El negocio de la extinción: las especies de animales salvajes más traficadas en España

Un tercio de las incautaciones de pieles de reptil tienen como destino España, que por su situación geográfica juega un papel fundamental en el tercer negocio ilegal más lucrativo del mundo.

Por Cristina Crespo Garay
Publicado 28 feb 2022, 10:44 CET
Marfil

El marfil ilegal de elefantes, rinocerontes y otros animales está muy demandado para la producción de esculturas talladas, baratijas y joyas, como estas piezas destruidas en Hong Kong en mayo de 2014 como muestra pública de desafío al tráfico de fauna y flora silvestres. Los científicos que estudian el comercio de marfil por internet han descubierto que los vendedores suelen usar palabras clave para que las fuerzas del orden no los descubran.

Fotografía de Felix Wong, South China Morning Post, Getty Images

Nutrias vestidas de bebé, tigres tumbados en el sofá o chimpancés haciendo las tareas de la casa. Todo tipo de vídeos de animales salvajes, reales y falsificados, inundan las redes sociales como si de animales domésticos se tratase, a menudo víctimas del mascotismo y del tráfico ilegal de animales, negocio que se encuentra en el tercer puesto de crimen organizado a nivel mundial.

Los expertos llevan años alertando de las graves consecuencias – tanto para el animal como para el medio ambiente y los humanos - de sacar de su hábitat a estos animales para mantenerlos en cautividad. Lejos de disminuir, esta corriente se ha visto acrecentada por esa tendencia viral que ha hecho aumentar la demanda de exóticos en todo el mundo, incluida Europa. Pese a las medidas para combatir el tráfico ilegal, en el año 2020, los anuncios ilegales de especies silvestres aumentaron en redes sociales.

“En las últimas décadas se ha producido un gran incremento en la adquisición de animales exóticos como animales de compañía, pasando de las especies tradicionales a todo tipo de animales", según afirma la Coalición para el Listado Positivo. “A día de hoy hay más de 200 millones de animales de compañía en Europa, incluyendo mamíferos, aves, reptiles, peces y anfibios”.

España juega un papel fundamental al respecto; es la puerta de entrada a Europa del tráfico de animales salvajes como el macaco de Berbería, gravemente amenazado por el mascotismo y su uso como atracción turística.

La propagación de la pandemia de la COVID-19 situó el foco de la opinión pública sobre el peligro de brotes de enfermedades zoonóticas y obligó a tomar algunas medidas al respecto, como el cierre de algunas granjas peleteras de visones en Europa. Sin embargo, las medidas aún se sitúan muy lejos de situar esta problemática como la prioridad medioambiental que exigen sus cifras.

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Blanqueando animales salvajes

“Conocer con detalle el tráfico ilegal de especies es siempre una tarea complicada, ya que al tratarse de una actividad ilícita, los datos provienen de las incautaciones realizadas, que en muchos casos son fortuitas pero en otros dependen del trabajo previo de investigación policial, por lo que varían en función del esfuerzo que realiza cada país por perseguir este delito”, afirma Luis Suárez, responsable de especies de WWF.

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Además, según denuncia la organización, buena parte del tráfico ilegal acaba llegando a los canales autorizados a través de procesos de blanqueo, puesto que se comercia y trafica con las mismas especies. “Es muy fácil hacer un animal ilegal, legal. La compra-venta para mascotismo es el punto donde se hace legal lo ilegal”, afirma Rosa Chaparro, del departamento de comunicación de Primadomus. “Es muy fácil que un animal que ha entrado en España de manera ilegal sea de pronto catalogado como un animal que se ha criado aquí de manera legal”. Además, las crías de un animal ilegal también pasan a ser legales en nuestro país.

El lucro de la vida salvaje en cifras

“En España, la situación se complica por el hecho de que las diferentes áreas tienen autonomía para actuar”, afirma el World Wide Crime Report 2020, informe realizado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Según los datos de este informe, en España se incauta un tercio del tráfico mundial de pieles de reptil y las mafias chinas trafican con más 7000 kilos de angulas europeas capturadas ilegalmente. Según los datos de World WISE, España, Francia y Portugal parecen ser la fuente de la mayoría de las angulas incautadas a día de hoy.

Lo mismo reflejan las cifras del último informe El negocio de la extinción en España, presentado en 2018 por WWF, que recoge los datos entre 2006 y 2015 y revela que España desempeña un papel fundamental en el comercio internacional de especies debido a su situación geográfica como puerta de entrada para las mercancías procedentes de África e Iberoamérica.

(Relacionado: Mariana van Zeller: "La pandemia ha alimentado el tráfico ilegal")

“Nuestro país ha importado 4,5 millones de especímenes CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, a la que España se adhirió en el año 1986), de los que más de la mitad corresponden a reptiles (2 553 000 unidades, principalmente pieles), seguidos por mamíferos, aves, anfibios y peces”, afirma la organización en su informe.

“España es un reexportador importante de productos de piel o pieles elaboradas, en torno a 1 050 000 unidades, y también es un gran exportador de aves rapaces para cetrería, cuyo destino principal son los países de Oriente Medio”. En cuanto al tráfico, entre 2005 y 2012 se incautaron más de 14 000 especímenes CITES, siendo los reptiles, los peces y la flora los tres grupos principales.

