Un caficultor costarricense está abriendo el camino hacia la sostenibilidad total

Con ayuda de un agrónomo, un caficultor con visión de futuro lleva un tiempo trabajando para cerrar el círculo de la sostenibilidad en su plantación de café.

jueves, 7 de mayo de 2020,
Por Jack Neighbour
Un caficultor costarricense está abriendo el camino hacia la sostenibilidad total
Un caficultor costarricense está abriendo el camino hacia la sostenibilidad total

Descubre qué se necesita para crear una plantación de café sostenible.

Fotografía de Guillermo Trapiello

La República de Costa Rica alberga el 5% de la biodiversidad conocida en el mundo y cuenta con una gran trayectoria en cuanto a sostenibilidad. Casi el 30% del territorio del país está formado por reservas naturales protegidas que preservan los bosques que cubren la mitad de la extensión nacional. El hecho de que Costa Rica también produzca algunos de los mejores cafés arábica del mundo no es una coincidencia, ya que ambas prácticas están relacionadas: al proteger los ecosistemas naturales se consigue café de la mejor calidad.

Desde que el café echara sus raíces por primera vez en el Valle Central de Costa Rica a finales del siglo XVIII, las pequeñas plantaciones de la zona han desempeñado un papel fundamental en la producción, ya que han cultivado granos suaves y ligeramente ácidos en terrenos que rara vez alcanzaban las cinco hectáreas. Estas pequeñas plantaciones tan rústicas se camuflan en el frondoso medio natural y están cargadas de una abundante flora rebosante de vida. Es esta armonía natural lo que, sin duda, está detrás de los deliciosos granos que cultivan los caficultores costarricenses. Y es justo lo que llevó a Luis Emilio, ex conductor de taxi, a volver al cultivo de café y continuar con la tradición de su familia. 

Luis compró la plantación hace una década, cautivado por la idea de que cultivar café de calidad de forma natural representa todo aquello por lo que a Costa Rica se la considera un referente en conciencia sostenible. Al caminar por su plantación, uno se funde con la naturaleza; es fácil olvidar que se está paseando entre cafetos que se han cuidado y nutrido para alcanzar la mejor productividad. La calidad es lo más importante y, para mantenerla, Luis buscó la ayuda del agrónomo de Nespresso Fernando Segura, que desde entonces se ha convertido en un buen amigo y en su asesor de confianza. «Vengo para transmitirle [a Luis] todas las cosas que he aprendido, pero él es quien las pone en práctica. Somos un gran equipo», dice Fernando. Juntos convirtieron la plantación de Luis en un refugio de circularidad capaz de resistir los efectos del cambio climático. Cultivar café a la sombra de árboles que actúan como barrera ayuda a nutrir el suelo, ya que las hojas que caen de sus ramas ejercen de abono y acondicionan la tierra con sus nutrientes. Los árboles protectores también ofrecen sus ramas a los pájaros, que mantienen las poblaciones de insectos bajo control para garantizar un equilibrio natural de la fauna salvaje de la zona.

Y no es solo la biodiversidad la que se ha beneficiado de este enfoque sostenible; Luis también ha aprendido de Fernando cómo gestionar la vertiente administrativa de su negocio, incluyendo medidas que van desde pagar sueldos justos hasta monitorizar las mejoras año a año.

La pequeña propiedad de Luis es un excelente ejemplo de cómo establecer una plantación sostenible que apoya el ecosistema natural en el que se integra. La relación que mantiene con el Programa AAA Sustainability de Nespresso, con el que está asociado, también es circular, ya que las habilidades y los recursos que Luis ha adquirido le han ayudado a cumplir sus objetivos de sostenibilidad. Vivir este proceso con él ha contribuido a que los expertos del programa trasladen este aprendizaje a otras zonas donde se cultiva café, de manera que todos han salido beneficiados. «Estoy muy feliz y agradecido a Fernando por toda su ayuda», dice Luis con cariño mientras disfruta de las impresionantes vistas de su plantación.

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