7 sitios antiguos que algunos creen que fueron construidos por extraterrestres

Desde las pirámides egipcias hasta las Líneas de Nazca, éstas son algunas de las construcciones más enigmáticas de la Tierra que algunos creen obra de alienígenas.

El sol se pone detrás de las estatuas monolíticas de la Isla de Pascua. Reliquias como éstas, con construcciones que parecen desafiar las capacidades tecnológicas de épocas pasadas, han llevado a especular con la posibilidad de que fueran construidas por extraterrestres.

Fotografía de Keith Ladzinski, Nat Geo Image Collection
Por Nadia Drake

El planeta Tierra alberga algunas reliquias espectaculares de épocas pasadas: construcciones que parecen desafiar las capacidades tecnológicas de su tiempo por ser demasiado grandes, pesadas o complejas.

Por ello, algunos sugieren que los antiguos constructores de las pirámides egipcias, las Líneas de Nazca y otros lugares seguían un manual de instrucciones extraterrestre. Tal vez las manos que las construyeron no eran de este mundo.

Sin duda, es divertido plantearse que los extraterrestres hayan visitado la Tierra. Después de todo, los humanos estamos a punto de expandir nuestro alcance en el espacio, y lugares como Marte ya están en el punto de mira. Pero la verdad es que no hay pruebas que sugieran que los extraterrestres hayan estado aquí. E invocar una explicación sobrenatural para algunos de los logros humanos más monumentales significa pasar por alto las fascinantes formas en que las civilizaciones prehistóricas lograron hacer algunas de las construcciones más grandes y enigmáticas de la Tierra.

(Relacionado: OVNIs: ¿qué es ciencia y qué es leyenda?)

Sacsayhuamán, Perú

La antigua fortaleza peruana de Sacsayhuamán contrasta con los modernos edificios de Cuzco.

La antigua fortaleza peruana de Sacsayhuamán contrasta con los modernos edificios de Cuzco.

Fotografía de Heiko Meyer, Laif, Redux

A las afueras de la antigua capital inca de Cuzco, una fortaleza llamada Sacsayhuamán descansa en los Andes peruanos. Construida con enormes piedras cinceladas y apiladas como un rompecabezas, algunos dicen que Sacsayhuamán podría ser obra de una antigua civilización que contó con un poco de ayuda de amigos interestelares.

Los muros entrelazados de la fortaleza, de 1000 años de antigüedad, están hechos de rocas que pesan hasta 360 toneladas cada una, y que fueron transportadas más de 32 kilómetros antes de ser levantadas y encajadas en su lugar con una precisión similar a la de un láser.

Resulta que los incas eran tan expertos en construir casas y complejos fortificados como en observar el cielo y llevar el calendario. De hecho, Sacsayhuamán no es el único ejemplo de esta intrincada mampostería: existen muros similares en todo el Imperio Inca, incluido uno en Cuzco donde una piedra de 12 ángulos ha sido cuidadosamente encajada en su lugar.

Más recientemente, los arqueólogos han descubierto vestigios del sistema de cuerdas y palancas que utilizaban los incas para transportar las piedras desde las canteras hasta las ciudades, un sistema que dependía de la fuerza y el ingenio, más que de arquitectos extraterrestres.

Un avión planea sobre un antiguo geoglifo de araña en el desierto peruano.

Fotografía de Robert Clark, Nat Geo Image Collection

En una meseta alta y seca a unos 320 kilómetros al sureste de Lima, más de 800 líneas blancas, largas y rectas descansan grabadas en el desierto peruano, aparentemente al azar. Las acompañan 300 formas geométricas y 70 figuras de animales, como una araña, un mono y un colibrí.

Las líneas más largas se extienden rectas como una flecha a lo largo de varios kilómetros. Las formas más grandes se extienden a lo largo de casi 365 metros y se ven mejor desde el aire. Los científicos sospechan que los dibujos de Nazca tienen hasta dos milenios de antigüedad y, debido a su edad, tamaño, visibilidad desde arriba y naturaleza misteriosa, las líneas se citan a menudo como uno de los mejores ejemplos de obra alienígena en la Tierra. De lo contrario, ¿cómo habría podido una cultura antigua hacer diseños tan enormes en el desierto sin poder volar? ¿Y por qué?

Recorre las misteriosas líneas de Nazca del desierto peruano
Estos diseños enormes y antiguos son uno de los mayores misterios de la arqueología.

Resulta que es bastante fácil entender el cómo. Estos enigmáticos diseños, denominados geoglifos, se realizan retirando la capa superior de rocas de color óxido y dejando al descubierto la arena blanca más brillante que hay debajo.

El porqué es un poco más difícil de entender. Estudiados por primera vez a principios del siglo XX, en un principio se sospechó que los diseños estaban alineados con constelaciones o solsticios, pero trabajos más recientes sugieren que las líneas de Nazca apuntan a lugares ceremoniales o rituales relacionados con el agua y la fertilidad. Y además de ser visibles desde el aire, las formas pueden verse desde las estribaciones de las montañas circundantes.

Pirámides de Guiza, Egipto

El sol se pone sobre la necrópolis de Guiza, en las afueras de El Cairo, Egipto.

Fotografía de Ezequiel Scagnetti, Redux

A las afueras de El Cairo, en Guiza, se elevan sobre el desierto las más famosas pirámides de Egipto. Construidas hace más de 4500 años, las pirámides de Guiza son tumbas monumentales donde fueron enterradas antiguas reinas y faraones.

Pero, ¿cómo las construyeron exactamente los egipcios? La Gran Pirámide está hecha de millones de piedras talladas con precisión que pesan al menos dos toneladas cada una. Incluso con las grúas y otros equipos de construcción actuales, construir una pirámide tan grande como la del faraón Khufu sería un reto formidable.

