Estos delfines lanzan a los peces fuera del agua para aturdirlos y devorarlos

En un nuevo vídeo, unos delfines nariz de botella salvajes golpean y lanzan peces por los aires antes de comérselos, otro de los trucos de su arsenal de tácticas de alimentación.jueves, 7 de noviembre de 2019

Los delfines nariz de botella —en esta foto, unos ejemplares en las Bahamas con un delfín moteado del Atlántico— golpean a los peces con la aleta de la cola y los arrojan por los aires antes de devorarlos.
Los delfines nariz de botella —en esta foto, unos ejemplares en las Bahamas con un delfín moteado del Atlántico— golpean a los peces con la aleta de la cola y los arrojan por los aires antes de devorarlos.
foto por Brian J. Skerry, Nat Geo Image Collection

Los delfines nariz de botella cuentan con muchos trucos para capturar peces. Pueden acorralarlos levantando los sedimentos del fondo del mar y creando «redes de lodo» o perseguir a los peces hacia la orilla para atraparlos antes de quedarse parcialmente varados.

Los cetáceos también poseen una táctica algo más brutal: golpear o voltear a los peces con la aleta de la cola, lanzándolos por los aires. A continuación, los delfines nadan sobre los peces aturdidos y los devoran fácilmente.

Esta técnica, observada en varios tipos de delfines de zonas diversas como la costa del Golfo estadounidense y Nueva Zelanda, recibe el nombre técnico de «pateo» o «golpeo» de peces, según explica Stefanie Gazda, bióloga de la Universidad de Florida que estudia a los animales en Cedar Key, al norte de la bahía de Tampa.

Michael McCarthy, que se autoproclama amante de los animales, ha observado durante años cómo los delfines nariz de botella ponían en práctica esta técnica cerca de su casa en Seminole, Florida, a unos 160 kilómetros al sur. Sostiene que es la técnica de alimentación más habitual que observa en los delfines nariz de botella locales y su vídeo del fenómeno proporciona nueva información sobre el comportamiento a las personas que no tienen la suerte de vivir cerca de estos animales.

McCarthy grabó el comportamiento desde uno de los barcos transparentes que fabrica su empresa, SeeThroughCanoe, y lo capturó con el zoom de una GoPro montada en un dron.

 

«Es un vídeo espectacular» que muestra claramente el golpeo de peces, afirma Gazda, que añade que es probable que los delfines aprendan la conducta de sus padres o de los adultos.

Sin embargo, indica que también ha aparecido de forma independiente en diversas ocasiones, ya que se ha observado en muchas zonas, por lo que constituye un ejemplo intrigante de cómo una estrategia de caza efectiva puede evolucionar en varios lugares.

Shannon Gowans, ecóloga conductual que estudia a los animales en el Eckerd College de San Petersburgo, dice que observa este comportamiento con frecuencia. «No aparece en todos los individuos», afirma, sino que hay unos pocos delfines que lo hacen a menudo.

Estos animales poseen un abanico de comportamientos y cada individuo se especializa en técnicas diferentes. «Un delfín hace esto, otro hace otra cosa. Esto ayuda a reducir la competición entre los individuos y proporciona [a los pateadores de peces] una ventaja sobre los que hacen lo mismo que el resto», explica.

Una distancia segura

Antes de pensar en utilizar un dron, es importante conocer las limitaciones y los riesgos a la hora de grabar animales salvajes.

McCarthy contó a National Geographic que tiene cuidado de no acosar a los delfines acercándose demasiado con su dron Mavic 2, que dijo haber escogido porque está diseñado para ser relativamente silencioso. Para grabar los vídeos, maniobró con el dron a entre 150 y 180 metros de los animales y a una altura de 30 metros o más e hizo zoom empleando la GoPro.

Si el dron se acerca lo suficiente para ser perceptible, «fastidias la oportunidad y molestas al delfín, y eso nunca es bueno», afirma.

Además, molestar a animales acuáticos es ilegal en Estados Unidos, ya que viola la Ley de Protección de mamíferos marinos y puede dar pie a multas o penas peores. Cuando se observa a delfines y otros animales directamente desde arriba, ningún tipo de «aeronave» debe descender a menos de 300 metros, según las recomendaciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

Sin embargo, esta altitud específica se cita en la ley antedicha, que se redactó a principios de los años 90, antes de que fuera fácil conseguir drones. Por otra parte, según la Administración Federal de Aviación estadounidense, los drones no pueden volar a más de 120 metros de altura para evitar interferir con helicópteros y aviones.

Por consiguiente, el uso de drones para filmar animales salvajes se encuentra en un terreno legal poco definido. Técnicamente, los investigadores que usan drones deben solicitar permisos para poder acercarse brevemente a menos de 120 metros.

Con todo, Stacey Horstman, coordinadora de conservación de delfines nariz de botella de la NOAA, indica que la agencia pide a los observadores en barcos que mantengan una distancia mínima de 45 metros de los animales.

«Cuando se observan delfines, es importante practicar una observación responsable para evitar interrumpir comportamientos fundamentales como la alimentación o los cuidados maternos», afirma.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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