Los 11 descubrimientos científicos más asombrosos de 2023

Avances espacio-temporales. Nacimientos vírgenes. Un candidato prometedor para la vida extraterrestre. La ciencia no defraudó durante nuestra última vuelta alrededor del sol.

Por Dina Fine Maron
Publicado 12 dic 2023, 15:55 CET
Ilustración de dos agujeros negros en órbita, en espiral hacia una fusión que producirá ondas gravitacionales.

Ilustración de dos agujeros negros en órbita, en espiral hacia una fusión que producirá ondas gravitacionales.

Fotografía de Illustration by MARK GARLICK, SCIENCE PHOTO LIBRARY

En otro año estelar para la ciencia, los astrónomos desvelaron nuevos descubrimientos sobre el cosmos, los biólogos trazaron un mapa más claro de las criaturas de nuestro planeta y los paleontólogos pintaron un cuadro más rico de los dinosaurios que vagaban por la Tierra hace millones de años. El último compendio de la investigación científica de la humanidad sigue intrigando y revelando nuevos misterios por resolver.

Estos son algunos de los avances más fascinantes de 2023 elegidos por National Geographic.

1. Los astrónomos detectan inmensas ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo

Por primera vez, la comunidad científica ha detectado ondas gravitacionales de baja frecuencia moviéndose a través de la galaxia. Estas ondulaciones cósmicas son probablemente los ecos lejanos de agujeros negros supermasivos que interactúan y se fusionan a miles de millones de años luz de distancia. Un consorcio internacional de investigadores descubrió estas ondas cósmicas midiendo minúsculas variaciones temporales en las señales de radio de estrellas púlsares. Los hallazgos sugieren que había muchos más agujeros negros enormes en el universo temprano de lo que se pensaba, y seguir estudiando este nuevo tipo de onda gravitacional podría ayudar a desentrañar detalles sobre los orígenes de nuestro universo y explicar mejor las sustancias y fuerzas invisibles que impulsan el cosmos.

2. Un descodificador cerebral traduce los pensamientos humanos y da esperanza a quienes han perdido el habla.

Aunque técnicamente no se trata de un dispositivo de "lectura de la mente", los investigadores de la Universidad de Texas en Estados Unidos han realizado un trabajo revolucionario con su nuevo sistema basado en inteligencia artificial, que traduce la actividad cerebral de una persona en un flujo continuo de texto en el laboratorio. Este descodificador semántico no requiere un implante quirúrgico, sino que se basa en resonancias magnéticas funcionales para captar la actividad cerebral en respuesta a cosas como podcasts o imágenes. En lugar de proporcionar transcripciones palabra por palabra, el sistema de descodificación cerebral crea un diccionario de patrones de actividad cerebral basado en la respuesta de una persona a determinadas palabras o imágenes y lo utiliza para establecer referencias cruzadas entre la actividad cerebral y otras cosas en las que la persona está pensando. Esta tecnología, que se basa en algoritmos de generación de lenguaje por IA, está en sus inicios, aunque ya ha planteado espinosas cuestiones sobre la privacidad mental y la ética en situaciones no voluntarias. Para las familias de las personas con problemas de comunicación, sin embargo, el trabajo ofrece nuevas esperanzas.

3. Una antigua ballena podría ser el animal más grande de la historia

Espécimen de Perucetus colossus transportado desde el lugar del descubrimiento en el sur de Perú hasta el Museo de Historia Natural de Lima.

Fotografía de Giovanni Bianucci

Un antiguo cetáceo llamado Perucetus colossus podría haber sido el animal más grande de la historia. Un nuevo análisis de los huesos fósiles de la antigua ballena que surcaba las aguas de la costa de Perú hace más de 37 millones de años sugiere que el animal pudo haber pesado más de 300 toneladas y medido alrededor de 18 metros. Si realmente pesaba tanto como sospechan los científicos, habría sido el animal más grande conocido. Las ballenas azules, aunque siguen siendo más largas y miden alrededor de 30 metros, sólo pesan alrededor de 200 toneladas.

4. El T. rex tenía labios, lo que cambia nuestra imagen de este dinosaurio

El Tyrannosaurus rex y otros dinosaurios carnívoros probablemente tenían tejidos blandos que cubrían sus afilados dientes, como se ve en esta ilustración. Los labios mantenían los dientes húmedos y protegidos, listos para atacar a sus presas.

