¿Qué es el solsticio de invierno? Esto es todo lo que necesitas saber

Una vez al año, una alineación astronómica anuncia la llegada de este cambio estacional que se celebra en todo el mundo y está rodeado de mitos.

Publicado 17 dic. 2020 12:04 CET
Stonehenge

Las personas observan el Sol de verano mientras se eleva sobre el monumento megalítico de Stonehenge el 21 de junio del 2005 en Salisbury Plain, Inglaterra. Las multitudes se congregaban en el antiguo círculo de piedra para celebrar el solsticio de verano, el día más largo del año en el hemisferio norte.

Fotografía de Peter Macdiarmid, Getty Images

Este año, el solsticio de invierno del hemisferio norte tendrá lugar el 21 de diciembre a las 10:02 UTC (11:02 en hora peninsular española). Al sur del ecuador, este momento marca el comienzo del verano. Los solsticios ocurren al mismo tiempo en todo el mundo, pero sus horas locales varían según el huso horario. (No te pierdas la rara conjunción de Júpiter y Saturno en el solsticio de invierno.)

Tradicionalmente, los solsticios de verano e invierno ayudan a marcar el cambio de las estaciones junto a los equinoccios de otoño y primavera. Sin embargo, los meteorólogos modernos utilizan los registros de temperatura para dividir oficialmente las estaciones. Entonces ¿qué son los solsticios exactamente y cómo se han celebrado a lo largo de la historia? Esto es todo lo que necesitas saber.

¿Qué son los solsticios?

Los solsticios ocurren porque el eje de rotación de la Tierra está inclinado a unos 23,4 grados respecto a la órbita terrestre alrededor del Sol. Esta inclinación da lugar a las estaciones de nuestro planeta, ya que los hemisferios norte y sur reciben cantidades desiguales de luz solar a lo largo del año. De marzo a septiembre, el hemisferio norte está más inclinado hacia el Sol, lo que provoca la primavera y el verano. De septiembre a marzo, el hemisferio norte está más alejado, de ahí que se produzcan el otoño y el invierno. Las estaciones del hemisferio sur están invertidas.

En dos momentos del año —los denominados solsticios—, el eje de la Tierra registra su máxima inclinación hacia el Sol. El hemisferio que está más inclinado hacia nuestra estrella vive su día más largo, mientras que el que está más alejado registra su noche más larga. Durante el solsticio de verano del hemisferio norte —que cae en torno al 21 de junio—, el hemisferio sur vive su solsticio de invierno. Del mismo modo, durante el solsticio de invierno del hemisferio norte —que cae en torno al 22 de diciembre—, el hemisferio sur vive su solsticio de verano.

También podemos pensar en los solsticios según dónde aparece el Sol en la Tierra. Cuando ocurre el solsticio de verano en el hemisferio norte, el Sol aparece directamente sobre el trópico de Cáncer, la línea de latitud a 23,5 grados Norte. (Es lo más al norte que puedes viajar y ver el Sol directamente encima de ti.) Durante el solsticio de invierno del hemisferio norte, el Sol aparece directamente sobre el trópico de Capricornio, el reflejo meridional del trópico de Cáncer.

La Tierra no es el único planeta con solsticios y equinoccios; cualquier planeta con un eje de rotación inclinado los tiene. De hecho, los científicos planetarios utilizan los solsticios y equinoccios para definir las «estaciones» de los otros planetas de nuestro sistema solar.

Con todo, cabe destacar que las estaciones de otros planetas no equivalen climáticamente a las de la Tierra por varios motivos. En primer lugar, la inclinación axial de los planetas varía: el eje de rotación de Venus está inclinado solo tres grados, así que hay mucha menos diferencia estacional entre los solsticios de verano e invierno del planeta que entre los de la Tierra. Asimismo, planetas como Marte tienen órbitas menos circulares que la Tierra, lo que significa que sus distancias del Sol varían mucho más drásticamente que la nuestra, con efectos mucho mayores en las temperaturas estacionales.

La inclinación axial de la Tierra desempeña un papel mucho más importante que su órbita casi circular a la hora de regir las estaciones anuales. La Tierra registra su máximo acercamiento al Sol unas dos semanas después del solsticio de diciembre, durante el invierno del hemisferio norte. Nuestro planeta está más alejado del Sol unas dos semanas después del solsticio de junio, durante el verano del hemisferio norte.

El solsticio a lo largo de la historia

Durante milenios, culturas de todo el mundo han ideado formas de celebrar y venerar estos fenómenos celestes, como construyendo estructuras que se alinean con el solsticio o celebrando de fiestas en su honor.

