Avistamiento de ballenas jorobadas en el Pacifico

Las ballenas y las mariposas son las verdaderas celebridades de Santa Bárbara

Esta la lujosa ciudad playera de la costa central de California (Estados Unidos), está llena de residentes famosos, pero también es uno de los mejores lugares del mundo para observar la fauna salvaje.

Las excursiones de avistamiento de ballenas tienen lugar desde finales de primavera hasta principios de otoño, cuando miles de ballenas jorobadas (arriba) y grises del Pacífico migran por el canal de Santa Bárbara camino de México.

Fotografía de Robert Goodell, 500px, Getty Images
Por Norie Quintos
Publicado 8 feb 2024, 15:27 CET

En Santa Bárbara, California (Estados Unidos), los famosos que viven aquí (Harry y Meghan, Oprah, Gwyneth) no son los únicos a los que se sigue y adula. Las ballenas, las mariposas monarca y otros animales atraen a aficionados que realizan cruceros para ver ballenas y paseos en bicicleta eléctrica, participan en limpiezas de playas y se ofrecen como voluntarios para el recuento anual de mariposas.

Con sus más de 300 días de sol al año y sus brisas costeras perfumadas de eucalipto y salvia, esta "Riviera americana" está firmemente orientada al aire libre y la naturaleza. Se puede comer en el patio todo el año. En las oficinas caben tablas de surf, bicicletas y perros, y se ofrecen horarios flexibles y semanas de cuatro días.

En alta mar, los mamíferos más grandes del planeta acuden a alimentarse al Canal de Santa Bárbara, recientemente declarado Patrimonio Ballenero. La designación honra el compromiso de la región con la conservación, la investigación, la educación y el turismo responsable.

En las arboledas costeras de la región, las mariposas migratorias vuelven a detenerse para descansar y alimentarse, señal de un esperanzador regreso desde el borde de la extinción. El condado de Santa Bárbara ostenta el récord de mayor número de mariposas monarca occidentales en la costa de California.

En este destino turístico, a diferencia de tantos otros, la naturaleza parece estar ganando la partida.

A la bióloga marina Holly Lohuis le gusta hablar de caca para que niños y adultos comprendan el papel clave que desempeñan las ballenas en el sostenimiento del planeta. Está delante de la nueva exposición ¡Las ballenas son superhéroes!, en el Museo Marítimo de Santa Bárbara: "Sus heces fertilizan algas microscópicas, que forman parte del ciclo que mejora el aire que respiramos y enfría el planeta".

Lohuis, junto con Hiroku Benko, propietario del Condor Express, un barco de observación de ballenas diseñado sin hélices metálicas, son codirectores del recientemente nombrado Patrimonio Ballenero de Santa Bárbara. La zona, de unos 160 por 40 kilómetros, incluye el Canal de Santa Bárbara, el Parque Nacional de las Islas del Canal y sus cuencas hidrográficas. Aquí, donde las corrientes giran y los nutrientes se arremolinan, se prepara un bufé para más de 25 especies de cetáceos residentes y visitantes, incluidas unas 20 000 ballenas grises del Pacífico.

Izquierda: Arriba:

En el Canal de Santa Bárbara pueden avistarse 27 especies de cetáceos, entre ellas ballenas jorobadas, ballenas azules (en la foto) y orcas.

Fotografía de Doc White, NPL, Minden Pictures
Derecha: Abajo:

Una manada de leones marinos retoza bajo el agua cerca de la isla de Anacapa, en el Parque Nacional de las Islas del Canal.

Fotografía de Douglas Klug, Getty Images

También es uno de los lugares más fiables para ver al animal más grande del mundo. "Quedan unas 10 000 ballenas azules en el mundo", dice el fotógrafo local Adam Ernster; "por aquí vemos pasar una quinta parte de esa población en peligro crítico".

Aunque la nueva designación no confiere protección adicional, reconoce un modelo en el que los defensores de la conservación, los residentes de la comunidad y los intereses comerciales son aliados y no antagonistas. Los operadores turísticos responsables de avistamiento de ballenas, por ejemplo, convierten a los visitantes en defensores y generan ingresos para apoyar la conservación continuada. Además, los barcos recogen plásticos, ayudan a investigar y vigilan la salud del océano.

