Los cambios de última hora en las protecciones de las especies silvestres del gobierno de Trump generan críticas

Las acciones del gobierno saliente de Trump, eclipsadas por el tumulto de la transición presidencial, podrían perjudicar a los animales y al medioambiente.

Published 20 ene. 2021 15:01 CET
Imagen de Alaska

Una vista de la parte central de la cordillera Brooks, en Alaska, cerca del Refugio nacional de vida silvestre del Ártico. El 6 de enero, el gobierno de Trump vendió concesiones para perforar petróleo en esta zona silvestre prístina.

Fotografía de Kiliii Yuyan, National Geographic

En los últimos cuatro años las protecciones para el medioambiente, la fauna y la flora de Estados Unidos han sido el blanco de ataques. El gobierno del presidente Donald Trump ha llevado a cabo una campaña de desregulación y deshecho o debilitado una infinidad de leyes y políticas que protegían a especies amenazadas y al medioambiente.

Las políticas perjudiciales para la fauna y la flora han incluido sabotear un complejo compromiso para conservar al urogallo de las artemisas, construir el muro fronterizo en zonas silvestres y retirar a los lobos grises de la Ley de Especies en Peligro de Extinción. «El gobierno de Trump ha sido sistemáticamente perjudicial para la fauna y la flora... desde el primer día hasta sus últimos días», cuenta Drew Caputo, vicepresidente de litigios en Earthjustice, un grupo de derecho ambiental.

El patrón ha continuado en las horas finales de la presidencia de Trump. A continuación, detallamos algunas de las medidas ambientales fundamentales, que según los expertos no han recibido suficiente atención durante la pandemia, el proceso de destitución y la inestabilidad política.

El Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre no respondió a las preguntas de National Geographic sobre los temas tratados en este artículo ni cuestiones relacionadas.

El debilitamiento de la Ley de Especies en Peligro de Extinción

En 2019, el gobierno de Trump anunció una serie de cambios que debilitarían la Ley de Especies en Peligro de Extinción, como que no protegería automáticamente a las especies amenazadas y no tendría en cuenta las repercusiones del cambio climático a la hora de formular recomendaciones para la conservación de especies.

En cambio, en el último mes, otras dos acciones han dificultado establecer el «hábitat fundamental», unas áreas geográficas específicas reservadas para la supervivencia de las especies conforme a la ley, indica Caputo.

Uno de los cambios «disminuye el universo de hábitat que puede protegerse», explica. Un ejemplo sería impedir que determinadas áreas afectadas por las actividades humanas que necesitan ser restauradas se clasifiquen como hábitat crítico. Otro cambio facilita evitar establecer hábitat alegando que los costes económicos de hacerlo son demasiado elevados.

«Si los combinas, estás inclinando la balanza en favor de la industria y en contra de las especies en peligro de extinción», afirma Caputo.

Rob Wallace, secretario adjunto del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre, declaró en un comunicado que estas acciones «aportarán mayor claridad y coherencia a cómo el servicio designa hábitat crítico».

La apertura del hábitat de los cárabos a la tala

Caputo indica que dificultar la designación de hábitat crítico perjudica a todas las especies amenazadas y en peligro de extinción, pero algunas decisiones pueden ser más dañinas para animales específicos.

El cárabo californiano del norte, una especie amenazada a nivel federal, solo vive en bosques primarios de la costa oeste de Estados Unidos. El 13 de enero, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre anunció que había reducido más de 1,2 millones de hectáreas de hábitat crítico para el cárabo, algo que, según temen algunos, allanará el camino para la tala en estas zonas. Esta medida sorprendió a muchos conservacionistas y varios grupos indicaron que demandarían al servicio si no se modificaba la decisión, un cambio que esperan que ocurra durante el gobierno de Biden.

«A cada paso, el gobierno de Trump mina las probabilidades de supervivencia del cárabo californiano del norte», cuenta Jamie Rappaport Clark, presidente de Defenders of Wildlife, un grupo de conservación.

«Pese a la evidencia científica que prueba que este cárabo se encuentra en peligro de extinción, la agencia se niega a aumentar las protecciones para el ave atribulada».

Una manada de lobos en el parque nacional de Yellowstone, Wyoming. Aunque los animales están protegidos de la caza dentro del parque, el gobierno de Trump tomó medidas para retirar las protecciones para las especies en peligro de extinción a todos los lobos de los Estados Unidos continentales.

