¿La risa nos hace tener un sistema inmunitario más fuerte? Esto dice la ciencia

From reduced inflammation to pain relief to increased levels of dopamine, there are tangible benefits behind emotions like curiosity and amusement.

Por Tula Karras
Publicado 13 jul 2023, 16:10 CEST
La sorpresa, el interés, la diversión y el asombro nos hacen sentir muy bien

La sorpresa, el interés, la diversión y el asombro nos hacen sentir muy bien y nos aportan grandes beneficios. Nos inspiran a explorar lugares como el océano, al tiempo que mejoran la memoria y las funciones inmunitarias.

Fotografía de David Guttenfelder, Nat Geo Image Collection

Descubrir lo nuevo, lo interesante, lo inesperado y lo "¡guau!" está integrado en nuestro cerebro. La sorpresa, el interés, la diversión y el asombro (emociones de admiración) no sólo nos hacen sentir bien, sino que también nos aportan grandes beneficios. Aunque todas las emociones positivas nos motivan a ampliar nuestros horizontes, éstas son especialmente potentes para inspirarnos a explorar, aprender y conectar con los demás y con el mundo en general.

Las emociones de asombro suelen implicar una "violación de las expectativas", es decir, cuando nos encontramos con algo que no esperábamos o que nos deja sin palabras. Este "no saber" te prepara para grandes logros intelectuales.

Algunos expertos, como Robert Fuller, profesor de estudios religiosos en la Universidad de Bradley (Estados Unidos), consideran que estas emociones son el motor de algunas de las mentes más brillantes del mundo. El asombro y la curiosidad por el mundo físico impulsaron a Isaac Newton a estudiar y descubrir las leyes que rigen nuestro universo. El asombro por la exploración espacial inspiró el trabajo pionero de la ingeniera Yvonne Brill en sistemas de propulsión para cohetes.

He aquí un repaso a las maravillosas emociones que enriquecen nuestras vidas.

La sorpresa y el shock viven en el mismo espectro: aunque el shock puede ir acompañado de miedo, la sorpresa despierta interés y mejora la memoria, el aprendizaje y la concentración.

La sorpresa puede ser transformadora y llevarnos a cambiar nuestras creencias y comportamientos. Algunos psicólogos afirman que la sorpresa también puede amplificar cualquier emoción anticipada que sientas junto con ella. Puede que te sientas feliz el día de su cumpleaños con la idea de cenar con tus amigos, pero tu felicidad aumentará cuando te sorprendan con una gran fiesta (si te gustan las fiestas sorpresa). Los expertos distinguen la sorpresa de emociones como el asombro en parte por el hecho de que la "sorpresa" suele ser fácil de explicar. En el caso del asombro, puede que no haya una explicación obvia.

El hipocampo, conocido como el detector de novedades del cerebro, interviene en la sorpresa. Compara los nuevos conocimientos con la información ya almacenada (memoria) y libera dopamina, sustancia química que produce placer y recompensa, y norepinefrina (noradrenalina) si detecta alguna novedad. Los estudios demuestran que al cerebro le gusta: los monos que esperan una recompensa muestran cómo se disparan las neuronas dopaminérgicas, pero cuando no esperan una recompensa y reciben una, esas neuronas se disparan aún más.

Los niños miran asombrados a un lagarto fuera de una piscina. La emoción puede provocar lazos afectivos y respuestas positivas en el cuerpo.

Fotografía de Stacy Gold, Nat Geo Image Collection

Interés

Algunos expertos consideran que el interés es la primera emoción, como se aprecia en la mirada fija de un recién nacido en el rostro de sus padres. Investigaciones realizadas en los Países Bajos han revelado que la curiosidad puede tener dos "caras": una positiva (un deseo que anticipa el placer de descubrir lo desconocido) y otra negativa, un ansia de saber que no se satisface (como los niños que esperan impacientes a desenvolver los regalos de Navidad que llevan semanas esperando).

Una de las ventajas del interés es que conduce al aprendizaje (sobre todo cuando va seguido de sorpresa). Los estudiantes curiosos participan más, disfrutan más aprendiendo y obtienen mejores resultados académicos; lo mismo ocurre con los adultos en el lugar de trabajo.

Las investigaciones también demuestran que las personas que experimentan más interés tienen más probabilidades de manifestar niveles más altos de emociones positivas; evaluaciones más positivas de uno mismo, del mundo y del futuro; más satisfacción vital; y niveles más bajos de ansiedad y depresión. El interés también está ligado a la empatía, y las personas empáticas son más propensas a sentir curiosidad por los demás y a querer conectar con ellos.