Fotografía de Illustration by Mark P. Witton

Es probable que el Tyrannosaurus rex y otros dinosaurios carnívoros tuvieran una boca diferente de la que se sospechaba, con labios que cubrían sus formidables dientes. Un equipo de paleontólogos llegó a esta sorprendente conclusión tras estudiar análogos modernos de los animales prehistóricos, como aves y reptiles, junto con detalles conocidos de la anatomía de los dinosaurios. Escribieron que el T. rex y los carnívoros afines probablemente tenían tejidos blandos que cubrían sus afilados dientes para proteger la boca de los animales y mantener sus mandíbulas en condiciones óptimas para el ataque.

5. Herramientas de piedra de hace 3 millones de años revelan el ingenio de nuestros parientes no humanos

Los antiguos homínidos no humanos parecen haber utilizado herramientas como éstas, descubiertas en el yacimiento de Nyayanga, en Kenia. La roca grande de la izquierda se utilizaba como núcleo para martillar lascas afiladas.

Fotografía de T.W. Plummer, J.S. Oliver, and E. M. Finestone, Homa Peninsula Paleoanthropology Project

En el suroeste de Kenia, unos arqueólogos desenterraron un hallazgo sorprendente: herramientas de piedra enterradas junto a fósiles del homínido Paranthropus, un antiguo pariente no humano de nuestra especie. El hallazgo de las herramientas (que podrían tener hasta tres millones de años) demuestra que los homínidos no humanos desarrollaron tecnologías líticas. Es más, sugiere que el desarrollo de las herramientas se produjo antes de lo que se pensaba. El Paranthropus tenía dientes y mandíbulas grandes, por lo que las ideas sobre su posible uso de herramientas de piedra se descartaron en gran medida porque estos elementos no habrían sido esenciales para el procesamiento de alimentos, explicó a National Geographic la paleoantropóloga del Museo de Historia Natural de Cleveland (Estados Unidos) Emma Finestone. Los últimos hallazgos parecen echar por tierra esa suposición.

6. Un 'mundo perdido' podría retrasar los orígenes de la vida compleja

Los indicios químicos extraídos de antiguas rocas de Australia y otros lugares sugieren que las células sofisticadas ya eran comunes hace entre 1600 millones y 800 millones de años, lo que apoya las teorías de una cronología sorprendentemente temprana para los orígenes de la vida compleja. La evolución de los eucariotas (organismos que poseen un núcleo celular claramente definido) ha resultado en gran medida esquiva, por lo que un equipo internacional de investigación optó por una nueva táctica: buscar los subproductos de las moléculas de las que dependen los eucariotas para formar sus membranas celulares. Si podían encontrarlos en muestras de rocas antiguas, pensaron, eso podría servir como prueba de la presencia de eucariotas. La muestra más antigua de estas moléculas, tomada de la formación Barney Creek de Australia, data de hace 1600 millones de años, lo que hace retroceder en el tiempo las pruebas químicas de la presencia de eucariotas hasta alinearlas con las pruebas genéticas y de microfósiles.

7. El número de planetas descubiertos supera los 5500

En agosto, casi tres décadas después de que los astrónomos descubrieran los primeros planetas fuera de nuestro sistema solar, los científicos dieron a conocer el hallazgo de seis nuevos exoplanetas, con lo que el número total de planetas conocidos supera ya los 5500. La búsqueda de exoplanetas, facilitada por telescopios como el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS), sigue revelando una notable diversidad de nuevos mundos en toda la galaxia. Es más, el telescopio espacial James Webb y otros potentes observatorios también están proporcionando más detalles sobre estos mundos, como K2-18 b-un planeta entre los tamaños de la Tierra y Neptuno que podría tener un océano global bajo una gruesa atmósfera.  

8. Los chimpancés, como los humanos, experimentan la menopausia

Las hembras de pocas especies viven mucho más allá de su edad reproductiva, pero un nuevo estudio confirma que los chimpancés, como el que aparece en la foto de arriba en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda, forman parte de ese exclusivo club.

