Viaje y Aventuras

Visita Tombuctú, antigua capital intelectual y espiritual

Esta ciudad del África occidental, justo en el borde del Sáhara, fue un centro religioso y académico durante siglos. Jueves, 2 Agosto

Por Redacción National Geographic

Esta ciudad del oeste de África —durante mucho tiempo, sinónimo del fin de la Tierra— se incorporó a la lista de Patrimonio de la Humanidad en 1988, muchos siglos después de su culmen.

Tombuctú fue un centro de sabiduría islámica a lo largo de varios imperios africanos, albergó una universidad de 25.000 estudiantes y otras madrasas que sirvieron para expandir el islam por África entre los siglos XIII y XVI. Los textos sagrados musulmanes, en ediciones encuadernadas, se llevaron a Timbuctú para que los usaran eminentes académicos de El Cairo, Bagdad, Persia y otros lugares que residían en la ciudad. Las grandes enseñanzas del islam, desde la astronomía y las matemáticas hasta la medicina y el derecho, se recopilaron y reprodujeron aquí, en cientos de miles de manuscritos. Quedan muchos de ellos, aunque en condiciones precarias, formando un registro escrito inestimable de la historia africana.

Tombuctú, ahora una sombra de su antigua gloria, es modesta y quizá algo deteriorada para la mayoría de los viajeros.

Pero la antigua clasificación de la ciudad como oasis islámico serefleja en sus tres grandes mezquitas de barro y madera: Djingareyber, Sankore y Sidi Yahia, recuerdos de la edad de oro de Tombuctú. Estos lugares de culto de los siglos XIV y XV también albergaron a los eruditos islámicos conocidos como los Embajadores de la Paz.

La mayoría de los valiosos manuscritos de Tombuctú están en poder de particulares, que los han ocultado durante años, y algunos han desaparecido en el mercado negro en un comercio que amenaza llevarse consigo parte del alma de Tombuctú. Todavía hay esperanza en que se puedan fundar bibliotecas y centros culturales que preserven la preciada colección y se conviertan en una fuente de ingresos procedentes del turismo. Se han puesto en marcha algunas iniciativas incipientes que tienen este objetivo.

La religión no era la única industria de la ciudad. Tombuctú se encuentra cerca del río Níger, donde las sabanas del norte de África desaparecen en las arenas del Sáhara, y parte de su imagen romántica es la de una ruta comercial de caravanas de camellos. Esta caracterización tiene su origen en la realidad y, de hecho, continúa hasta el presente en una forma bastante reducida. La sal del desierto era muy valiosa y, junto a otros bienes, enriqueció la ciudad en su apogeo. De hecho, fueron estas rentables caravanas las que trajeron a los primeros eruditos para que se reuniesen en este lugar.

En el siglo XVI, los invasores marroquíes empezaron a expulsar a los eruditos y las rutas comerciales fueron cambiado poco a poco hacia las costas. La importancia y el prestigio de la ciudad decayeron y los eruditos se marcharon a otros lugares. La colonización francesa a finales del siglo XIX propinó otro duro golpe a las antiguas glorias de Tombuctú.

Tombuctú se deterioró hasta el extremo de que, aunque había sido reconocida como lugar Patrimonio de la Humanidad unos cuantos años antes, la colocaron en la lista de Patrimonio de la Humanidad en Peligro en 1990. Pero con grandes mejores para la preservación de las tres antiguas mezquitas, Tombuctú consiguió salir de esa lista en 2005.

Tombuctú sigue luchando por atraer ingresos turísticos y desarrollar el turismo de forma que conserve el pasado: las nuevas construcciones cerca de las mezquitas ha hecho que el comité del Patrimonio de la Humanidad mantenga la ciudad bajo estrecha vigilancia. Al borde del Sáhara, la invasión constante de la arena del desierto también supone una amenaza para Tombuctú.

En 2012, Tombuctú fue colocada de nuevo en la lista de Patrimonio de la Humanidad en Peligro debido a las amenazas vinculadas al conflicto armado.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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