Animales

¿Por qué crió este autillo a un patito?

Los patos joyuyos no ponen todos los huevos en la misma cesta: son parásitos de puesta y colocan sus huevos en los nidos de otras aves. Miércoles, 17 Abril

Por Jason Bittel

«Tenemos un polluelo de búho. ¡Fantástico!».

Esto es lo que pensó Laurie Wolf en cuanto se dio cuenta de que había un animalito pequeño y suave en la caja que servía de nido en su jardín de Júpiter, Florida. Un autillo yanqui había fijado su residencia en la caja casi un mes antes, por lo que sospecharon que se trataba de un polluelo de autillo. Pero la verdad era aún más extraña.

Con la llegada de una tormenta, Wolf y su marido observaron a la madre sacar la cabeza por el agujero del nido. Y justo al lado del autillo había un patito amarillo y negro.

«Estaban los dos allí sentados, el uno junto al otro», cuenta Wolf, artista y fotógrafa aficionada de animales salvajes. «Es increíble. Aún hoy me parece increíble».

Preocupada por que el autillo devorara al patito joyuyo, Wolf contactó con un experto en aves raptoras, que confirmó que el patito podría estar en peligro. Un santuario local para animales salvajes acordó cuidar del animal si era capaz de capturarlo.

Pero justo cuando Wolf y su marido estaban a punto de intervenir, el pato joyuyo saltó de la caja y se fue derechito a un estanque cercano, y desde entonces no ha vuelto a ver al animal.

«No creo que vuelva a vivir nada igual en toda mi vida», cuenta Wolf.

Pero es posible que sí lo haga: ya se han documentado científicamente patos joyuyos que viven con autillos yanquis.

«No se documenta habitualmente, pero ocurre, sin duda», afirma Christian Artuso, director de Bird Studies Canada en Manitoba, que observó algo similar en 2005, cuando estudiaba autillos yanquis para su tesis de doctorado.

En aquel caso, el autillo hembra incubó tres huevos de pato joyuyo que eclosionaron, según cuenta Artuso, que publicó sus hallazgos en 2007 en el Wilson Journal of Ornithology.

Compañeros improbables de nido

Al parecer, los patos joyuyos practican el parasitismo de progenie o de puesta. Esto significa que los padres dejan uno o dos huevos en el nido de otro ave, normalmente otro pato joyuyo u otra especie con la que esté emparentado.

«Es algo así como no poner todos los huevos en la misma cesta», afirma Artuso. «Si repartes los huevos, las probabilidades de transmitir tus genes aumentan ligeramente, sobre todo si un depredador devora los huevos que te quedas».

También existen otros ejemplos documentados de aves de presa que incuban los huevos de aves acuáticas, como un cernícalo americano que incubó un porrón albeola y un águila pescadora que incubó una nidada de gansos canadienses.

Artuso no es el único que ha publicado la observación de un pato joyuyo que parasita a un autillo yanqui. «Sabemos que ocurre, aunque no sabemos con qué frecuencia. Me ha alegrado ver otro ejemplo de esto», afirma.

Estímulos supernormales

Pero ¿por qué no se da cuenta el autillo hembra de que está incubando otros huevos? Al fin y al cabo, los huevos de pato joyuyo tienen forma más oblonga y el doble de volumen que los de autillo.

Artuso dice que es imposible saber qué piensa un autillo salvaje, pero quizá se trate de un caso de lo que los científicos denominan estímulos supernormales.

«Es posible que los padres piensen: “¡Madre mía! Este huevo es enorme. Vamos a tener el mejor huevo del mundo”».

Pero es más probable que este caso sea tan raro que los autillos yanquis no hayan desarrollado un método de defensa.

Patos precoces

Respecto al patito de Florida, añade que quizá haya sobrevivido.

Los patitos joyuyos son precoces, lo que significa que son bastante independientes desde que nacen. También existen muchos casos documentados de patitos de una nidada que se unen a los de otra nidada. Aunque haya sido incubado por un búho.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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