Fotografía de Kevin Langergraber, ARIZONA STATE UNIVERSITY

Los biólogos llevan mucho tiempo preguntándose por las ventajas evolutivas de que los animales vivan más allá de su edad reproductiva. Sólo las orcas, los calderones tropicales, los narvales, las belugas, las falsas orcas y los humanos experimentan la menopausia. Sin embargo, un nuevo trabajo basado en un sólido análisis a largo plazo de las hormonas presentes en la orina de los chimpancés confirma que, al menos en un lugar, el Parque Nacional de Kibale, en Uganda, los chimpancés pasan por la menopausia y siguen viviendo. Los estudios de orina, en los que participaron hembras de entre 14 y 67 años, indican que los chimpancés experimentaron la menopausia en torno a los 50 años, lo que supone un interesante paralelismo con los humanos, que a menudo experimentan la menopausia en torno a esa misma edad. Hay indicios de que en algunas especies de ballenas y delfines, las hembras de más edad contribuyen a criar a las generaciones posteriores, pero no parece ser el caso de los chimpancés, ya que los animales no crían descendencia emparentada. Una teoría, sin embargo, es que la menopausia ayuda a disminuir la competencia reproductiva de los primates, algo que los científicos seguirán estudiando en los próximos años.

9. Primer parto virgen conocido entre cocodrilos americanos

Un cocodrilo americano, Crocodiles acutus, nada en el Parque Nacional Marino Jardines de la Reina, en Cuba. Los científicos confirman que un cocodrilo cautivo en Costa Rica ha tenido un parto virgen, una primicia científica.

Fotografía de David Doubilet, Nat Geo Image Collection

En el último ejemplo de una técnica de reproducción asexual llamada partenogénesis, una hembra solitaria de cocodrilo americano de un parque de Costa Rica tuvo crías sin macho. Este fenómeno, típico de animales sometidos a presiones demográficas extremas, ya se había observado en otros animales, como cóndores de California en peligro crítico de extinción, varias especies de tiburones, dragones de Komodo y algunas serpientes, pero no en ninguna especie de cocodrilo. La madre cocodrilo no había tenido contacto con otros animales de su especie desde hacía unos 16 años, y el análisis genético confirmó que el feto era efectivamente un clon parcial de su madre. Aunque este animal vivía en cautividad, el hallazgo tiene implicaciones para sus parientes salvajes, ya que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha catalogado al cocodrilo americano como vulnerable a la extinción.

10. Los científicos desarrollan un nuevo genoma más representativo

Los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. han presentado este año un nuevo pangenoma, una actualización muy necesaria del genoma humano de referencia, que tiene 20 años. El nuevo modelo capta una porción más representativa de la humanidad, con mucha más diversidad étnica y racial, lo que constituye un paso necesario para mejorar la medicina personalizada. En la actualidad, el nuevo pangenoma incluye las secuencias genómicas de 47 personas, aunque está previsto que el modelo llegue a incluir a unas 700 personas. La muestra de referencia anterior se basaba en gran medida en el genoma de un solo individuo, con otros datos de personas de ascendencia mayoritariamente europea. Según los NIH, aunque el genoma de dos personas es idéntico en más de un 99%, el análisis de las diferencias individuales puede revelar datos clave sobre la vulnerabilidad a las enfermedades y orientar las decisiones terapéuticas esenciales.

11. Descubren fósforo en Encélado de Saturno, un signo crucial de que la vida es posible

Ilustración de los penachos de vapor que brotan de la superficie de Encélado, la sexta luna más grande de Saturno.

Fotografía de Illustration by Tobias Roetsch, Future Publishing, Getty Images

Nuevas pruebas químicas sugieren que la luna de Saturno podría albergar vida. Los científicos anunciaron este año que habían encontrado fósforo en el océano de la sexta luna más grande de Saturno, Encélado. Junto con el carbono, el hidrógeno, el nitrógeno, el oxígeno y el azufre, este sexto elemento es esencial para la vida. Los astrónomos ya habían encontrado indicios de los otros cinco elementos en Encélado, por lo que este último hallazgo (detectado en granos de hielo recogidos por el Analizador de Polvo Cósmico de la nave espacial Cassini) convierte a esta roca helada en un prometedor candidato a albergar vida extraterrestre.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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