aquí los olores que les atraen, lo que los científicos recomiendan para mantenerlos alejados y cómo podría funcionar un futuro repelente personalizado.

Por Connie Chang
Publicado 19 jun 2023, 15:56 CEST, Actualizado 19 jul 2024, 13:51 CEST
Micrografía electrónica de barrido coloreada de un espécimen hembra de la especie de mosquito Anopheles gambiae

Micrografía electrónica de barrido coloreada de un espécimen hembra de la especie de mosquito Anopheles gambiae. Esta micrografía muestra el abdomen abultado del mosquito, hinchado tras una ingesta de sangre humana. La hembra se distingue del macho de la especie por la relativa escasez de cerdas en sus antenas. La probóscide está formada por los instrumentos de perforación y succión, llamados estiletes, que se ven como un delgado tubo rojo bajo el ojo compuesto, que es de color verde.

Fotografía de Micrograph by DR TONY BRAIN, SCIENCE PHOTO LIBRARY

Los mosquitos adoran a Kim Zarins. La predilección de los insectos por Zarins, profesora de inglés en la Universidad Estatal de Sacramento (Estados Unidos), es tan extrema que a su hijo de 18 años le gusta que salga fuera con ella porque le sirve de señuelo y "sabe que estará a salvo", dice Zarins.

Ahora, los imanes de mosquitos como Zarins están ayudando a los científicos a determinar qué es lo que atrae a estos sedientos chupasangres. Por el camino, hay nuevas esperanzas de alivio.

Más allá de que sean una simple molestia, los mosquitos pueden transmitir enfermedades devastadoras como el zika, el dengue, la malaria y la enfermedad del Nilo Occidental, y son responsables de más de un millón de muertes al año. Y aunque históricamente han sido más frecuentes en climas tropicales, los mosquitos portadores de organismos patógenos han ampliado su alcance a medida que el planeta se calienta, incluyendo partes de España (tal y como sucedió recientemente con el mosquito tigre) o Estados Unidos.

Los mosquitos utilizan diversas señales para localizar a sus objetivos. El olor distingue a las personas de otros animales, y algunos mosquitos han evolucionado para buscar nuestro aroma único. Desde una distancia de hasta 60 metros, siguen las columnas de dióxido de carbono que exhalamos con cada respiración. A medida que se acercan, huelen los olores que emanan de nuestros pies, axilas y piel. A unos 15 metros, empiezan a vernos como siluetas oscuras a contraluz. Por último, los charcos de calor les guían hacia los lugares más adecuados para posarse, mientras que los receptores gustativos de sus patas les ayudan a decidir dónde picar.

Enfermedades como el dengue son una amenaza para los que viven a lo largo del río contaminado y los grandes vertederos. Un hombre duerme bajo una mosquitera como medida de seguridad.
Fotografía de Matthieu Paley

Lo que les gusta oler a los mosquitos

"Es muy sorprendente lo buenos que son los mosquitos para detectarnos", dice Diego Giraldo, neurocientífico de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Estados Unidos) y coautor de un nuevo estudio que caracteriza los perfiles de olor humano que atraen al Anopheles gambiae, un mosquito africano que transmite la malaria. El trabajo demuestra, por primera vez, que los mosquitos pueden discriminar entre varias personas en un escenario grande y espacioso del tamaño de una pista de patinaje sobre hielo. Las investigaciones anteriores utilizaban cámaras mucho más pequeñas y enfrentaban a una persona contra otra.

El escenario utilizado en el experimento de Giraldo estaba conectado a ocho tiendas de campaña mediante conductos de aire, que canalizaban los olores de los ocupantes de cada tienda sobre un disco negro calefactado situado en el espacio experimental. Las cámaras de infrarrojos captaban los movimientos de los mosquitos que se posan en cada disco. A lo largo del experimento, los mosquitos tenían cuatro veces más probabilidades de posarse en el disco asociado al sujeto que atraía más mosquitos que el sujeto que atraía menos. "Esto demuestra que, incluso en situaciones complejas con múltiples fuentes de olor, los mosquitos parecen preferir a unas personas más que a otras", afirma Giraldo.

