Animales

La megafauna de agua dulce está en peligro de extinción

Un nuevo estudio advierte que las poblaciones de peces, anfibios, reptiles y mamíferos de agua dulce han descendido bruscamente.viernes, 9 de agosto de 2019

Por Stefan Lovgren
Un manatí nada entre las algas verdes azuladas que han invadido los cursos de agua de Florida y han puesto en peligro a las especies de agua dulce.

Según un nuevo estudio, gran parte de la megafauna de agua dulce, parte de la cual ha sobrevivido durante cientos de millones de años —como las gigantescas rayas, los colosales peces gato, las enormes tortugas y las monstruosas salamandras— podría encontrarse al borde de la extinción.

Por primera vez, los investigadores han calculado el descenso global de la megafauna de agua dulce —que incluye a peces, reptiles, anfibios y mamíferos— y los resultados pintan un panorama desolador. En las cuatro décadas transcurridas desde 1970, las poblaciones globales de estos gigantes de agua dulce han descendido casi un 90 por ciento, el doble del descenso de poblaciones de vertebrados terrestres o marinos.

Un cisne negro nada entre carpas koi.
Un castor europeo camina por una ribera en Grenoble, Francia. Los castores europeos, unas de las pocas especies de agua dulce en alza, han recolonizado las áreas de las que habían desaparecido.

Las grandes especies de peces —como esturiones, salmones y peces gato gigantes— están particularmente amenazadas, ya que sus poblaciones han descendido un 94 por ciento. No es mucho mejor la situación de la mayoría de los grandes reptiles ni de muchas especies de mamíferos de agua dulce. El baiji, un delfín de río chino, podría ser la primera especie de delfín cuya extinción ha sido provocada por los humanos y no se han observado peces espátula del Yangtsé, que pueden alcanzar seis metros de largo, en más de una década. Otras especies podrían haber quedado reducidas a los últimos miembros de su especie.

«Se trata de una crisis de proporciones gigantescas que no cuenta con reconocimiento general», afirma Zeb Hogan, ictiólogo de la Universidad de Nevada, Reno, y explorador de National Geographic que ha estudiado la difícil situación de los peces gigantes de agua dulce durante dos décadas.

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Hogan, coautor del estudio publicado en la revista Global Change Biology, afirma que la atribulada historia de los peces gigantes recalca específicamente la crisis medioambiental que sufren muchos ríos y lagos hoy en día. «Cuando desaparecen los animales más grandes, es una advertencia de que debemos hacer algo cuanto antes para mejorar la salud del ecosistema de nuestros ríos y lagos», explica.

Los hipopótamos están amenazados por la caza furtiva y la pérdida de hábitat. Dependen del agua dulce, por la que compiten cada vez más con los humanos y la agricultura.
Los antílopes Lechwe son una de las especies de antílopes principalmente acuáticas, ya que viven en humedales y consumen plantas acuáticas.

Leviatanes subacuáticos

En general, los ecosistemas de agua dulce están menos estudiados que los marinos a pesar de albergar un tercio de todas las especies de vertebrados y casi la mitad de todas las especies de peces del mundo. Aunque los descensos de las poblaciones están muy documentados en megafauna terrestre y marina, escasean los estudios de grandes especies de agua dulce a escala global.

Para el estudio, un equipo internacional de investigadores recopiló datos demográficos de 126 de 207 especies de agua dulce que pesaban al menos 30 kilogramos entre 1970 y 2012, basándose en parte en el Índice Planeta Vivo, una base de datos gestionada por la Sociedad Zoológica de Londres en colaboración con el World Wildlife Fund. Aunque ese índice demuestra que las poblaciones de todas las especies de agua dulce han descendido un 83 por ciento durante más o menos el mismo periodo, el nuevo estudio revela un porcentaje de descenso aún mayor en animales grandes de agua dulce: un 88 por ciento.

El autor principal del estudio, Fengzhi He —ecólogo de agua dulce en el Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesquerías Continentales (IGB, por sus siglas en alemán) en Berlín—, afirma que la concienciación del público sobre la crisis de la biodiversidad de agua dulce es limitada y mucha gente ni siquiera sabe que estas criaturas gigantes existen. «No son como los tigres, los pandas, los leones ni las ballenas, especies que reciben mucha atención en los medios y en la educación escolar», afirma.

La nutria gigante vive en los ríos de corrientes lentas, lagos y pantanos de la cuenca amazónica. La destrucción del hábitat, la sobrepesca y la contaminación hídrica por la minería y otras actividades humanas ha hecho que se declare especie en peligro de extinción.

Según He, algunas de las principales amenazas a las que se enfrentan las grandes especies de agua dulce son la sobreexplotación y la degradación del hábitat. Muchos de estos animales son cazados por su piel, su carne y sus huevos. En particular, los peces gigantes suelen ser más vulnerables que otros a la construcción de presas que bloquean sus rutas migratorias y limitan el acceso a las zonas de desove. Los animales de gran tamaño también suelen tardar en madurar y tienen un bajo rendimiento reproductivo, lo que los hace especialmente vulnerables.

Problemas en el Mekong

Según el estudio, las regiones biogeográficas que han sufrido los mayores descensos de poblaciones de megafauna de agua dulce son la indomalaya (99 por ciento) y la paleártica, que comprende Europa, el norte de África y el norte de Asia (97 por ciento). Actualmente, según Hogan, la región más importante podría ser el Sudeste Asiático y, en especial, el río Mekong, que atraviesa China, Birmania, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. En el Mekong viven más de mil especies de peces de agua dulce, entre ellas algunas de las más grandes del planeta. El pez gato del Mekong, por ejemplo, ostenta el récord de pez de agua dulce más grande del mundo capturado hasta la fecha, con 293 kilogramos.

Las poblaciones de caimán yacaré, antaño muy cazado por su piel, han recuperado estabilidad.
La intensa caza a mediados del siglo XX estuvo a punto de provocar la extinción del cocodrilo del Nilo. Se han recuperado en algunas zonas, pero la destrucción del hábitat, la contaminación hídrica y el conflicto con humanos siguen suponiendo amenazas.

Hogan sostiene que no ha observado un pez gato del Mekong salvaje desde 2015. Las presas existentes y planificadas en el río podrían provocar la extinción de la especie. Ni él ni otros investigadores están seguros de las posibles consecuencias ecológicas de la desaparición de este pez, pero en el caso del Mekong podría poner en peligro la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de los millones de personas que viven a lo largo del río.

Entre los funestos hallazgos generales, el estudio sugería que las poblaciones de 13 especies de megafauna de agua dulce se han estabilizado o han aumentado. Entre ellas figuran el esturión verde y el castor americano, ambas estadounidenses. En Europa, el castor euroasiático ha regresado a muchas regiones de las que había desaparecido, y en Camboya, la población de delfines del río Irawadi ha aumentado por primera vez en 20 años.

«No queremos que sea una situación exclusivamente pesimista», afirma He, el ecólogo de agua dulce. «Queremos informar sobre esta crisis de biodiversidad, pero también mostrar que aún queda esperanza para proteger a estas especies gigantes de agua dulce, que puede lograrse».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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