Bob Ballard y James Cameron hablan de lo que podemos aprender del desastre del Titán

Los exploradores de National Geographic opinan sobre el desastre del Titán: "No hay nada de malo en moverse rápido y romper cosas siempre que lo que rompas no sea un sumergible".

Por Kristin Romey
Publicado 26 jun 2023, 12:15 CEST
El Explorador en Jefe de National Geographic, Bob Ballard, en la sala de control del Vehículo ...

El Explorador en Jefe de National Geographic, Bob Ballard, en la sala de control del Vehículo de Exploración Nautilus, un buque de investigación dedicado a explorar el fondo marino. Ballard descubrió el Titanic en 1985 y ha advertido contra las expediciones que podrían dañar el yacimiento.

Fotografía de Gabriel Scarlett, Nat Geo Image Collection

Las dos personas del planeta que más tiempo han dedicado a explorar y documentar el Titanic son los exploradores de National Geographic James Cameron y Bob Ballard. En una entrevista exclusiva realizada inmediatamente después de conocerse la noticia del hallazgo de los restos del sumergible Titán en el fondo marino, los legendarios exploradores de las profundidades compartieron con National Geographic sus reacciones inmediatas.

"Si eres un explorador... existe la idea de que hay un cierto nivel de riesgo que es aceptable. Yo no lo creo", dice Cameron, conocido por dirigir la película Titanic. "Creo que se puede planificar y anticipar los riesgos. Creo que puedes minimizar el riesgo hasta las pocas cosas que no puedes prever".

El sumergible Titán de Oceangate, fotografiado justo debajo de la superficie del agua, está fabricado con un compuesto de fibra de carbono y titanio y puede descender hasta unos 4.000 metros. Esto es lo que sabemos.

Fotografía de OceanGate Expeditions

Sobre Titán y el riesgo

Ambos exploradores coincidieron en que la tragedia de Titán fue un fallo de la ingeniería y la normativa. Destacaron que los vehículos submarinos que utilizan para la exploración científica pasan pruebas meticulosas respaldadas por sistemas de gestión de riesgos, como vehículos de apoyo que pueden acudir al rescate en caso de que algo vaya mal.

"Yo diría que si vas a llevar pasajeros a las profundidades del océano, sin duda a las profundidades del Titanic, debes tener otro vehículo a bordo, aunque sea un vehículo operado por control remoto, para ayudar en caso de problemas", afirma Cameron.

El gran explorador y director de cine James Cameron confió en este sumergible de titanio Mir ruso durante el rodaje de su superproducción Titanic, en 1997.

Fotografía de Emory Kristof, Nat Geo Image Collection

Ballard señala los peligros únicos que entraña la exploración de pecios, señalando que plantean peligros inesperados como la posibilidad de enredarse en redes y cables de pesca. "¿Ventilaciones hidrotermales? Ya sabes a lo que te enfrentas. Lo que más nervioso me pone es bucear en un pecio", afirma.

Cameron está de acuerdo. "Los naufragios son peligrosos. Hay un elemento de riesgo. No puedes dejar de explorar, pero tampoco puedes tratarlo como si fuera sólo un trayecto en coche a la oficina".

Vista de la hélice del Titanic desde la Mir.

Fotografía de Emory Kristof, Nat Geo Image Collection

Sobre la normativa

A diferencia de las embarcaciones de acero o titanio, el sumergible Titan de la empresa OceanGate, fabricado con un compuesto de fibra de carbono y titanio, es un caso atípico desde el punto de vista de la ingeniería. Además, Stockton Rush, CEO de OceanGate, decidió renunciar a la certificación tradicional que exige el sector.

"Está bien moverse rápido y romper cosas siempre que lo que rompas no sea un sumergible", señala Cameron, "pero cuando estás a la profundidad del Titanic [a casi 4000 metros de la superficie] , eso no suele salir bien".

"Personalmente, me quedo con el titanio", dice Ballard. "Me quedo con los [sumergibles] que Jim [Cameron] está construyendo y con los cascos de titanio... después de numerosas pruebas sin nadie dentro".

El sumergible Titán es transportado a un punto de inmersión en Everett, Estados Unidos. El sumergible desapareció el domingo durante una expedición al lugar del naufragio del Titanic y se está llevando a cabo una misión de búsqueda y rescate antes de que se agote el soporte vital para la tripulación de cinco personas.

Fotografía de OceanGate Expeditions

En 1985, Argo, el vehículo de búsqueda submarina que aparece en la imagen mientras desciende hacia el lugar donde se hallaba el Titanic, fue un elemento clave en la localización del barco. Su armazón de acero hueco soporta cámaras de vídeo, un sonar de barrido lateral, un sistema de cronometraje informatizado y otros equipos electrónicos.

Fotografía de Emory Kristof, Nat Geo Image Collection

Sobre robots

La cuestión que suscitó un "violento acuerdo" entre los legendarios exploradores es si todavía hay lugar para la exploración científica humana de las profundidades oceánicas extremas, o si ahora disponemos de la tecnología para hacerlo sin arriesgar vidas humanas.

Ballard alabó los avances de la exploración robótica (en forma de vehículos teledirigidos y vehículos submarinos autónomos) que ofrecen un tiempo de exploración ilimitado, sin limitaciones humanas. "Cuando volví al Titanic en 2004, estuve literalmente tres días en el Titanic", señala.

"Estás hablando de estar en él a través del monitor de vídeo de un vehículo que está a tres kilómetros y medio por debajo de ti", rebate Cameron. "Me sigue gustando verlo con mis propios ojos".

"De hecho, creo en el valor de que un ser humano sea testigo", añade el director de la superproducción Titanic y de la saga Avatar, afirmando que su lógica no es técnica ni científica, sino más bien poética y emocional.

Debido a su diseño, los miembros de la tripulación a bordo de Titán están literalmente atornillados a la nave, que no tiene escotilla ni forma de abrirse desde el interior.

Fotografía de OceanGate Expeditions

Sobre la reflexión para futuras exploraciones

Ambos exploradores de National Geographic subrayan que el incidente de Titán es un caso atípico y no refleja la cuidadosa consideración que los científicos incorporan a sus esfuerzos de investigación.

"¿Cuál es la lección de Titanic?" pregunta Cameron. "Presta atención a las advertencias. No dejes que la codicia y la arrogancia se impongan a tu buen juicio. El capitán del Titanic era muy experimentado y respetado, pero no hizo caso de las advertencias y se dirigió a toda velocidad hacia un campo de hielo en una noche sin luna. Y como resultado se perdieron 1500 vidas. Esa es la lección".

Ballard está de acuerdo. "Si no estudias la historia, estás condenado a repetirla".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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