Las cinco fotos más populares de la década

Estas son las cinco mejores imágenes de la década, elegidas por nuestros seguidores.jueves, 2 de enero de 2020

Solo en la última década, los fotógrafos de National Geographic han sacado más de 21 millones de imágenes en su misión para documentar la vida en este planeta para transportar al público en viajes visuales por todos los rincones del mundo en nuestras plataformas impresas y digitales. Ante el fin de una década, nuestros editores han escogido 15 imágenes de 14 fotógrafos que más han repercutido en nosotros en los últimos diez años.

A continuación, os pedimos que escogierais vuestros favoritos votando en una historia de Instagram de la cuenta @natgeo. Vuestras cinco selecciones principales reflejan la amplitud de nuestra cobertura, con énfasis en el mundo natural. La desgarradora muerte de una especie de rinoceronte en peligro de extinción. La fascinante forma en que se alimenta un colibrí. Un oso que devora un bisonte y ahuyenta a los carroñeros en un paisaje estadounidense icónico. Alex Honnold a a 762 metros de altura durante su increíble escalada sin cuerdas en El Capitán, en el parque nacional de Yosemite. Y el rostro de una mujer que había fallecido y que sería trasplantado a otra chica que quería una segunda oportunidad en la vida.

Siempre es arriesgado elaborar una lista de las mejores fotografías, como esta. Si no ves tus favoritas en este artículo, no te pierdas Lo mejor de la década. Y no olvides visitar Las mejores fotos de 2019 y Las mejores fotografías inéditas de 2019.

Y, cómo no, gracias por leer National Geographic.

En la fotografía de cabecera, Ami Vitale nos cuenta que tardó «10 años en sacar esta foto». Vitale, fotógrafa de Montana, conoció al rinoceronte blanco del norte Sudán en 2009. Sudán, uno de los únicos nueve machos vivos por aquel entonces, vivía en un zoo checo. En un esfuerzo desesperado para salvar a la especie, transportaron a Sudán y a otros tres rinocerontes a un área de conservación de Kenia. Los cuatro animales sobrevivieron al traslado, aunque cuando en 2018 Vitale se enteró de que Sudán estaba muriéndose a los 45 años, supo que era el último macho que quedaba. En el área de conservación de Ol Pejeta, observó a Joseph Wachira, uno de los protectores de Sudán, mientras acariciaba a Sudán detrás de la oreja una última vez. «Para mí, esto no es un reportaje más», afirma Vitale. «La caza furtiva no está ralentizándose. Somos testigos de una extinción, ahora mismo, ante nuestros ojos».

«¿Quieres que te hagamos un plato para colibríes?». Intrigado por el reto de capturar las lenguas de estas aves en acción para un reportaje de julio de 2017 sobre las novedades en la investigación de colibríes, Anand Varma, fotógrafo de California, encontró una empresa local de soplado de vidrio científico y les hizo una petición inusual. Quería un plato en miniatura transparente que pudiera colocar de forma que su cámara fotografiara a las aves (como un colibrí de Ana en esta imagen) mientras se alimentan por una apertura en uno de los lados. «La parte más difícil para conseguir esta foto fue convencer al ave para que introdujera el pico en ese anillo», explica Varma. Por supuesto, ningún colibrí resultó herido o mostró inquietud para conseguir esta imagen.

Al fotógrafo británico Charlie Hamilton James, enviado en un encargo a Wyoming en 2014, le fascinó la fauna de la región y acabó trasladándose a Jackson Hole con toda su familia. En colaboración con el Servicio de Parques Nacionales, colocó una cámara trampa activada de forma remota con sensores del movimiento para documentar la acción en el vertedero de cadáveres del parque nacional de Grand Teton, un lugar donde tirar animales atropellados para que los animales carroñeros hagan su labor natural. La cámara captó a este grizzly macho adulto espantando a los cuervos de un cadáver de bisonte. «Esto es lo que más me gusta de las cámaras trampa», afirma Kathy Moran, vice editora de fotografía de National Geographic. «Preparas el escenario, pero nunca sabes quién aparecerá en la obra».

Durante una década, antes de que Alex Honnold escalara en solo integral El Capitán del parque nacional de Yosemite —escalando la pared de roca más famosa del planeta solo y sin cuerdas—, el fotógrafo Jimmy Chin escaló a menudo con él. En el equipo que documentaba la escalada de Honnold en junio de 2017 para el documental de National Geographic Free Solo, Chin se vio obligado a concentrarse mientras su amigo, a 762 metros sobre el suelo, gestionaba los últimos tramos. «En aquel momento había mucho en juego», cuenta Chin. «Representa el logro de lo imposible, lo sublime: la perfección».

«Admiración», dice la fotógrafa Lynn Johnson mientras recuerda el momento en el que ella y el personal médico rodearon la cara humana colocada sobre la mesa del quirófano. Solo el rostro, algo vivo, extraído a una donante de órganos y que aún no se había trasplantado a su próxima receptora. «Hacía que una se cuestionase todo lo que sabemos y creemos sobre la identidad», afirma Johnson. Durante más de dos años, su amiga y fotógrafa Maggie Steber había documentado la historia de Katie Stubblefield, una joven paciente de la Clínica Cleveland cuya cara había quedado destruida tras intentar suicidarse de un disparo cuando tenía 18 años. La muerte de otra joven posibilitó el trasplante facial, un proceso íntimamente documentado por Steber, Johnson y la escritora Joanna Connors en el número de septiembre de 2018 de National Geographic. La operación duró 31 horas y fue un éxito. Katie ha seguido trabajando en el habla y los músculos faciales y recientemente ha dicho que quiere ir a la universidad.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

Seguir leyendo