Y luego está la configuración astronómica de las pirámides, que se dice que se alinean con las estrellas del cinturón de Orión. Además, los teóricos de los alienígenas a menudo señalan el hecho de que estas tres pirámides están en mucho mejor estado que otras construidas siglos más tarde (sin tener en cuenta la cantidad de trabajo que se ha invertido en su conservación durante los últimos siglos).

Entonces, ¿son las pirámides de Egipto artefactos de extraterrestres? No exactamente. Es cierto que los científicos no están muy seguros de cómo los antiguos egipcios construyeron las pirámides (y sobre todo de cómo lo hicieron tan rápido), pero hay muchas pruebas de que estas tumbas son obra de miles de manos terrestres.

La conservación de Stonehenge trabajó en las grietas y juntas para estabilizar las piedras y protegerlas de la erosión.

Fotografía de Reuben Wu, Nat Geo Image Collection

En la campiña inglesa, a las afueras de Salisbury, se alza un enorme círculo de piedras, algunas de las cuales pesan hasta 50 toneladas. Conocido como Stonehenge, este monumento neolítico inspiró al escritor suizo Erich von Däniken para sugerir que era un modelo del sistema solar que también funcionaba como pista de aterrizaje de extraterrestres; después de todo, ¿cómo si no podrían haber acabado esas enormes piedras a cientos de kilómetros de su cantera?

Nadie sabe cuál es exactamente el significado de Stonehenge, pero, como en el resto de los yacimientos de esta colección, la explicación no son los extraterrestres. Por el contrario, los científicos han demostrado que es posible construir algo así utilizando tecnologías que se empleaban hace 5000 años, cuando se construyeron las primeras estructuras del lugar.

Y ahora, parece que las piedras están alineadas con solsticios y eclipses, lo que sugiere que los constructores de Stonehenge al menos vigilaban el cielo, aunque no vinieran de arriba.

La Pirámide del Sol de Teotihuacán se alza sobre el cielo cobalto de Ciudad de México.

Fotografía de Robert Fried, Alamy Stock Photo

Teotihuacán, que significa "Ciudad de los Dioses", es una antigua ciudad de México conocida sobre todo por sus templos piramidales y sus alineaciones astronómicas. Construida hace más de 2000 años, la edad, el tamaño y la complejidad de Teotihuacán pueden hacerla parecer de otro mundo, pero es en gran medida obra de los humanos.

Los científicos sospechan que, a lo largo de los siglos, una mezcla de culturas como la maya, la zapoteca y la mixteca construyeron la ciudad, que podía albergar a más de 100 000 personas. Con sus murales, herramientas, sistema de transporte y pruebas de prácticas agrícolas avanzadas, Teotihuacán suele considerarse mucho más desarrollada tecnológicamente de lo que debería haber sido posible en el México preazteca.

El edificio más conocido de Teotihuacán es, con diferencia, la enorme Pirámide del Sol. Se cree que la curiosa alineación de la pirámide, una de las mayores construcciones de este tipo del hemisferio occidental, se basa en ciclos calendáricos.

Los moai salpican las colinas cubiertas de hierba de la Isla de Pascua, territorio chileno situado en el Pacífico sudoriental.

Fotografía de Jochem D. Wijnands, Getty Images

Los enigmas que rodean a los moai, la flota de grandes figuras de piedra de la Isla de Pascua, siguen más o menos la misma narrativa que los demás yacimientos descritos aquí: ¿Cómo hicieron los rapanui estas figuras hace más de 1000 años? ¿Y cómo llegaron los moai a la Isla de Pascua?

Esculpidas en piedra, las casi 900 figuras humanas están esparcidas por los flancos de los volcanes extintos de la isla. Las figuras miden una media de 4 metros y pesan 14 toneladas, y parecen haber sido cinceladas a partir de toba volcánica blanda encontrada en la cantera de Rano Raraku. Allí, más de 400 estatuas se encuentran todavía en diversos estados de construcción, con algunas figuras terminadas a la espera de ser transportadas a su lugar de descanso previsto.

Las razones por las que se tallaron los moai son misteriosas, aunque probablemente se esculpieron por motivos religiosos o rituales. Tampoco está muy claro qué les ocurrió a los rapanui, artesanos de la piedra, pero una de las principales teorías sugiere que su civilización sucumbió a un desastre medioambiental provocado por ellos mismos... algo que probablemente se podría haber evitado si los antiguos alienígenas les hubieran otorgado su infinita sabiduría.

El orbitador Viking 1 de la NASA tomó esta fotografía de Marte en 1976. Las sombras en la formación rocosa crean la ilusión de un rostro humano.

Fotografía de NASA, JPL

Si Elon Musk se sale con la suya, los humanos podrán visitar la "cara de Marte" en algún momento de este siglo. Avistada por el orbitador Viking 1 en 1976, la llamada "cara" mide casi tres kilómetros de largo y se encuentra en una región llamada Cydonia, que separa las suaves llanuras del norte marciano del terreno más craterizado del sur. En aquel momento, los científicos descartaron la "cara" por considerarla un juego de sombras, pero con el paso de las décadas se ha convertido en una de las favoritas de quienes sospechan que extraterrestres con afición por construir cosas han estado visitando el sistema solar.

En 2001, la sonda Mars Global Surveyor de la NASA volvió a observar bien la cara (con una cámara de mucha mayor resolución) y no vio... ninguna cara. Resulta que lo que parecía ser una cara no es más que otra vieja y aburrida meseta marciana, algo así como los accidentes geográficos que cubren el suroeste de Estados Unidos.

Pero eso no significa que no fuera divertido visitarla.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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