El turismo para seres queridos con demencia está aumentando; he aquí su importancia

El factor novedad, el ejercicio y la socialización de los viajes pueden beneficiar a muchos de los 55 millones de personas con demencia que hay en el mundo. Algunos destinos están empezando a atenderles con senderos sensoriales y "cafés de la memoria".

Por Ronan O’Connell
Publicado 15 ene 2024, 15:04 CET
Una pareja de ancianos se relaja en un banco mientras viaja

Una pareja de ancianos se relaja en un banco mientras viaja. Nuevos lugares, vistas y sonidos pueden ayudar a los viajeros con demencia, según un estudio académico.

Fotografía de FluxFactory, Getty Images

Los recuerdos de Scott Cooper se desvanecen con demasiada rapidez, pero este australiano de 66 años sigue viajando por el mundo a pesar de su demencia. Él y su esposa Jill visitan a su hija en Canadá dos veces al año y exploran Australia con regularidad. Su país natal es uno de los pocos destinos que empiezan a atender a turistas con demencia, que afecta a la memoria, el pensamiento y el comportamiento.

Cooper dice que el turismo le da la "oportunidad de seguir disfrutando de la vida".

"Viajar puede ser estresante a veces, pero también puede ser estimulante al disfrutar de nuevas experiencias", dice. "Requiere mucha energía, así que me ayuda a estar activo tanto de mente como de cuerpo".

Los científicos predicen que en 2050 unos 153 millones de personas en todo el mundo padecerán demencia. Este grupo de enfermedades neurológicas, que afecta más comúnmente a los ancianos, puede causar pérdida de memoria, confusión, depresión, apatía y cambios de humor. Entre los tratamientos ampliamente prescritos para la demencia se encuentran la socialización, el ejercicio físico, mantenerse mentalmente activo y obtener vitamina D mediante la exposición al sol.

Tras un reciente estudio en el que se entrevistó a más de 100 personas con demencia en China, académicos de Australia y China afirman que viajar puede ayudar a las personas con demencia, ya que les proporciona estimulación cognitiva y sensorial gracias a nuevas vistas, olores, sabores y encuentros sociales.

Sin embargo, la mayoría de los destinos turísticos ignoran las necesidades de los visitantes con demencia, afirman los expertos en atención a la tercera edad. Esto está cambiando poco a poco en Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, donde se publican guías de viajes adaptados a las personas con demencia, y los turistas con demencia pueden disfrutar de atracciones y actividades diseñadas para ellos, desde cafeterías a senderos sensoriales y talleres de arte.

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Cómo ayudan los viajes a las personas con demencia

"Todas las experiencias turísticas ofrecen elementos de anticipación y planificación, que estimulan la función cerebral", afirma Jun Wen, profesor de turismo de la Universidad Edith Cowan (Australia) y uno de los investigadores del reciente estudio; "el ejercicio suele ser un componente importante de las experiencias turísticas, y con frecuencia se incluye en los planes de intervención contra la demencia".

Viajar también puede ayudar a las personas con estas patologías a ganar confianza, activar recuerdos y fomentar su independencia, afirma Warren Harding, catedrático de atención a la demencia de la Universidad Macquarie de Australia. "El turismo es un complemento prometedor de las intervenciones no farmacológicas", afirma; "no es un tratamiento, pero puede aportar importantes beneficios emocionales y sociales".

Harding habla desde la experiencia, ya que realizó muchos viajes junto a su difunta madre mientras padecía demencia. Al planificar cuidadosamente sus viajes, pudo reducir el estrés y la ansiedad de su madre. Programó las salidas durante el periodo del día en que su madre estaba más alerta; mantuvo los horarios de las comidas, el sueño y la medicación sincronizados con su rutina en casa; y se aseguró de que llevara consigo el DNI y los datos de su alojamiento por si se separaban. "Después pudimos compartir fotos e historias [del viaje], lo que nos ayudó a recordar", dice Harding.

(Relacionado: Así es el reto desgarrador de vivir con demencia en el sur de África)

Experiencias de viaje adaptadas a la demencia

En Australia Occidental, más de 20 locales organizan "cafés de la memoria", donde las personas con demencia socializan tomando el té de la mañana. En Sídney, el Museo de Arte Contemporáneo de Australia ofrece clases en las que los educadores discuten el significado de obras de arte concretas con los participantes, a quienes luego se les dan materiales para que creen sus propias obras en casa.

El primer sendero sensorial para personas con demencia de Australia se inauguró en 2021 en el Parque Regional de Woowookarung, cerca de Melbourne. Los asientos de basalto aserrado (en la imagen) están dispuestos para fomentar la conversación y resaltar las vistas del dosel del bosque.

Fotografía de Thomson Hay Landscape Architects

La pasarela ancha y baja del sendero protege la zona radicular de los eucaliptos y permite a los usuarios tocar la corteza de los árboles.

Fotografía de Thomson Hay Landscape Architects

El primer sendero sensorial para personas con demencia de Australia se inauguró en 2021 en el Parque Regional de Woowookarung, cerca de Melbourne. Entretejido en un frondoso bosque donde viven canguros y ualabíes, este sendero de un kilómetro fue diseñado por el Gobierno del Estado de Victoria, con aportaciones de personas con demencia y sus cuidadores. Accesible para sillas de ruedas y perros de asistencia, tiene nueve paradas. Entre ellas hay varios lugares de encuentro comunitario, donde los visitantes pueden reunirse para escuchar música y compartir historias e impresiones del paisaje.

Este sendero puede "evocar recuerdos, sentimientos y sensaciones positivas", afirma Maree McCabe, Directora General de Dementia Australia. "El proyecto pretende crear un espacio seguro para las personas que viven con demencia, así como crear un modelo de cómo otras comunidades podrían establecer senderos similares".

En el Reino Unido, los organismos gubernamentales Visit England y Visit Scotland han publicado una Guía de Turismo Adaptado a la Demencia de 30 páginas. En ella se explica cómo las empresas turísticas pueden mejorar los servicios para los clientes con demencia, por ejemplo ofreciendo aseos accesibles, señalización clara, descuentos para cuidadores y directorios de atracciones locales adecuadas.

Dementia Australia, la Alzheimer Society de Canadá y la Alzheimer's Association de EE. UU. elaboran guías similares. Mientras tanto, un número creciente de atracciones turísticas de esos países siguen el ejemplo. El Museo de Arte Moderno de Nueva York cuenta con educadores que enseñan a los visitantes con demencia a apreciar el arte.

Más de una docena de museos, galerías y centros de naturaleza de Wisconsin, Minnesota, Michigan, Tennessee y Colorado se han unido al programa cultural Spark!, que ofrece talleres para personas con demencia.

Los Museos Nacionales de Liverpool, en Inglaterra, también cuentan con diversos servicios para estos visitantes. Incluyen visitas guiadas "paseo de la memoria" por los lugares históricos de la ciudad, sesiones de reminiscencia en grupo y actividades para niños y sus abuelos.

En los años venideros, los expertos en atención a la tercera edad esperan que personas como Scott y Jill Cooper puedan irse de vacaciones con mayor facilidad, creando recuerdos de sus viajes, sin importar cuánto duren.

Ronan O'Connell es un periodista de viajes y fotógrafo australiano con 20 años de experiencia.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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