Especies extintas: ¿qué son y cómo se llega a la desaparición total?

Las extinciones se producen cuando muere el último ejemplar de una especie a causa de un cataclismo, problemas evolutivos o interferencias humanas.

Conejo pigmeo
El raro conejo pigmeo (Brachylagus idahoensis) hembra, que solía habitar en Washington, Oregón, Idaho, Montana, Wyoming, California, Nevada y Utah, está en peligro de extinción. Su hábitat primario y su dieta, la artemisa, está desplomándose, lo que a su vez dificulta que las poblaciones menguantes se recuperen de enfermedades o desastres climáticos.
Fotografía de Joël Sartore, National Geographic Photo Ark

Lo cierto es que los científicos no saben cuántas especies de plantas, animales, hongos y bacterias existen en la Tierra. Una de las estimaciones más recientes situaba esa cifra en 2000 millones, y lo más probable es que cambie en algún momento. 

Una cosa sí sabemos: el rinoceronte negro occidental, el tigre de Tasmania y el mamut lanudo son algunas de las criaturas cuyas poblaciones se redujeron en algún momento a cero, y es posible que la extinción de las especies se produzca mil veces más rápido debido a los humanos

La extinción se produce cuando los factores ambientales o los problemas evolutivos provocan la desaparición de una especie. La desaparición de especies de la Tierra es continua, y los ritmos han variado a lo largo del tiempo. Una cuarta parte de los mamíferos está en peligro de extinción, según las estimaciones de la Lista Roja de la UICN

Hasta cierto punto, la extinción es natural. Los cambios en los hábitats y las malas tendencias reproductivas son algunos de los factores que pueden hacer que la tasa de mortalidad de una especie sea superior a su tasa de natalidad durante el tiempo suficiente como para que finalmente no quede ninguna. 

(Relacionado: ¿Qué es la extinción? La respuesta es compleja)

Los seres humanos también provocan la extinción de otras especies mediante la caza, la sobreexplotación, la introducción de especies invasoras en la naturaleza, la contaminación y el cambio de humedales y bosques por tierras de cultivo y zonas urbanas. Incluso el rápido crecimiento de la población humana provoca la extinción al arruinar los hábitats naturales. 

Entre las especies más famosas llevadas a la extinción por el ser humano está el dodo, un pájaro que vivía principalmente en la nación insular de Mauricio y que se popularizó por su aparición en el libro de Lewis Carroll Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. Los marineros holandeses mencionaron a los dodos por primera vez a finales del siglo XVI y fueron vistos por última vez en 1662 tras haber sido cazados hasta su extinción. Las palomas migratorias de Norteamérica, que cubrían los cielos norteamericanos a miles de millones cuando los europeos llegaron al continente, se extinguieron cuando la última murió en el zoológico de Cincinnati en 1914

Seis extinciones masivas

Los fósiles muestran que ha habido cinco períodos anteriores de la historia en los que se produjo un número inusualmente elevado de extinciones en lo que se conoce como extinciones masivas. La mayoría de las especies de la Tierra desaparecieron hace aproximadamente entre 266 y 252 millones de años en la extinción del Pérmico

Sin embargo, esas pérdidas también allanaron el camino para la evolución de los dinosaurios, ya que las extinciones masivas crean una oportunidad para que surjan nuevas especies. Los dinosaurios encontraron su fin hace unos 65 millones de años en otra extinción masiva al final del Cretácico. Un gran cráter frente a la península de Yucatán, en México, sugiere que lo más probable es que un asteroide cayera allí. Los científicos creen que las erupciones volcánicas en la India provocaron un calentamiento global que también pudo contribuir a la extinción masiva. 

Los científicos debaten si la Tierra se encuentra ahora en medio de una sexta extinción masiva. De ser así, podría ser la más rápida de la historia, con un ritmo entre 1000 y 10 000 veces superior a la tasa de extinción básica de una a cinco especies por año. El ser humano es el principal responsable de esta sorprendente tendencia. Los científicos creen que la contaminación, el desmonte y la sobrepesca podrían llevar a la mitad de las especies terrestres y marinas del planeta a la extinción en 2100. 

El lento aumento de las temperaturas de la superficie causado por el incremento de los gases de efecto invernadero probablemente obligará a muchas especies a desplazarse hacia los polos de la Tierra y hacia las montañas para permanecer en hábitats con idénticos climas. Pero no todas las especies podrán adaptarse con la suficiente rapidez para evitar la extinción y se prevé que muchas perezcan. 

¿Qué podemos hacer al respecto? 

Utilizar menos combustibles fósiles bajando el termostato, conducir con menos frecuencia y reciclar son buenas maneras de frenar el ritmo de las extinciones. Comer menos carne y evitar productos como el marfil fabricados a partir de especies amenazadas también son costumbres que pueden marcar la diferencia. En casa, guardar la basura en cubos cerrados, reducir el consumo de agua y abstenerse de utilizar herbicidas y pesticidas son conductas que pueden proteger la fauna local. 

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Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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