Fotografía de Ronan Donovan, National Geographic

El rechazo a clasificar a los glotones como especie amenazada

Solo quedan unos 300 glotones en el oeste de los Estados Unidos, en parte porque dependen de las reservas menguantes de nieve para construir sus madrigueras, cazar y almacenar la comida. A pesar de que su población es pequeña y del hecho de que los mantos de nieve están disminuyendo y desapareciendo a medida que el clima se calienta, en diciembre el Servicio de Pesca y Vida Silvestre se negó a incluirlos como especie amenazada.

La agencia justificó la decisión alegando que los depredadores están expandiéndose en algunas zonas, que hay nieve suficiente para mantenerlos y que no son genéticamente diferentes de las poblaciones de Canadá.

Con todo, muchos científicos discrepan y un gran consorcio de grupos de conservación van a demandar al gobierno.

«Los glotones penden de un hilo incluso sin la amenaza añadida del cambio climático», afirma Bonnie Rice, de la campaña del Sierra Club «Our Wild America», por correo electrónico.

La venta de concesiones petroleras en el Refugio nacional de vida silvestre del Ártico

En el Refugio nacional de vida silvestre del Ártico, una vasta extensión de hábitat prístino en el borough de North Slope, Alaska, alberga grandes poblaciones de caribúes y osos polares, entre otras especies. Los políticos han librado una larga batalla por el derecho a perforar petróleo en la zona y el 6 de enero, el gobierno de Trump logró abrir una compra de concesiones petroleras en más de 400 000 hectáreas del refugio.

Pero solo se compraron en torno a la mitad de las concesiones y la venta generó una fracción de los ingresos previstos. La Alaska Industrial Development Corporation, una agencia estatal, compró la mayoría. Las principales empresas petroleras se quedaron al margen.

Sin embargo, las concesiones no se han ultimado y es posible que un tribunal o el gobierno de Biden intervengan para impedir la perforación en el futuro.

Una ballena franca glacial hembra y su cría. Quedan menos de 400 de estos animales en peligro crítico de extinción.

Fotografía de Brian Skerry, National Geogrphic

Las medidas insuficientes para salvar a las ballenas francas

Tras siglos de caza, quedan menos de 400 ballenas francas glaciales en el nordeste de Estados Unidos y el sudeste de Canadá. Desde 2017, varias de estas especies en peligro crítico de extinción han fallecido en lo que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos describe como un «evento de mortalidad insólito». Los conservacionistas advierten que estas muertes, causadas en parte por los impactos con embarcaciones y por quedarse atrapadas en sedales de pesca, son lo bastante numerosas para causar una extinción inminente.

En diciembre, el Servicio Nacional de Pesca Marina de Estados Unidos emitió el borrador de una declaración de impacto ambiental y propuso normas para limitar la pesca e imponer límites de velocidad a los vehículos en algunas zonas donde viven ballenas francas. Pero Jane Davenport, abogada en Defenders of Wildlife, dice que las medidas son insuficientes.

Esta «respuesta tan demorada no bastará para ayudar a las ballenas francas a evitar los dolorosos y peligrosos impactos con los barcos ni las redes», afirma.

Los conservacionistas exigen medidas más drásticas para prevenir las muertes de ballenas francas, como invertir más en material menos dañino para los pescadores de langostas y que se cierren más zonas a la pesca y el tráfico marítimo.

Nuevas secciones del muro fronterizo construidas en Hidalgo, Texas, el 11 de enero del 2021. Durante el gobierno de Trump se han erigido más de 724 kilómetros de muro fronterizo, la mayor parte de nueve metros de altura, remplazando las vallas de alambre de espino o las barreras para vehículos, transformando el paisaje y causando daños ambientales.

Fotografía de Mark Felix, AFP, Getty Images

La construcción del muro fronterizo continúa

El 12 de enero, el presidente Trump dio un discurso en Álamo, Texas, celebrando la finalización de 724 kilómetros de muro fronterizo a lo largo de la frontera meridional del país. El muro, cuya construcción prosigue a toda velocidad, ha transformado el paisaje y la mayor parte de las fronteras meridionales de California, Arizona y Nuevo México ya tienen un vallado de nueve metros de alto.

Antes, la mayoría de estas zonas fronterizas solo tenían barreras bajas, como vallas de alambre de espino o barreras para vehículos. Pero el nuevo muro impide que los animales grandes, como los pumas, se desplacen de norte a sur, lo que imposibilitará el intercambio genético y podría provocar extinciones locales, señala Myles Traphagen, científico de conservación del grupo ambiental apartidista Wildlands Network. Las cámaras trampa de Traphagen ya han demostrado reducciones considerables en las poblaciones de animales del Refugio nacional de vida silvestre de San Bernardino, un humedal del desierto de gran importancia ecológica en la frontera del sudeste de Arizona.

