¿Qué es el comercio de mascotas exóticas?

Millones de animales son sacados de sus hábitats para vivir en hogares como mascotas, promoviendo así un floreciente comercio ilegal de animales salvajes.

Por Jani Hall
Mascotas exóticas 1

La adiestradora de animales Pamela Rosaire Zoppe compró este chimpancé a unos propietarios que ya no podían hacerse cargo de él.

Fotografía de Vincent J. Musi, Nat Geo Image Collection

Cada año se venden millones de animales exóticos en todo el mundo, destinados a los sótanos y patios traseros de sus compradores. El término "exótico" no tiene una definición fija, pero suele referirse a un animal salvaje o más inusual que un perro o un gato típicos. El negocio en auge con estos animales se denomina comercio de mascotas exóticas.

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Parte de este comercio es legal, pero muchas veces se sustraen animales de la naturaleza de forma ilegal para abastecer la demanda de mascotas exóticas. La venta ilícita de animales vivos constituye una parte importante del comercio ilegal de especies silvestres, un mercado negro mundial cuyo valor asciende a miles de millones de dólares.

Demanda en auge

La gente ha tenido mascotas exóticas a lo largo de la historia, pero la demanda de criaturas únicas se ha disparado en los últimos años. Gran parte de ello puede atribuirse a la popularidad del comercio electrónico y los sitios web de las redes sociales, que han proporcionado una forma de anunciar fácilmente la venta de animales vivos. También han popularizado los animales exóticos al ofrecer un lugar donde la gente puede exhibirlos. Una avalancha de vídeos publicados en YouTube en 2015 de loris lentos comiendo bolas de arroz en cautividad, por ejemplo, se hizo viral y provocó la caza furtiva de estos primates de ojos grandes para el comercio de mascotas.

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La adiestradora de animales Pamela Rosaire Zoppe compró este chimpancé a unos propietarios que ya no podían hacerse cargo de él.

Fotografía de Vincent J. Musi, Nat Geo Image Collection

Muchos reptiles vendidos como mascotas, como estos de una exposición de mascotas en California, se crían en cautividad, mientras que otros son capturados en el medio natural. Los animales que no se compran en persona en una exposición o una tienda de mascotas deben enviarse por correo a su nuevo dueño, pero los defensores de los animales afirman que las regulaciones para garantizar un transporte humanitario de los animales vivos son inadecuadas.

Fotografía de MediaNews Group/Orange County Register, Getty Images

Decenas de miles de iguanas son importadas cada año a Estados Unidos y vendidas como mascotas. El volumen de animales vivos que entran significa que los inspectores estadounidenses son incapaces de confirmar si la mayoría de los cargamentos cumplen las normativas y las pautas de trato humanitario para el transporte aéreo.

Fotografía de J. Pat Carter, AP Photo

Los niños observan una pitón diamantina en una exposición de mascotas de California. Como los reptiles normalmente no muestran las mismas señales de dolor y enfermedad que los mamíferos, las personas no expertas pueden tener dificultades para saber si están sufriendo.

