¿Podrá la UNESCO proteger esta exuberante cuenca africana de las prospecciones petrolíferas?

El riesgo potencial de contaminación ha llevado a los miembros de la UNESCO a recomendar que se destine a la conservación una parte aún mayor del delta del Okavango, el mayor humedal del mundo.

Un elefante africano de sabana deambula por el delta del Okavango, en Botsuana. El humedal alberga la mayor población del continente de esta especie en peligro de extinción.

Fotografía de Cory Richards, Nat Geo Image Collection
Por Jeffrey Barbee, Laurel Neme
Publicado 6 nov 2023, 13:44 CET

El delta del Okavango fue el centro de atención de la reunión anual del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, celebrada en Riad (Arabia Saudí) en septiembre, en la que el Comité expresó su "máxima" preocupación por el riesgo potencial de las prospecciones de petróleo y gas para este humedal protegido.

El delta del Okavango, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga el mayor grupo de elefantes africanos de sabana en peligro de extinción del continente, así como perros salvajes africanos, guepardos y aves amenazadas como la garceta pizarrosa. El ecosistema forma parte de la amplia cuenca del Okavango, que da sustento a cientos de miles de personas en Angola, Namibia y Botsuana.

Las prospecciones de petróleo y gas de la empresa canadiense Reconnaissance Energy Africa (ReconAfrica) en la región "pueden suponer riesgos significativos para el sistema hídrico interconectado y el ecosistema", según el comité. La empresa tiene actualmente derechos de prospección de petróleo en 34 187 kilómetros cuadrados de la cuenca y hasta ahora ha perforado tres pozos en Namibia. A partir de junio de 2023, sus operaciones de perforación se han detenido en Namibia.

Nuevas investigaciones respaldan esta preocupación. Un estudio publicado en octubre de 2023 en la revista Physics and Chemistry of the Earth sugiere que el riesgo de contaminación del delta del Okavango y su cuenca por las perforaciones de ReconAfrica podría ser alto. Aunque las aguas subterráneas contaminadas procedentes de las zonas de explotación petrolífera podrían tardar entre tres y casi 24 años en llegar al delta, en el peor de los casos podrían tardar tan sólo cuatro días.

Los autores del estudio recomiendan prohibir la prospección y producción de petróleo "hasta que futuros estudios puedan determinar con mayor certeza los impactos de la extracción de hidrocarburos".

Los miembros del Comité, que representan a 195 países, también tomaron nota de la serie de 10 artículos publicados por National Geographic sobre las actividades de ReconAfrica, entre ellas cómo supuestamente no consultó adecuadamente a las comunidades locales, en un principio no obtuvo todos los permisos legales sobre agua y tierras, perforó dentro de la zona de conservación de Kapinga Kamwalye y abrió caminos en zonas protegidas sin los permisos pertinentes.

Dado que sólo el delta del Okavango está protegido como parte del ecosistema más amplio del Okavango, el comité sugirió ampliar el sitio del Patrimonio Mundial para incluir toda la cuenca, animando a Botsuana, Angola y Namibia "a continuar su cooperación para la posible ampliación transfronteriza de la propiedad".

El apoyo es cada vez mayor.

En la primera declaración sobre la ampliación propuesta, Filipe Silvino de Pina Zau, Ministro de Cultura y Turismo de Angola, declaró a National Geographic que Angola anima a los países "a acelerar sus compromisos en la ampliación del delta del Okavango para incluir el componente angoleño de la cuenca del Cubango y sus importantes lagos fuente".

"Este proceso", dijo, "ayudará a asegurar la conservación de este ecosistema, fomentará el establecimiento de otras áreas de conservación medioambiental en este importante paisaje y promoverá el turismo y el ecoturismo."

Thato Raphaka, secretario permanente del Ministerio de Medio Ambiente, Conservación de Recursos Naturales y Turismo de Botsuana, declaró a National Geographic que "Botsuana se siente animada por las conversaciones colectivas con Namibia y Angola" para ampliar el Sitio del Patrimonio Mundial de modo que incluya la cuenca del río aguas arriba.

Eso, dice Raphaka, "ayudará a asegurar un futuro brillante para este ecosistema interconectado que nos une a todos."

La cuenca del Okavango es un sistema interconectado. La lluvia se acumula en las tierras altas de Angola y acaba desembocando en el cauce principal del río Okavango, en Namibia, antes de derramarse por las arenas del Kalahari, al norte de Botsuana.

Esta agua crea el verde oasis que es el delta del Okavango, un salvavidas para personas y animales en plena estación seca.

Este delta interior no puede arrojar sustancias químicas peligrosas al océano, por lo que las toxinas "de las operaciones de extracción de petróleo y gas pueden convertirse en contaminantes permanentes a largo plazo", afirma Surina Esterhuyse, coautora del estudio y geohidróloga de la Universidad de Free State de Sudáfrica.

Proteger esta cuenca es aún más importante ante el cambio climático, ya que esta región se ha enfrentado a sequías persistentes y graves que probablemente empeorarán en los próximos años.

El comité también adoptó la resolución de que el ecosistema del Okavango necesita más protección, y señaló que había donantes dispuestos a financiar los estudios necesarios para apoyar la ampliación del lugar.

Desde hace más de 50 años, la Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO ofrece a los distintos países el respaldo jurídico necesario para contribuir a la conservación de más de 1000 recursos naturales y culturales de todo el mundo.

Para formalizar la ampliación del Sitio del Patrimonio Mundial del Okavango, los países miembros deben completar un proceso formal de solicitud, y después el comité de 21 naciones debe votar dicha solicitud en la reunión anual, que tendrá lugar en 2024.

Ahora les toca a los tres países, junto con la UNESCO y otros socios, elaborar un plan con el que todos estén de acuerdo para ampliar el sitio, presentarlo al comité y conseguir su aprobación legal.

Joseph "Jay" Haikera, agricultor y guía turístico de Gumare (Botsuana), en la parte occidental del delta del Okavango, está entusiasmado con la perspectiva de ampliar la protección de este humedal del que él y su familia dependen para sobrevivir, según declaró a National Geographic en junio.

"Si unimos estos tres países", dice, será "posible salvaguardar las maravillas y alegrías de nuestro recurso compartido".

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    Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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