El interés está arraigado en nuestro cerebro a través de los sistemas de búsqueda y recompensa: la novedad activa la dopamina, un neuroquímico de recompensa y deseo que nos impulsa a buscar la respuesta; cuando descubrimos la respuesta, experimentamos satisfacción y a menudo queremos buscar más para mantener el ciclo.

Sonreír cuando uno se divierte puede provocar un aumento de la tensión arterial y una disminución de la frecuencia cardiaca.

Fotografía de Photogrpah By LYNSEY ADDARIO, Nat Geo Image Collection

Diversión

La diversión, generalmente definida como una emoción de felicidad evocada por el humor, nos ayuda a socializar (nos unimos a través de las risas compartidas), a aprender (despierta interés, especialmente en los niños, que aprenden jugando) y a tranquilizarnos. La diversión tiene su propia expresión facial (cabeza inclinada hacia atrás, boca con una sonrisa entreabierta), distinta de la satisfacción y la felicidad. Y tiene su propio perfil fisiológico: un ligero aumento de la presión arterial (reflejo de la tensión del corazón por el humor y el juego) y una disminución de la frecuencia cardíaca, posiblemente porque está activando el sistema calmante.

Curiosamente, la risa no es sólo humor. Las investigaciones han descubierto que nos reímos 30 veces más con otras personas que cuando estamos solos, y no sólo porque intercambiemos chistes. Los científicos teorizan que la risa es una señal que comunica acuerdo, afiliación y afecto, todo ello para reforzar el vínculo social.

Nos reímos en respuesta a frases sin gracia de nuestros interlocutores y a la risa de otras personas, lo que se denomina risa antifonal. Y el impulso de reír con los demás puede implicar a las neuronas espejo (este reflejo se produce con la misma frecuencia en la risa que en el bostezo). También nos reímos mientras conversamos; de hecho, es más probable que la gente se ría cuando habla que cuando escucha.

La capacidad de fabricar y sentir diversión puede ayudarnos a amortiguar una emoción negativa, un tipo de regulación emocional. Si nos centramos en el lado humorístico de una situación angustiosa, podemos cambiar nuestra perspectiva y aliviar el estrés. La risa es realmente una buena medicina: está relacionada con la mejora de la salud cardiovascular, el alivio del dolor y el funcionamiento del sistema inmunitario.

La frase "la risa es la mejor medicina" puede tener fundamento científico: puede mejorar la salud cardiovascular e inmunitaria.

Fotografía de Phetograph By JOEL SARTORE, Nat Geo Image Collection

Asombro

Reconocemos el asombro cuando lo sentimos: al contemplar la puesta de sol, en un acontecimiento deportivo con otros 10 000 aficionados o en un ritual espiritual. Científicos como Dacher Keltner, investigador del asombro y codirector del Greater Good Science Center de la Universidad de California (Estados Unidos), definen el asombro como la emoción que se produce cuando las expectativas se desbordan.

El sobrecogimiento trasciende la comprensión y suele implicar placer, aunque también miedo, como cuando presenciamos un tornado. Podemos sentirlo cuando estamos solos, pero es más frecuente en grupo. El estudio relativamente reciente de esta emoción ha arrojado resultados asombrosos. Está vinculada a las relaciones sólidas: hace que las personas desvíen la atención de sí mismas y se sientan más conectadas. Así pues, el asombro tiene una finalidad de supervivencia: vincula a los individuos con el grupo, ya sea por ideología (un partido político), objetivos (un equipo), identidad cultural o circunstancias (los supervivientes de una inundación se reúnen). Sin embargo, esta faceta social puede tener un lado oscuro, provocando que la gente se una a grupos marginales o sectas.

El asombro también es bueno para la salud: un estudio de 2015 descubrió que, de las siete emociones positivas, el asombro es la más fuertemente vinculada a niveles bajos de citoquinas proinflamatorias, una respuesta inflamatoria implicada en enfermedades crónicas como las cardiopatías y la depresión. Las citocinas proinflamatorias pueden ser beneficiosas si nos lesionamos, pero cuando se liberan de forma crónica debido a emociones negativas, pueden hacer daño.

Podemos sentir sobrecogimiento cuando estamos solos, como este hombre, pero experimentamos esta emoción más a menudo en grupo.

Fotografía de Babak Tafreshi, Nat Geo Image Collection

Estrategia de supervivencia

Las emociones son muy complejas y operan a muchos niveles: a través de nuestros movimientos faciales y corporales, nuestro sistema nervioso autónomo (que controla funciones involuntarias como los latidos del corazón y la respiración), nuestro sistema nervioso somático (que implica cinco sentidos y movimientos musculares voluntarios) y en nuestras mentes consciente y subconsciente. Pero una cosa está clara: las emociones nos ayudan a disfrutar, dar sentido y sobrevivir en este mundo.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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