La construcción del muro exige grandes cantidades de agua —más de 1,6 millones de litros por kilómetro en algunos casos— y ha drenado acuíferos del desierto donde ya escaseaba este recurso. Biden ha declarado que detendrá la construcción, pero no está claro qué hará para remediar los daños, algunos de los cuales son irreversibles.

Un valle cerca de Oak Flat, Arizona, un lugar sagrado para los apaches.

Fotografía de Russ McSpadden, Center for Biological Diversity

Wendsler Nosie Sr. da un discurso cerca del Capitolio el 11 de marzo del 2020 para protestar por la venta de Oak Flat a una empresa minera, algo que ocurrirá a principios de marzo del 2021 o antes.

Fotografía de Matthew Sobocinski, USA TODAY, Sipa USA, Alamy

La transferencia de un lugar sagrado apache a una empresa minera

Muchos apaches occidentales consideran Oak Flat, una pintoresca zona montañosa en el bosque nacional del Tonto, Arizona, un lugar sagrado. Wendsler Nosie, Sr., expresidente de la tribu apache de San Carlos, dice que tiene la misma importancia que el monte Sinaí de Egipto, al ser un lugar de revelación divina. El área general también alberga plantas y animales diversos, entre ellos el cactus Echinocereus engelmannii, en peligro de extinción.

El 15 de enero, el Servicio Forestal estadounidense planea publicar una declaración de impacto ambiental final que allanará el camino para la transferencia de Oak Flat a Resolution Copper, una empresa minera británica y australiana. Si la minería de cobre sigue adelante, podría destruir lugares y artefactos de gran importancia cultural, así como emitir contaminantes que podrían afectar a la calidad del agua.

Este intercambio de tierras fue permitido por un «jinete legislativo» de última hora que el senador John McCain incluyó en la Ley de Autorización de Defensa Nacional del 2015.

Una trucha atrapada en una red de enmalle en el lago Yellowstone. Las redes de enmalle se utilizan en la costa de California y a menudo matan por accidente a animales como tortugas marinas, ballenas y tiburones.

Fotografía de Charlie Hamilton James

El veto al proyecto de ley bipartito de redes de deriva

En California, algunos pescadores todavía utilizan grandes redes de deriva que pueden abarcar más de kilómetro y medio de largo para capturar animales como peces espada. Sin embargo, estas redes matan y hieren indiscriminadamente a muchas criaturas, como ballenas, delfines, lobos marinos, tortugas marinas y tiburones.

Estas redes no se emplean en ningún otro lugar de Estados Unidos. En una rara iniciativa bipartita, ambas cámaras del Congreso aprobaron un proyecto de ley para eliminar progresivamente estas redes. En diciembre del 2020, enviaron el proyecto de ley a Donald Trump para su firma. En cambio, Trump vetó el proyecto de ley el 31 de diciembre.

«Es muy desalentador, no hay motivo para seguir utilizando esta tecnología desfasada», afirma Davenport. «Es lamentable que el Congreso tenga que volver a empezar de cero».

La retirada de algunas sanciones por matar aves

Desde 1918, la Ley del Tratado de Aves Migratorias ha ilegalizado la «compra, caza, captura o matanza del modo que sea de cualquier ave migratoria» sin permiso. Por consiguiente, cuando las empresas han matado aves por accidente, como ocurrió en el infame vertido de petróleo de Exxon Valdez, han tenido que pagar grandes multas por hacerlo.

Pero el gobierno de Trump ha cambiado la forma en que aplica esta ley. El 5 de enero, la administración finalizó una norma que estipulaba que no se procesaría ni se multaría ni a las empresas ni a los particulares por matar aves de forma accidental.

Los conservacionistas sostienen que esta norma debilita las protecciones para las aves en un momento en el que muchas especies están sufriendo.

¿Qué depara el futuro?

Algunos de los daños que han provocado estas medidas son irreversibles, como el agotamiento de los acuíferos para el muro fronterizo.

Sin embargo, los conservacionistas esperan que muchas de estas acciones de última hora puedan deshacerse en los tribunales o por el gobierno entrante de Biden. Pero señalan que esto conllevará mucho tiempo y esfuerzo.

«Cualquier cambio respecto al gobierno de Trump supondría una mejora», afirma Caputo. «Hipérboles aparte, ha sido el gobierno más antimedioambiental desde el comienzo del movimiento medioambiental».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
Seguir leyendo