Animales

¿Cómo clasificar a las serpientes más peligrosas?

Por Redacción National Geographic

27 de agosto de 2015

La medida estándar para calcular la potencia de un veneno se llama LD50, que se define como la dosis de una sustancia que resulta mortal para la mitad de un conjunto de animales de prueba, normalmente ratones. 

El veneno neurotóxico de las serpientes ataca a la victima paralizando sus músculos, lo que provoca parada respiratoria; el hemotóxico, en cambio, rompe los tejidos.

Cuanto más baja sea la LD50, se necesita menos cantidad de veneno, lo que significa que es más potente. Así, las cinco serpientes con menor LD50, es decir, las más venenosas, son la taipán de interior, la serpiente marrón oriental, la taipán de la costa, la serpiente tigre y la serpiente tigre negra.

Sin embargo, la clasificación en la vida real no es tan sencilla. Kate Jackson, bióloga del Whitman College (Washington, Estados Unidos) y Steven Seifert, director del Centro de Información Toxicológica de Nuevo México, insisten en que hay otras circunstancias, además de la potencia, que hacen que una serpiente sea venenosa, como la disponibilidad de tratamiento o antídoto después de una picadura. Como dice Seifert, «la serpiente más venenosa es la que te pica».

Las picaduras de serpiente matan 125 000 personas al año en todo el mundo, aunque la frecuencia de los ataques es mayor en las zonas en las que hay más interacción con estos animales. En África occidental, por ejemplo, las serpientes del género Echis viven entre humanos, que suelen ir descalzos y no tienen acceso a tratamientos contra su veneno. Por eso ahí las picaduras son más habituales.

India es el país más afectado, en parte por la falta de tratamiento médico, según un estudio publicado en 2008 en la revista PLOS Medicine. Por ejemplo, la llamada víbora de Russell no está en la lista de las más venenosas, pero es la responsable de miles de muertes al año en el país; la taipán de interior, en cambio, vive en el desierto, donde no hay mucha población.

En el caso de Australia, sin embargo, el estilo de vida, las infraestructuras, la asistencia sanitaria y las condiciones del transporte son algunas de las razones por las que en este país no se dan muertes por picadura de serpiente.

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