¿Qué es la caza furtiva de animales?

La sustracción ilegal de animales de la naturaleza amenaza con la extinción de muchas especies; te explicamos cómo ocurre y porqué.

Marfil en llamas, Nairobi

El comercio internacional de especies en peligro de extinción y de sus partes quedó restringido con la entrada en vigor del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre en 1975. Desde entonces, los países han colaborado para combatir el tráfico y señalar su seriedad a los cazadores furtivos, como este despliegue contra la caza furtiva en el parque nacional de Nairobi, donde las autoridades quemaron más de 100 toneladas de marfil confiscado.

Fotografía de Charlie Hamilton James, Nat Geo Image Collection

La caza furtiva de animales salvajes es descomunal; se asesinan o capturan millones de ejemplares de animales de miles de especies en todo el mundo en sus hábitats nativos. Esta práctica supone una amenaza creciente para elefantes, rinocerontes y otros célebres animales,así como para criaturas más pequeñas y desconocidas, como ciertos lagartos, pangolines y monos.

Por qué se cazan animales furtivamente

Los cazadores furtivos a veces matan o capturan animales para venderlos a escala local o para el comercio mundial de especies silvestres. El comercio de especies silvestres constituye un importante mercado negro que ha aumentado junto con el incremento de la riqueza en Asia -un gran consumidor de fauna silvestre-y la llegada del comercio electrónico y los sitios web de las redes sociales.

Algunos animales, como los pájaros, los reptiles y los primates, se capturan vivos para conservarlos o venderlos como mascotas exóticas. Los animales sacrificados, en cambio, tienen valor comercial como alimento, joyería, decoración o medicina tradicional. Los colmillos de marfil de los elefantes africanos, por ejemplo, se tallan en forma de baratijas o piezas de exposición. Las escamas de los pangolines, pequeños animales que se alimentan de hormigas, se muelen para transformarlas en polvo y se consumen por sus supuestos poderes curativos. La carne de simios, serpientes y otros animales de la selva se considera un manjar en algunas partes de África.

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Además de matar por beneficio directo, los cazadores furtivos atacan a los animales para evitar que destruyan los cultivos o se abalancen sobre el ganado, lo que ocurre con leones y elefantes en África, así como con lobos, coyotes y otros depredadores en Norteamérica y otros lugares.

Los efectos de la caza furtiva

La caza furtiva tiene consecuencias aniquiladoras para la vida silvestre. En algunos casos, es la razón principal por la que un animal se enfrenta al riesgo de extinción, como sucede con el elefante africano, del que se mataron más de 100 000 ejemplares entre 2014 y 2017 para obtener marfil. La caza furtiva también ha tenido un impacto catastrófico en los rinocerontes; se han sacrificado más de un millar al año por sus cuernos.

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Cuando se destina al comercio de mascotas exóticas afecta al bienestar del animal y, asimismo, a su cantidad en la naturaleza. La mayoría de los animales salvajes se alimentan con dietas especializadas que se encuentran en la naturaleza, y necesitan espacio para volar, vagar y columpiarse en las ramas. Los animales capturados se meten en cajas, maletas o sacos, e incluso si sobreviven al transporte a menudo sufren en sus nuevas circunstancias ajenas al medio natural.

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Además, la caza furtiva perjudica de forma trágica a las personas. En África, casi 600 guardas forestales encargados de proteger la fauna salvaje fueron abatidos por cazadores furtivos entre 2009 y 2016 mientras cumplían con su deber. En el Parque Nacional de Virunga, en la República Democrática del Congo, uno de los más peligrosos del continente, al menos 170 guardas forestales han sido asesinados en las dos últimas décadas.

Asimismo, la caza furtiva se ha vinculado a grupos de milicias armadas en África sospechosos de traficar con marfil para financiar sus operaciones, y a menudo se perpetra junto con otros delitos como la corrupción y el blanqueo de dinero. Los animales cazados furtivamente pueden propagar enfermedades, como el ébola y el COVID.

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Esfuerzos para detener la caza furtiva

Aparte de proporcionar protección sobre el terreno a los animales, muchos países tipifican la caza furtiva como un delito que se castiga con la cárcel o con tasas monetarias. Dado que los cazadores furtivos de África y Asia suelen ser personas empobrecidas de la zona que obtienen pequeños beneficios en comparación con los comerciantes y los capos, las penas impuestas por la caza furtiva de animales silvestres suelen ser menos severas que las del tráfico de animales silvestres.

También hay numerosas organizaciones sin ánimo de lucro en todo el mundo que trabajan para acabar con ella. Algunos de estos grupos han ayudado a promover formas alternativas y más sostenibles para que estos cazadores se ganen la vida. Otra manera de trabajar para acabar con esta práctica es tratar de reducir la demanda de especies silvestres ilegales. Si nadie compra los productos, no habrá necesidad de matar a los animales.

La tecnología infrarroja podría ayudar a combatir la caza furtiva
Los conservacionistas están probando cámaras infrarrojas para rastrear a los animales salvajes en la oscuridad. Equipos de conservacionistas y científicos han salido al campo para colocar drones con cámaras infrarrojas de alta tecnología y desarrollan software que pueda detectar a tipos diferentes de animales en diversos paisajes y climas. Los guardas de fauna silvestre tienen dificultades a la hora de avistar animales por la noche, cuando es más probable que ataquen los furtivos. Pero con las cámaras infrarrojas, es imposible no verlos.

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Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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