A continuación, los investigadores identificaron las sustancias químicas del perfil olfativo de cada sujeto mediante un instrumento capaz de separar los gases de la muestra en sus componentes. "El olor humano, sin embargo, es increíblemente complejo", afirma Stephanie Rankin-Turner, química de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), que también trabajó en el estudio. En los olores humanos, "hay un montón de compuestos químicos que nadie había clasificado antes". Para acotar el campo, los investigadores se centraron en las sustancias químicas que se sabe que componen el olor humano.

Su análisis descubrió 15 compuestos en el aire que estaban presentes en los olores producidos por todos los sujetos. Pero fueron las concentraciones de estas sustancias las que determinaron la probabilidad de que los mosquitos les picaran. "Si hay un compuesto que gusta mucho a los mosquitos y una persona libera una gran cantidad de él, puede aumentar su atractivo para los mosquitos", afirma Rankin-Turner.

Los mosquitos se sintieron especialmente seducidos por los ácidos carboxílicos, una clase de ácidos grasos presentes en el sudor humano cuyo aroma se compara a veces con el de la mantequilla rancia o el queso, lo que confirma trabajos anteriores que demostraban una preferencia similar en otra especie de mosquito. Nosotros producimos estos ácidos en nuestro sebo, la capa aceitosa que protege nuestra piel, pero también se producen cuando los microbios beneficiosos que viven en la superficie de nuestra piel digieren nuestras secreciones.

Los insectos también se sintieron atraídos por la acetoína, que también producen los microbios de la piel. "Parece que el microbioma de la piel desempeña un papel importante en nuestro olor y en nuestro atractivo" para los mosquitos, afirma Rankin-Turner.

Y aunque factores como el embarazo, el estado de salud o lo que comemos y bebemos pueden influir en nuestro olor, algunas de sus características son notablemente estables y persisten durante meses e incluso años. Esto concuerda con la observación de que ciertas personas, como Zarins, la profesora de inglés, tienden a atraer a los mosquitos.

"Muchos de nosotros en este campo queremos entender qué hace que una persona sea más atractiva que otra, porque ese secreto puede permitirnos hacer que la próxima generación sea repelente", dice Matthew DeGennaro, genetista de mosquitos de la Universidad Internacional de Florida (Estados Unidos), que no participó en el estudio actual. Según DeGennaro, las condiciones realistas, casi de campo, que lograron los investigadores son un paso importante para seguir descubriendo estas asociaciones.

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    Desde el champú hasta el jabón, pasando por el desodorante, la mayoría de la gente utiliza productos de higiene personal a diario. Y si el olor corporal puede atraer a los mosquitos, tal vez el lavado o la superposición de aromas sobre él pueda confundirlos. Pero la realidad es más compleja, como descubrieron los científicos en un reciente estudio de prueba de concepto que exploró cómo estos jabones influyen en la capacidad de los mosquitos para rastrearnos.

    En su experimento inicial, los investigadores compararon el número de veces que los mosquitos se posaban en una manga de nailon que se había llevado en el brazo sin lavar de un sujeto frente a otra que se había llevado en el brazo lavado del mismo sujeto. El experimento se repitió con cuatro sujetos diferentes y cuatro jabones distintos, de marcas como Dial y Native.

    Para sorpresa de los investigadores, en algunos casos el lavado aumentaba el número de mosquitos que se posaban en el brazo, lo que indicaba que el jabón aumentaba el atractivo de la persona para los mosquitos. Pero el efecto no era uniforme: por ejemplo, los jabones Dove y Simple Truth hacían más atractivas a algunas personas (pero no a todas), mientras que el jabón Native parecía disminuir el atractivo de las personas.

    Contrariamente a lo esperado, el contenido químico de un jabón puede ser menos importante que la forma en que ese contenido reacciona con la química corporal individual de la persona que lo utiliza. "En todos los jabones que utilizamos predominaba un compuesto llamado limoneno, conocido repelente de mosquitos, pero tres de cada cuatro jabones aumentaban la atracción de los mosquitos", afirma Clément Vinauger, neuroetólogo de Virginia Tech (Estados Unidos) y coautor del estudio. Por tanto, una misma sustancia química puede resultar atractiva o repulsiva para los mosquitos en función de su concentración y de cómo se combine con otras sustancias químicas naturales presentes en la piel humana. En la naturaleza, especuló Vinauger, quizá una combinación de sustancias químicas sea interpretada por el mosquito como "planta", mientras que una proporción diferente de los mismos componentes podría gritar: "humano".

