Restauran los fuertes medievales del histórico valle de Hunza

La región montañosa del norte de Pakistán, conocida por su belleza natural, también alberga un rico patrimonio cultural.martes, 19 de junio de 2018

Por Redacción National Geographic
Restauran los fuertes medievales del histórico valle de Hunza
Restauran los fuertes medievales del histórico valle de Hunza

Entre los elevados picos del norte de Pakistán, el esplendor natural del valle de Hunza y su posición en la Ruta de la Seda de Asia Central ha atraído a viajeros, mercaderes y montañeros durante siglos. Más allá de sus glaciares icónicos, sus fértiles cultivos de albaricoques y sus lagos de color turquesa, en la región también abunda el patrimonio cultural.

En Hunza central el fuerte de 1000 años de Altit y el fuerte de 700 años de Baltit son unos de los monumentos más antiguos de la región, pruebas del régimen feudal del valle. El fuerte de Altit, hogar tradicional del Mir, o rey, de Hunza, quedó abandonado en favor del fuerte de Baltit. La fortaleza rectangular se encuentra al pie del glaciar de Ulter y tiene vistas del valle del Hunza y de sus afluentes, una posición estratégica para controlar la ruta comercial que atraviesa el Karakórum entre Asia Meridional y Central. El fuerte sirvió de hogar al Mir hasta 1945.

Ambos fuertes quedaron bajo el control del programa de ciudades históricas Aga Khan en los 90 para garantizar su conservación y restauración. El proyecto no solo arregló tejados que se derrumbaban, estabilizó los cimientos e instaló iluminación, sino que también proporcionó oportunidades económicas a las mujeres. La iniciativa Women Social Enterprise de Aga Khan se inauguró en Hunza para aumentar las perspectivas laborales de familias con bajos ingresos: más de 110 mujeres recibieron formación en carpintería, pintura y ebanistería.

En 2004, el fuerte de Baltit fue nominado para convertirse en lugar Patrimonio de la Humanidad y reconocido por su excelencia en conservación. «La restauración del fuerte ha fomentado la recuperación local de oficios de construcción tradicionales, mientras que un proyecto de artesanía vinculado proporciona mejores oportunidades de subsistencia en la zona», según un comunicado de prensa de la UNESCO. «En su nuevo uso como centro cultural y museo, el fuerte de Baltit atrae a miles de visitantes a la provincia y ha contribuido a revitalizar el orgullo de la comunidad por su patrimonio».

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