Peletería y mascotismo

El tráfico más significativo es el de reptiles, principalmente de pieles: un tercio de las incautaciones de pieles de reptil tienen como destino España. “El 48 por ciento de de las intervenciones medidas en unidades lo componen los reptiles, entre piezas de piel, que suponen un 60 por ciento de este tipo de intervenciones , y especímenes vivos, 40 por ciento”, afirma Suárez, que sitúa España como el país donde se incauta un mayor número de pieles del mundo. En cifras, supone casi un tercio del total: 11 600 pieles.

“España es un reexportador importante de pieles de reptiles previamente importadas y que se reexportan una vez curtidas, teñidas y acabadas”, declara el informe. De todas ellas, los cocodrilos suponen el 48 por ciento, seguido de las serpientes y los saurios con el 29 por ciento y el 23 por ciento, respectivamente. El destino principal de estas exportaciones es Estados Unidos, con el 47 por ciento, Corea del Sur y Hong Kong con un 16 por ciento y un 13 por ciento, respectivamente.

Dentro de nuestras fronteras también juega un papel importante el tráfico de animales vivos, donde destaca la tortuga mora (Testudo graeca), propia del norte de África. De esta especie, el SEPRONA (unidad especializada en delitos contra el medio ambiente de la Guardia Civil) incautó 3003 ejemplares, un 18 por ciento del total. Las intervenciones constantes revelan una gran cantidad de especímenes transportados desde Argelia y sobre todo Marruecos a través del estrecho de Gibraltar, como a los que se mantienen en cautividad por particulares, ya sean especímenes del norte de África o nativos ibéricos.

Según la organicación, también “especies raras de origen variado que van camino a las grandes ferias del centro de Europa, sobre todo la de Hamm, en Alemania”.

Caviar, caballitos de mar y anguilas

Los peces ocupan el 14 por ciento de las incautaciones totales entre el caviar (Acipenseriformes) y caballitos de mar (Hippocampus). Además, estas especies también se exportan como parte del comercio legal de las reexportaciones de caviar, o huevos de esturiones, que aumentaron un 46 por ciento en 2015, con 4682 kilogramos. La especie más exportada es el esturión del Adriático, procedente de la cría en cautividad en instalaciones españolas, de donde se exportó el 36 por ciento del total.

Sin embargo, la mayor preocupación de las asociaciones conservacionistas se centra en la frágil situación de las anguilas (Anguilla anguilla), capturadas ilegalmente en España para abastecer la demanda china de su fase temprana de desarrollo, la angula, donde llegan a pagar 1500 euros por un kilo de angulas.

“Si bien este informe tan solo recoge un total de 20 kilogramos incautados hasta 2012, lo cierto es que desde entonces el SEPRONA ha destapado distintas redes mafiosas y ha intervenido un total de más de 7000 kilogramos”, afirma Suárez.

El dramático retroceso en sus cifras ha llevado a esta especie de las 70 toneladas que se sacaban de la Albufera de Valencia, a tan solo tres en el año 2015. La organización FishSec publicó un informe en junio de 2021 evaluando el grado de cumplimiento de la veda durante el periodo de migración de la anguila para favorecer su escape y reproducción.

"Sobre España, el informe aplaude el cierre de las pesquerías de anguila en Andalucía desde hace más de una década. Su relevancia se debe a su situación estratégica para la salida de los ejemplares residentes en los ríos y humedales mediterráneos, que parecen ser un importante reservorio para la especie, por el Estrecho de Gibraltar, en su camino hacia el área de reproducción", afirma WWF en su informe.

Mamíferos y aves

De los más de 3000 mamíferos intervenidos, un 52 por ciento son colmillos o partes de elefantes, un 15 por ciento primates, un 7 por ciento grandes felinos como leones y tigres, un 1 por ciento de osos, rinocerontes e hipopótamos, un 19 por ciento de otros mamíferos.

Además, España es la “vía de entrada ilegal a la Unión Europea tanto de huevos como de ejemplares vivos de loros desde América Latina, que son vendidos en distintos puntos de Europa para coleccionismo. En el grupo de las aves también preocupan las redes que trafican con rapaces por su impacto sobre nuestras especies nativas”.

Además, en el comercio legal España es un productor importante de aves rapaces. El halcón peregrino es una de las especies de aves que se exportan para cetrería, así como el halcón gerifalte, el halcón sacre, el busardo de Harris y el azor común, entre otros.

Para atajar este problema, según la organización, falta mucho camino por recorrer. El mayor ejemplo es la precaria situación de los centros de rescate. Tan solo 5 de los 35 centros existentes tiene un convenio de colaboración con la administración, que además aporta menos del 10 por ciento de los gastos de los centros. Por tanto, la mayoría de las víctimas del mascotismo y el tráfico en España son decomisadas y llevadas a centros privados. Entre estos centros de rescate se encuentra APP Primadomus, en Alicante

Dentro de los grandes problemas con los que se ha topa la lucha contra el tráfico ilegal de animales es el desconocimiento, la falta de normativas y la necesidad de endurecer las penas. Así lo explica Laura Riera, primatóloga de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), organización que desde hace años se espera con urgencia la creación del llamado Listado Positivo.

Durante los últimos años, a raíz de la aprobación del plan europeo en 2016 y del Plan Español en 2018, la lucha contra el tráfico de animales ha aumentado. “Sin embargo, perviven diferentes problemas en nuestro país. El principal es la falta de voluntad política y baja prioridad de CITES en los Ministerios afectados, lo que implica una grave limitación de medios y recursos”.

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