    A Maria Elena De Obaldia, neurogenética que estudia el olfato de los mosquitos en la Universidad Rockefeller (Estados Unidos) y que no participó en el estudio, no le sorprende que los resultados no fueran claros. Como los humanos son tan importantes para el ciclo vital de algunos mosquitos (las hembras necesitan una comida de sangre antes de poder poner huevos), estos astutos insectos han desarrollado redundancias en su mecanismo de detección de personas. "No pueden depender de una sola señal, así que tienen un sistema muy robusto para detectar una serie de olores, que es muy difícil de perfilar", dice De Obaldia.

    En la siguiente fase del estudio sobre productos personales, los investigadores analizaron las mangas de nailon del experimento inicial para seleccionar combinaciones de sustancias químicas asociadas a la atracción y repulsión de mosquitos. Con estos datos, diseñaron una mezcla atractiva y otra repelente y las probaron con un quinto sujeto, que no había participado en los experimentos anteriores. Chloé Lahondère, entomóloga de Virgina Tech y coautora del estudio, afirma que cuando se les dio a elegir entre una manga con la mezcla atractiva y otra con aceite mineral (el control), los mosquitos se decantaron mayoritariamente por la mezcla atractiva. Del mismo modo, los mosquitos preferían posarse en la manga con aceite mineral cuando se les ofrecía la mezcla repelente.

    Con futuros estudios y más participantes, Lahondère espera emplear herramientas potentes como el aprendizaje automático para decir: "Basándonos en el olor que tienes, podemos averiguar si este sería un buen jabón para que lo uses para evitar los mosquitos".

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      Fotografía de Anne Algar

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      La investigación para idear repelentes infalibles está aún en pañales, pero los científicos tienen algunas ideas preliminares basadas en la ciencia actual. Vinauger sugiere probar productos con olor a coco, el aroma asociado al jabón que disuade a los mosquitos de forma más consistente. "Y como puede depender de tu olor corporal personal, experimenta con distintos jabones para ver cuál funciona mejor".

      Lahondère recomendó adoptar las estrategias que los investigadores de mosquitos utilizan sobre el terreno. "Cuando recogemos mosquitos, llevamos manga larga y ropa de colores claros, porque los mosquitos tienden a sentirse atraídos por los colores oscuros".

      Pero la mejor defensa que tenemos contra los mosquitos siguen siendo los repelentes tradicionales como, que los expertos recomiendan si piensas estar en regiones donde las enfermedades transmitidas por mosquitos son endémicas. Los repelentes naturales como el aceite de eucalipto y limón también pueden funcionar, pero son mucho menos eficaces y deben reaplicarse con más frecuencia. DeGennaro, que vive en Florida, recuerda: "Durante la fase del Zika, me ponía DEET todos los días". Es seguro cuando se usa según las indicaciones y también funciona muy bien contra las garrapatas, añadió.

      Según DeGennaro, sin embargo, "el futuro está en comprender el microbioma de la piel humana y desarrollar una solución probiótica que manipule ese microbioma para ayudar a proteger a la gente de las picaduras de mosquito". Él y sus colegas han demostrado que los microbiomas cutáneos más diversos, cultivados en un plato, emitían menos olores que atraen a los mosquitos en comparación con poblaciones menos diversas.

      Para De Obaldia, seguir realizando investigación básica es crucial si queremos superar la evolución de los mosquitos. Algunas especies de mosquitos, por ejemplo, han empezado a alimentarse más temprano en el día para frustrar el uso de mosquiteras. "Entender cómo nos encuentran los mosquitos en nuestro entorno y cómo los atraemos nos ayudará a desarrollar repelentes más eficaces".

      En cuanto a Zarins, está impaciente por que llegue el día en que pueda colgar el sombrero de imán personal de mosquitos de su hijo y encontrar un repelente que funcione para ambos.

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      Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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