Animales

Parásitos que controlan a sus huéspedes

Por Redacción National Geographic

24 de noviembre de 2014

Los zombis pueden parecer pura ficción, pero también se dan en la vida real: algunos parásitos pueden controlar y manipular a sus huéspedes desde dentro, consiguiendo que actúen de determinada manera en su propio beneficio.

Según Janice Moore, bióloga de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), la estrategia funciona, pues un parásito que puede modificar el comportamiento de su huésped, mejorando así sus propias condiciones, se verá favorecido por la selección natural.

Por ejemplo, la avispa Hymenoepimecis argyraphaga pone sus huevos en el abdomen de la araña Plesiometa argyra. Tras alimentarse de su sangre durante semanas, la avispa le inyecta una sustancia química, haciendo que teja una red con un patrón determinado y matándola después. Entonces, utiliza la red para construir un capullo y pasar a la siguiente fase de su ciclo de vida.

Las víctimas de las avispas esmeralda, sin embargo, son las cucarachas. Lo primero que hacen es inyectarles una toxina que paraliza sus patas delanteras, y luego hacen lo mismo en la cabeza, dirigiéndose a una región específica del cerebro relacionada con el movimiento. Cuando ya no pueden moverse por sí mismas, las arrastran a su nido, donde les introducen sus huevos en el abdomen. Cuando nacen las larvas, se alimentan del interior de la cucaracha durante días antes de surgir como avispas adultas.

El parásito Dicrocoelium dendriticum vive en el hígado de las vacas y sus huevos son expulsados junto con los excrementos de estas, que son después comidos por los caracoles. Cuando estos huevos eclosionan en el interior de los caracoles, se desplazan hasta la superficie del animal, que los expulsa soltando una bola de moco. Si una hormiga confiada se come una de esas bolas, el parásito comienza a controlar su cerebro, haciendo que la hormiga trepe a las hojas y se enganche a ellas con sus mandíbulas, quedando suspendida y completamente expuesta. De este modo, es muy posible que se convierta en alimento de las vacas que pastan, y comience así de nuevo el ciclo.

Los gusanos gordianos controlan a su huésped hasta conseguir que se suicide. Efectivamente, invaden estos insectos y se alimentan de ellos hasta que alcanzan un desarrollo suficiente. Entonces les inyectan una sustancia química que les permite controlarlos y hacer que se dirijan hacia las luces; como el agua refleja la luz de la luna, a menudo los grillos se dirigen a ella, ahogándose. Entonces, emergen los gusanos, dispuestos a encontrar una nueva víctima.

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