Fotografía de MediaNews Group/Orange County Register, Getty Images
Un lagarto overo (Salvator merianae) en su Brasil natal. Estos lagartos se han convertido en mascotas populares en Estados Unidos, donde los ejemplares que huyen o son liberados se han convertido en una especie invasora en la naturaleza.
Fotografía de Bernd Rohrschneider, Minden Pictures
Una pitón de Birmania atraviesa una carretera de Florida. Es autóctona del Sudeste Asiático, pero se estima que ya hay miles en los Everglades, donde causan estragos entre los mamíferos autóctonos.
Los lémures de cola anillada están muy demandados como mascotas pese a que su comercialización es ilegal.
Los loris perezosos se venden abiertamente en el mercado de Borito en Yakarta, Indonesia, pese a estar protegidos según la ley.
Fotografía de Tom Le Lievre, Redux
Alison Pascoe Friedman, zoóloga, compró a Amelia en 1980 para rescatarla y la entrenó para un proyecto de investigación de la conducta. Cuando el proyecto llego a su fin, se llevó a su casa de Nueva York al mono capuchino. Amelia, de 45 años, murió mientras dormía después de sacar esta foto.
Bobbi Phelan compró un mono patas en parte porque suelen evitar el conflicto. Aun así, Eujo se soltó, arañó al hijo de Phelan y mordió a su perro. La jaula de Eujo está unida a la sala de estar de la casa de Indiana de Phelan, con una puerta que conduce al exterior, a un recinto más grande.
Shawn Geary y Allo. Shawn es un informático profesional. Su abuela tenía mofetas con las que jugaba cuando era niño. Su esposa Carole siempre había querido una.
John Matus compró a Boo Boo de forma impulsiva cuando era un cachorro. El verano pasado, este hombre de Ohio la donó a un santuario de fauna salvaje. «Necesita estar con su propia especie», afirma. «Es una vida solitaria».
Una pitón birmana rodea a Albert Killian en la casa de Florida que comparte con 60 serpientes. Junto a sus mascotas venenosas hay etiquetas que describen el antídoto apropiado y el hospital más cercano que lo tiene.
Sasha, un puma, es «el amor de mi vida», afirma Mario Infanti, que se formó durante más de 1.000 horas antes de adquirir a sus primeros pumas. El músico de Florida le quitó las garras a Sasha cuando esta tenía un mes, pero «todavía es capaz de morder».

De dónde vienen los animales exóticos

Algunas mascotas exóticas se crían en cautividad. Los conservacionistas suelen juzgar la cría en cautividad como una forma de salvar a los animales salvajes de la caza furtiva destinada al comercio de mascotas, y muchos países permiten la exportación de animales criados en cautividad siempre que se obtengan los documentos legales adecuados.

Pero innumerables animales son sacados de la naturaleza antes de ser vendidos como mascotas. Después de arrancar un animal de la naturaleza -a menudo infringiendo la ley-, puede utilizarse en una operación de cría, venderse localmente, salir de contrabando del país o ser etiquetado intencionadamente como criado en cautividad y exportado legalmente. Los investigadores han descubierto que se "blanquean" tortugas estrelladas de la India procedentes de Jordania, ranas arborícolas de ojos rojos de Nicaragua y muchas otras especies.

Los efectos del comercio de mascotas exóticas

La caza furtiva desenfrenada para el comercio de mascotas exóticas está arrasando las poblaciones de animales en todo el mundo. Ha diezmado el número de las preciadas tortugas radiadas de Madagascar, por ejemplo, y ha llevado a la situación de peligro de extinción a los loros grises africanos, aves conocidas por sus impresionantes habilidades vocales. Además, muchos animales sufren durante la captura y el transporte, e incluso si llegan vivos a su destino final, a menudo están angustiados, son incapaces de comer, moverse y comportarse como lo harían en la naturaleza.

El negocio de las mascotas exóticas también afecta a los seres humanos y a los animales que no participan en el comercio. Los animales salvajes pueden atacar a sus dueños o propagar enfermedades, como el ébola y el COVID. Un brote de la enfermedad exótica de Newcastle (END), que provocó la muerte de 12 millones de aves en EE.UU. en la década de 1970, tuvo su origen en loros contrabandeados desde Sudamérica.

Esfuerzos para combatir el comercio

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un acuerdo internacional firmado por 183 gobiernos, ha votado para prohibir o limitar el comercio de muchas especies animales buscadas como mascotas. Muchos países también prohíben la venta o posesión doméstica de ciertos animales. En Estados Unidos, las leyes que regulan la tenencia de mascotas exóticas varían de un estado a otro. En 2022, se ha aprobado en España la ley de protección animal para actualizar la protección de todos los animales y calificarlos como «seres vivos dotados de sensibilidad». 

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Además, organizaciones sin ánimo de lucro de todo el mundo han intentado acabar con el comercio de estas mascotas educando a la gente sobre los perjuicios de poseer estos animales. Una investigación llevada a cabo por la protectora de animales World Animal Protection, una organización sin ánimo de lucro con sede en el Reino Unido, descubrió que la mejor manera de disuadir a la gente de poseer un animal exótico es hacer hincapié en los riesgos que suponen para los humanos, no en los propios animales.

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Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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