Aunque aún se desconoce el propósito de la enigmática estructura inglesa de Stonehenge, este monumento de 5000 años de antigüedad tiene una relación especial con los solsticios. En el solsticio de verano, la Heel Stone del complejo, que se encuentra fuera del círculo principal de Stonehenge, se alinea con el Sol naciente.

En Egipto, las pirámides de Guiza también parecen alinearse con el Sol. Cuando se observa desde la Esfinge, el Sol se pone entre las pirámides de Keops y Kefrén durante el solsticio de verano, aunque no está claro cómo los antiguos egipcios las orientaron de esta forma.

Muchas culturas han descubierto formas únicas de celebrar el solsticio de verano. La festividad escandinava tradicional del Midsommar le da la bienvenida con bailes alrededor de un poste, bebida y romance. Durante la fiesta eslava de Iván Kupala, se llevan coronas florales y se baila alrededor de las hogueras, mientras que los más valientes saltan sobre el fuego para conseguir buena suerte y salud. En una tradición más moderna, los habitantes de Fairbanks, Alaska, marcan la llegada del solsticio de verano con un partido de béisbol nocturno para celebrar el hecho de que pueden tener hasta 22,5 horas de luz en verano. El  Midnight Sun Game se ha jugado 115 veces, desde 1906.

El solsticio de invierno también se celebra de varias formas. El 24 de junio, coincidiendo con el solsticio de invierno del hemisferio sur, el Imperio incaico celebraba Inti Raymi, un festival que honraba al poderoso dios sol Inti de la religión incaica y marcaba el año nuevo incaico. Esta fiesta sigue celebrándose en los Andes y, desde 1944, se ha organizado una reconstrucción del Inti Raymi en Cuzco, Perú, a pocos kilómetros de la cuna del Imperio incaico. Los antiguos romanos celebraban el solsticio de invierno con Saturnalia, un festival de siete días en el que se intercambiaban regalos, se decoraban las casas con plantas y se encendían velas. Y los iraníes celebran Yalda en diciembre. La fiesta —una piedra angular desde que el zoroastrismo se convirtió en la religión dominante de Irán— conmemora el nacimiento de Mitra, la antigua diosa persa de la luz.

Las ideas falsas sobre los solsticios

Si los solsticios marcan los días más luminosos y oscuros del año, ¿por qué no lo reflejan las temperaturas?

En resumen, porque la tierra y el agua de nuestro planeta tardan un tiempo en calentarse y enfriarse. En Estados Unidos, las temperaturas más frías del año se alcanzan después de mediados de enero, casi un mes después del solsticio de invierno en el hemisferio norte. Igualmente, en Estados Unidos los termómetros alcanzan las máximas en julio y agosto, semanas después del solsticio de verano.

Algunos creen que, como la rotación de la Tierra está ralentizándose, cada nuevo solsticio bate un nuevo récord de longitud diurna. Pero no es así.

Es cierto que la rotación terrestre se ha ralentizado a lo largo de miles de millones de años, a medida que la Tierra pierde momento angular respecto a las mareas del planeta. Las líneas de crecimiento de los corales fosilizados demuestran que, hace más de 400 millones de años, los días terrestres duraban menos de 22 horas.

Pero la ralentización gradual de la Tierra no es el único factor implicado. Imagínate a un patinador sobre hielo girando sobre sus patines; puede acelerar o desacelerar sus giros según cuánto encoja las extremidades. Del mismo modo, los cambios en la distribución de la masa de la Tierra —desde los vientos de El Niño a la fusión del hielo de Groenlandia— pueden modificar el ritmo de rotación del planeta.

Teniendo esto en cuenta, se cree que el día más largo desde la década de 1830 ocurrió en algún momento de 1912. Fue menos de cuatro milisegundos más largo que el promedio reciente.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

Fuentes
BBC Religions - Winter solstice
CNN - Summer traditions around the world
Inti Raymi
Iran Review - Celebrating Yalda Night
Midnight Sun Game
NASA Global Climate Change - Ice melt and Earth’s rotation
NASA Goddard - El Niño and Earth’s rotation
NASA Science - Earth
NASA Science - Interplanetary Seasons

Physics of the Earth and Planetary Interiors - Length-of-day data
Scientific American - Corals as paleontological clocks
Smithsonian Magazine - Great Pyramids and summer solstice
The Atlantic - Ivan Kupala
timeanddate.com - December solstice
timeanddate.com - June solstice
timeanddate.com - Perihelion and aphelion
Vox - Summer solstice
Vox - Earth’s rotation

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