Al igual que las ballenas en general, las mariposas están en declive. Algunas, como la mariposa monarca, cuya variedad occidental pasa el invierno en las arboledas boscosas de la costa de California, están en peligro de extinción.

Hace cuatro años, el recuento de mariposas en la Reserva de la Mariposa de Goleta, entre las montañas de Santa Ynez y el océano Pacífico, se había desplomado hasta la escandalosa cifra de 10 individuos. Pero las monarcas se han recuperado de forma asombrosa. La temporada 2022-2023 registró más de 12 000 ejemplares, y la actual ya ha duplicado con creces esa cifra.

Según el naturalista Stephen Scruggs, del Ritz-Carlton Bacara, en la cercana Goleta, aún no está claro si la tendencia continuará, pero "es un motivo para esperar que aún podamos salvar la migración occidental de las monarcas". Como parte de su programa Embajadores del Medio Ambiente, el hotel ofrece recorridos en bicicleta eléctrica hasta la arboleda. Con el apoyo de voluntarios y residentes, la ciudad de Goleta está ejecutando la primera fase de un plan para gestionar mejor sus 24 hectáreas de hábitat de mariposas, que incluye la plantación de miles de plantas y árboles autóctonos.

Izquierda: Arriba:

Las mariposas monarca se agrupan en el Mariposario Monarca de Goleta, en el condado de Santa Bárbara (California), durante su migración anual de casi 5000 kilómetros desde el norte de Estados Unidos y el sur de Canadá hasta México.

Fotografía de Rich Reid, Nat Geo Image Collection
Derecha: Abajo:

Situada en la meseta sobre Arroyo Burro, la Reserva de la Familia Douglas abarca 28 hectáreas frente al mar.

Fotografía de MacDuff Everton, Nat Geo Image Collection

No muy lejos de allí, la Douglas Family Preserve, de 28 hectáreas, es otro ejemplo de la unión de la comunidad (incluido el actor Michael Douglas) en torno a causas medioambientales, esta vez para salvar de la urbanización el mayor espacio abierto costero dentro de los límites de la ciudad. Desde la meseta sobre la playa de Arroyo Burro, las vistas del Canal y de las islas situadas más allá (que de otro modo estarían reservadas a unos pocos adinerados) son espectaculares y gratuitas para todos. Las aguas están tranquilas en este día de invierno, aunque las primeras oleadas de ballenas grises ya han comenzado su viaje desde Alaska y pronto llegarán, uniéndose a las jorobadas y delfines residentes y, en verano, a las ballenas azules.

"Las ballenas y las mariposas cuentan una gran historia de cómo todo está conectado en la naturaleza", dice Lohuis; "y el impacto catastrófico cuando se elimina una parte de esa increíble red de vida".

Qué saber


Cómo desplazarse: BCycle es el programa de bicicletas electrónicas compartidas de la ciudad.

Dónde cenar y beber: El restaurante Caruso's de Montecito, comprometido con el marisco sostenible y el abastecimiento local, cuenta con una estrella Michelin y una estrella Michelin Verde. Santa Bárbara cuenta con algunos de los primeros viñedos orgánicos, biodinámicos y regenerativos del país, como Ampelos y Riverbench. En el centro, la cervecería local Night Lizard da a todas sus cervezas artesanas nombres de especies en peligro de extinción (¿alguien quiere una Blue Whale cream ale?). Rincon Brewery ha creado una edición especial de la cerveza Cetaceans, una lager Märzen con lúpulo seco.

Avistamiento de ballenas: Condor Express ofrece excursiones de varias horas en aguas del Canal de la Mancha. Además de ballenas (orcas, jorobadas y azules), los visitantes pueden avistar delfines, leones marinos e innumerables aves marinas.

Residente en Alexandria (Virginia, EE. UU.), Norie Quintos es colaboradora habitual de National Geographic. Síguela en Instagram.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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