¿Podría evolucionar un hongo parásito para controlar a los humanos?

El hongo creador de zombis de 'The Last of Us' es real, pero hay muchos otros hongos a los que temer. De los 5 millones de especies de hongos que hay en el mundo, unos cientos son peligrosos para las personas.

Por Sarah Gibbens
Publicado 20 ene 2023, 10:12 CET, Actualizado 6 feb 2023, 15:32 CET
Cuerpos brotando de una polilla muerta por el hongo cordyceps

Cuerpos brotando de una polilla muerta por el hongo cordyceps. El hongo ophiocordyceps, genéticamente emparentado, también mata insectos, pero primero obliga a su huésped a cumplir sus órdenes.

Fotografía de Alex Hyde, Nature Picture Library

Sin la capacidad de poder controlar su cuerpo, una hormiga se arrastra lejos de su colonia, se cuelga peligrosamente de una hoja y espera a morir mientras un hongo consume su cuerpo, emerge de su cabeza y libera esporas en el aire.

"Son como pequeños adornos de Navidad en el bosque", dice Ian Will, genetista de hongos de la Universidad de Florida Central (Estados Unidos), donde se encuentran estas hormigas zombificadas.

¿Y si este hongo parásito pudiera hacernos lo mismo?

Esa es la premisa de la nueva serie de televisión basada en el videojuego The Last of Us en la que, como consecuencia del aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático, un hongo se apodera del mundo y convierte a los humanos en zombis controlados por parásitos.

"De una manera fantástica, los vínculos lógicos están ahí, pero no es probable que ocurra en la vida real", dice Will. Pero aunque a los científicos no les preocupa que los hongos evolucionen hasta convertir a la gente en zombis, el aumento de las temperaturas sí supone un riesgo real de empeorar las infecciones fúngicas.

¿Cómo infecta el parásito a las hormigas?

Al parecer, el creador de The Last of Us, Neil Druckmann, se inspiró en un vídeo de la naturaleza que mostraba al hongo, Ophiocordyceps unilateralis, infectando a una hormiga bala. Los cordyceps son una amplia categoría de parásitos de insectos y un popular suplemento para la salud. Pero sólo los Ophiocordyceps controlan el organismo de su huésped.

Se sabe que unos 35 de estos hongos Ophiocordyceps convierten a los insectos en zombis, pero pueden existir hasta 600, afirma João Araújo, experto en hongos parásitos del Jardín Botánico de Nueva York.

Los primeros signos de infección son un comportamiento errático y anormal. Los científicos creen que el parásito toma el control físico de su huésped cultivando células fúngicas alrededor del cerebro que secuestran el sistema nervioso del insecto para controlar sus músculos. No está claro cómo lo hace exactamente, si liberando una sustancia química o alterando el ADN del insecto, dice Will.

Es un proceso que el hongo lleva perfeccionando en su huésped específico desde antes de la historia de la humanidad.

"Nuestra hipótesis es que llevan coevolucionando unos 45 millones de años", afirma Araújo.

Cordyceps, el hongo parásito que convierte a los insectos en zombis a su merced
En las profundidades de la selva amazónica, un hongo parásito llamado Cordyceps infecta a hormigas y otros insectos para reproducirse. Visita los entornos más extremos del planeta y descubre cómo sobreviven en ellos los animales en Planeta hostil de National Geographic.

¿Estamos seguros de que no puede infectar a los humanos?

Para que el hongo se trasladara a cualquier animal de sangre caliente haría falta un serio trabajo evolutivo.

"Si el hongo realmente quisiera infectar a los mamíferos necesitaría millones de años de cambios genéticos", Araújo.

Cada especie de hongo creador de zombis evolucionó para adaptarse a un insecto específico, por lo que las cepas únicas tienen poco efecto en un organismo excepto en el que evolucionaron para infectar. Por ejemplo, un cordyceps que haya evolucionado para infectar a una hormiga en Tailandia no puede infectar a una especie de hormiga diferente en Florida.

"Si el salto de una especie de hormiga es difícil, saltar a los humanos es definitivamente ciencia ficción", dice Will. "Pero esta idea de que la temperatura desempeña un papel en las infecciones fúngicas es ciertamente razonable".

(Relacionado: Este hongo multirresistente se extiende en hospitales afectados por la COVID-19)

¿Una amenaza del aumento de las temperaturas? 

Incluso sin la amenaza inminente de los hongos parásitos, hay muchos otros hongos a los que temer.

Se calcula que existen millones de especies de hongos en el mundo, y se sabe que unos cientos son peligrosos para el ser humano. Una cosa que nos ha protegido de las infecciones fúngicas graves son nuestros propios cuerpos calientes. El cuerpo humano, con una temperatura en torno a los 36°C, es demasiado caliente para que la mayoría de las especies de hongos propaguen una infección; prefieren un rango de 25°C a 30ºC.

"Una de las razones por las que tenemos hongos en la piel es que pueden introducirse entre los pliegues de la piel. Son lugares húmedos y oscuros donde los hongos pueden proliferar a una temperatura inferior a la corporal", explica Shmuel Shoham, experto en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

"A medida que la Tierra se calienta, existe la preocupación de que el cambio entre la temperatura ambiental y la temperatura corporal no sea tan drástico", afirma. Hipotéticamente, eso facilitaría que los hongos que han evolucionado para soportar temperaturas exteriores más cálidas también pudieran sobrevivir dentro del cuerpo humano.

Existe una especie de hongo capaz de infectar a las personas que, según los científicos, puede deberse al aumento de las temperaturas: Candida auris.

Ni siquiera era conocida por la ciencia hasta 2007, pero en 2011 y 2012 se encontró de repente en tres continentes diferentes.

"Salió de la nada", dice Arturo Casadevall, experto en enfermedades infecciosas de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins. "La idea es que este hongo estaba ahí fuera, y con los años se adaptó a temperaturas más altas hasta que pudo abrirse paso".

Cuando entran en el torrente sanguíneo, los hongos presentan síntomas similares a los de una infección bacteriana, señala Shoham. Para las personas con un sistema inmunitario sano, combatirlos no suele ser un problema. Pero muchos no tienen tanta suerte: los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos calculan que entre el 30% y el 60% de los pacientes infectados por el hongo han muerto, aunque la posibilidad de que tuvieran problemas de salud subyacentes hace difícil determinar el papel fundamental que desempeñó la Candida auris.

Pero cuando se le pregunta si es posible que se produzca un brote fúngico similar al de COVID-19, Casadevall dice que no es descartable.

Considerando esa posibilidad, afirma: "¿Me preocupa que surja una enfermedad desconocida e infecte a los inmunocompetentes? Por supuesto". 

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    Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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